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Las infecciones por hongos ya no son lo que eran, diría un médico con melancolía tanguera. Es que tanto los avances de la medicina que permiten la sobrevida de personas con su salud extremadamente comprometida como la aparición del SIDA han representado un desafío para la micología.
"En los últimos 30 años se ha producido un cambio radical en las micosis (infecciones por hongos) como resultado del aumento de los pacientes que viven mucho tiempo con su sistema inmunológico deprimido", afirma el doctor Ricardo Negroni, presidente del XIV Congreso de la Sociedad Internacional de Micología Humana y Animal, que acaba de realizarse en Buenos Aires.
Treinta años atrás, las micosis invasivas que afectan los distintos organos estaban restringidas a ciertas regiones tropicales o subtropicales en las que eran endémicas. Pero en las últimas décadas, la posibilidad de realizar trasplantes de órganos, la mejora de los tratamientos para el cáncer, la complejidad de las intervenciones quirúrgicas y, por último, la aparición del HIV cambiaron las cosas.
Todos estos factores contribuyeron a crear un terreno fértil para el desarrollo de micosis invasivas. "El número de pacientes con micosis invasivas que tiene cada institución médica es directamente proporcional a su grado de complejidad", ilustra el doctor Negroni, jefe de la Unidad de Micología del Hospital Muñiz.
"Actualmente, estas micosis representan un desafío para los micólogos --continúa el especialista-. Yo viví ese cambio en forma muy drástica cuando apareció el SIDA. En mi hospital, nos obligó a modificar sustancialmente la forma de encarar nuestro trabajo para enfrentar las formas invasivas que incluso pueden llevar a la muerte".
Desafío por partida doble
Pero las micosis superficiales, que afectan la piel, sus anexos (uñas y pelo) y las mucosas también se vieron favorecidas. Si hace diez años la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconocía que un 20% de la población padecía micosis superficiales, ahora se estima que el porcentaje ronda entre un 25 por ciento y un 30 por ciento.
Una de las tantas asignaturas pendientes de la micología es hallar un antifúngico que sea efectivo para el 100 por ciento de los casos. "Es difícil porque el hongo es una célula eucariota , igual que las células del ser humano, y lo que es tóxico para un eucariota suele ser tóxico para otro eucariota."
Otros interrogantes que acaparan la atención de los micólogos son: ¿por qué a veces las micosis afectan una parte del organismo y no otra?, ¿por qué algunos pacientes con grandes colonias de hongos no desarrollan síntomas y otros con una cantidad menor sí lo hacen?, o ¿por qué un antifúngico es efectivo en un paciente y no en otro afectado por la misma micosis?
"Los micólogos y los dermatólogos hemos aprendido muchísimo en los últimos años, pero todavía nos queda mucho por aprender -reconoce el doctor Galimberti-. Eso es lo que hace tan apasionante esta disciplina médica."




