
Lo afirma Giovanni Caracci, especialista en salud mental urbana
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MAR DEL PLATA.- La Asociación Mundial de Psiquiatría tiene una sección novedosa: la de salud mental urbana. Y si no ha inaugurado una sección de salud mental rural se debe a que la tendencia mundial indica que cada vez más las personas se conglomeran en grandes ciudades, y esto causa cada vez más problemas.
"En un par de años, el 50 por ciento de la población total del mundo va a vivir en ciudades -explicó a La Nación durante el Congreso Internacional de Salud Mental el psiquiatra Giovanni Caracci, jefe de la sección de Salud mental Urbana de la Asociación Mundial de Psiquiatría-. El aumento exponencial no tiene precedentes en la historia y no mucha gente lo sabe. Hace sólo 20 años vivía en las ciudades el 30 por ciento de la población total y se calcula que para el 2030, lo hará el 80 por ciento."
-¿Esto es un problema?
-Sí, porque este crecimiento tan veloz no va a dar tiempo a que las cuidades se reorganicen. No hay servicios adecuados de salud, higiene, no están cubiertas las necesidades básicas como agua, luz, y transporte, la aglomeración dificulta las posibilidades de mantener un medio ambiente limpio (aire, agua, ruidos), hay un índice importante de desocupación. Entonces surgen los conflictos sociales. Hoy el índice de violencia es muy alto: se roba y se mata. Se abusa de las drogas.
-¿La posibilidad de influir en el rumbo de una sociedad es importante para la salud mental de los individuos?
-Sí. Mucho. Tan importante como la abundancia de recursos. Si hay grupos que se sienten muy marginados, hay grandes posibilidades de conflictos. Oír las ideas de la gente debería ser parte del planeamiento de los dirigentes de una ciudad.
Con la migraciónhacia las ciudades, las autoridades deben aprender a ser flexibles. Es importante que se permita a cada grupo étnico la posibilidad de honrar sus propias celebraciones. En vez de reprimir, permitir que los grupos se expresen a su manera. Esto a la larga homogeneiza. El inmigrante se siente parte de un todo. Esto no sucede en la mayoría de las cuidades.
-¿Qué pasó con los espacios amables donde antes la gente se socializaba: clubes, plazas, la esquina y el mate?
-Sucede que una ciudad como Buenos Aires ya no tiene Centro. Hay una casa después de la otra. Es cierto, no hay plazas que formen un sentido de identidad, han sido tragadas por discotecas, oficinas y shoppings. Y eso es un problema.
-¿Cuáles son los trastornos psicológicos o psiquiátricos que han aumentado estos últimos años en las urbes?
-La depresión, que es prevalente en las ciudades porque hay más factores estresantes como la inseguridad. También influye la falta de soporte social y de relaciones afectivas, como familia o amigos. También la paranoia, que es muy común en inmigrantes porque parecería que en ellos los factores de desarraigo y factores estresantes son mayores. Otro trastorno es el síndrome de fatiga crónica. Los casos de drogadependencia aumentan día tras día. La ansiedad es otro ítem: es la respuesta de nuestro cerebro a una percepción de amenaza, un mecanismo similar al de la depresión. No es sano que la gente piense constantemente que su jefe le va a decir: Lo siento mucho, pero está despedido. Esa percepción de la amenaza, que hoy día es real, puede darle palpitaciones, insomnio, nervios, problemas cardíacos. La posibilidad de que algo no vaya bien a nivel laboral, familiar o social es muy grande.
-¿O sea que es justo estar un poco loco?
-Sí, totalmente. Las fobias, por ejemplo son muy, muy comunes. Las simples no son muy serias: es el miedo a algo muy puntual que no afecta lo cotidiano. Por ejemplo, si usted tiene miedo a las víboras, eso no le afecta para nada su desempeño porque vive en una ciudad. Yo, por ejemplo, tengo fobia de volar y eso para mí es un problema.
-Yo le tengo terror a los taxis...
-Algunas fobias son basadas en realidades. Los taxis hoy son muy peligrosos. Hay fobias, en cambio, que son muy graves, como la agorafobia , o miedo a los espacios abiertos, porque condenan al paciente al encierro. Las fobias de ciudad son: la de los puentes, de los túneles, la claustrofobia (a los espacios cerrados) y la fobia socia l, a la que antes se llamaba timidez y es el miedo a hablar frente a un público o a concurrir a grandes fiestas repletas de gente desconocida. Por suerte, tenemos drogas que ayudan.
-Doctor, parecería que todos los problemas de las ciudades son las carencias de recursos. Pero, ¿no es alto el índice de suicidio en los países del Primer Mundo?
-Ahora las cosas han cambiado. Hoy la primera causa de suicidio es la inestabilidad política y económica. Suecia hace mucho tiempo que ya no tiene el récord de suicidios, hoy lo tiene la ex Unión Soviética. En 1959 tenían una esperanza de vida de 65 años, hoy, 40 años después, es de 61. Después del colapso se han abandonado. Y el nivel de desempleo es muy alto.





