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Varios de los mayores especialistas en SIDA se reunieron la semana última en San Francisco, en la VII Conferencia de Retrovirus e Infecciones Oportunistas. Se intercambiaron experiencias y se presentaron trabajos sobre la epidemia que infecta a más de 16.000 personas por día. Estos son algunos de los resultados presentados.
- Diferencias. Una serie de estudios encontró diferencias en la forma en que el virus de la inmunodeficiencia humana ataca a hombres y mujeres. "Parece que el SIDA avanza en las mujeres al mismo ritmo que en los hombres, incluso cuando ellas presentan niveles de carga viral que son la mitad de los de los hombres", declaró el doctor Thomas Quinn, investigador de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore, en los Estados Unidos.
La carga viral mide la cantidad de virus que circula por la sangre y suele utilizarse para evaluar la infección. "Hasta el año último, la mayoría de los estudios se realizaban en hombres homosexuales -expresó Quinn, uno de los organizadores de la conferencia-. Pero desde que el porcentaje de mujeres infectadas comenzó a crecer, la ciencia ha comenzado a preocuparse por el mecanismo femenino de infección. "Hemos observado con sorpresa que biológicamente son diferentes", explicó el especialista.
Las mujeres que se infectan por vía sexual actualmente representan el grupo más afectado por el virus, que ingresa a través del semen en la vagina, donde puede sobrevivir por varios días. Un trabajo de Julie Overbaugh, del Centro de Investigación Oncológica Fred Hutchinson, de Seattle, realizado en conjunto con colegas de Nairobi, Kenya, encontró que "en Kenya las mujeres se infectan por variantes múltiples del virus, mientras que eso no ocurre con los hombres", destacó Overbaugh. Esto podría significar que ellas se infectan con más de una clase de HIV o que el virus sufre mutaciones rápidas en sus cuerpos. "Parece que las mujeres resisten de mejor manera el virus que los hombres, especialmente en el primer año de infección", puntualizó Quinn.
Por naturaleza, las mujeres tienen más células T tipo CD4, las células que se supone reconocen y ayudan a atacar al HIV, pero que también son atacadas por el virus. Una respuesta inmune más fuerte podría presionar al virus, obligándolo a cambiar de estructura para evadir la ofensiva de las células.
La doctora Janet Blair, del Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC), con sede en Atlanta, descubrió que, pese a que la carga viral en las mujeres seropositivas es entre 52 y 85 por ciento más baja que en los hombres, presentan la misma tasa de infección. Los especialistas todavía no saben cuánta importancia puede tener la carga viral en el desarrollo de la enfermedad.
- Carga viral. Un estudio realizado por Quinn en Uganda y presentado en la conferencia siguió a 415 parajas heterosexuales en las que uno de los dos estaba infectado con HIV y el otro no. A pesar de que se les suministró preservativos, las parejas los utilizaban con muy poca frecuencia. Durante los 30 meses que llevó el estudio, 90 individuos se contagiaron. El estudio mostró que cuanto más alta es la carga viral de la persona infectada, más alto es el riesgo de contagio, lo que indica que el tratamiento es un punto fundamental para poder controlar la rápida transmisión que ha tenido el virus en el mundo.
Sin embargo, el doctor Quinn explicó que los resultados de esta investigación no deben alentar a las personas con baja carga viral a descuidar el uso de preservativo. El sexo sin protección siempre comporta un riesgo de contagio.
Otros estudios han demostrado que aunque la carga viral sea tan pequeña que no se puede detectar a través de los análisis actuales de sangre, portan virus en su semen. "No hay ninguna duda de que esto sucede", aseguró la doctora Michelle Roland, de la Universidad de California, San Francisco.
- Estrógeno. En experimentos con hembras de chimpancé se comprobó que el estrógeno protege contra la infección por el virus de la inmunodeficiencia de los monos (SIV).
En el estudio, se le inyectó estrógeno a un pequeño grupo de monas y produjo un engrosamiento de las células de la vagina que actuó como una barrera contra la infección.
"Los resultados fueron sorprendentes -afirmó el director del equipo de investigación, doctor Preston Marx, del Aaron Diamond AIDS Research Center de Nueva York-. Pero no podemos asumir que el estrógeno tendrá el mismo efecto en las mujeres." El doctor Marx y otros sanitaristas advirtieron que se requería más investigación para probar que una crema de estrógeno, que actuara localmente en la vagina, podría proteger a las mujeres contra el HIV.
Sin embargo, algo que alienta un cauto optimismo es que el SIV demostró ser un modelo valioso para entender a su primo hermano, el HIV, en los 10 años durante los cuales el especialista ha estado estudiando sobre el SIDA.




