
Lo dijo el doctor Neil Shah, investigador de la Universidad de California
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"Históricamente, era muy difícil alcanzar la remisión en estos pacientes a menos que se les ofreciera un trasplante de médula ósea. Pero muchos pacientes no eran candidatos para un trasplante. Afortunadamente hoy, gracias a las medicaciones que se usan en esta enfermedad, la expectativa de vida de estos pacientes ha mejorado sustancialmente", dijo el doctor Neil Shah, profesor de la División de Hematología y Oncología de la Escuela de Medicina de la Universidad de California, Estados Unidos.
Los pacientes a los que se refiere el doctor Shah son aquellos que padecen leucemia mieloide crónica, una enfermedad oncológica de la sangre cuyo tratamiento cambió radicalmente a partir de la introducción de drogas que actúan sobre las alteraciones genéticas que causan la enfermedad.
La droga que inauguró este camino terapéutico es el imatinib, que actualmente sigue siendo el tratamiento de elección para estos pacientes. Pero como señaló el doctor Shah, que visitó la Argentina para participar del XVIII Congreso Argentino de Hematología, que se realizó recientemente en la ciudad de Buenos Aires, "un 25% de los pacientes que reciben imatinib muestra signos de resistencia al tratamiento dentro de los primeros 18 meses".
"Estos pacientes pueden beneficiarse con formas alternativas de tratamiento", agregó el investigador, que participó del desarrollo de una de las drogas alternativas al imatinib: el dasatinib, que se encuentra disponible en el país desde diciembre de 2006 y ha sido aprobado por la Anmat para pacientes con leucemia mieloide crónica o leucemia linfoblástica aguda con cromosoma Filadelfia que no responden o no toleran el uso de imatinib.
Justamente, agregó el doctor Shah, "lo que hemos aprendido es que, afortunadamente, la mayoría de los pacientes que eran intolerantes al imatinib pueden recibir dasatinib sin experimentar la misma toxicidad". Ese es otro aspecto importante, porque otra causa que puede llevar al fracaso terapéutico es que el paciente no tolere el uso del imatinib, aun cuando éste resulte efectivo.
Como toda droga, el uso de dasatinib también puede tener efectos adversos: "En su mayoría son leves o moderados –precisó Shah–. Los más comunes tienen que ver con la toxicidad hematológica: los recuentos de ciertas células de la sangre pueden volverse demasiado bajos. Pero usualmente eso ocurre sólo durante un período limitado, y eventualmente los pacientes luego pueden recibir la dosis completa".
En la actualidad, comentó Shah, son varios los llamados "agentes de segunda generación" que se encuentran en estudio para ser usados en pacientes con leucemia mieloide crónica que no responden a los tratamientos actuales. "En este momento hay uno o dos agentes en desarrollo clínico que han mostrado signos de eficacia –concluyó–. Pero todavía es muy temprano como para tener el mismo nivel de entusiasmo que tuvimos con dasatinib."





