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NUEVA YORK (The New York Times).- Veinte años atrás, los científicos observaron que los cerebros de las personas con Alzheimer presentaban altos niveles de aluminio, lo que llevó a descartar el uso de cualquier producto que contuviera ese metal. Entre ellos, los antitranspirantes.
Hoy, el mito sigue vivo, aunque hay estudios que han demostrado que no existen razones para seguir transpirando. Sólo un estudio, realizado en 1990 sobre 130 personas, sugirió un posible vínculo entre el uso de antitranspirantes y Alzheimer.
Pero trabajos posteriores, más rigurosos, cuestionan la hipótesis del aluminio. El más reciente, publicado en 2002, evaluó a 4615 personas durante varios años, y no halló un riesgo incrementado de Alzheimer en las personas que utilizaban antitranspirantes o antiácidos (otro producto que suele contener el metal).
En cuanto a la presencia de aluminio en el cerebro de las personas con Alzheimer, hoy los científicos dicen que ésta puede ser el resultado y no la causa de la enfermedad. Las células que mueren suelen ser incapaces de eliminar toxinas, lo que las hace más propensas a contener altos niveles del metal en cuestión.
¿Conclusión? Los estudios sugieren que el aluminio de los antitranspirantes no presenta riesgos para la salud.





