El director del Instituto Ferrero de Neurología y Sueño, Pablo Ferrero, comentó los beneficios de un buen descanso, desde su impacto en la salud mental hasta su relación con el peso
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Dormir no es simplemente una pausa entre un día y otro. Durante esas horas, el organismo atraviesa procesos que impactan en distintos aspectos de la salud, desde el funcionamiento del corazón y el metabolismo hasta las defensas y las hormonas.
En el marco del Summit de Salud Capítulo 6, organizado por LA NACION, el doctor Pablo Ferrero (M.N. 119.783), especialista en medicina del sueño y autor del libro Buenas noches, brindó una presentación en la que explicó, entre otros aspectos, cuántas horas se recomienda dormir por noche y cuáles son los principales beneficios de un buen descanso. A lo largo de su exposición, el especialista planteó el sueño como una medicina.
“Cuando me preguntan cómo impacta en la salud, respondo que no hay ningún órgano que no se vea afectado por la cantidad o calidad de horas que dormís”, sostuvo el médico egresado de la Fundación Barceló y conocido en redes sociales como “el doctor del sueño”.

Según explicó, el descanso puede alterar la presión arterial, el metabolismo, las defensas y las hormonas. Por eso, considera que no alcanza con contabilizar las horas: también es necesario prestar atención a la calidad del sueño.
La relación con la salud cardiovascular es uno de los aspectos que destacó: en el material presentado, un estudio realizado sobre 385.000 personas asocia dormir bien con un 35% menos de enfermedad cardiovascular, mientras que tanto la enfermedad coronaria como los accidentes cerebrovasculares registraron una reducción del 34%. “Algunas personas, incluso, pueden tener prediabetes por dormir poco”, sentenció.
Además de la salud física, Ferrero también reparó en el impacto del sueño sobre la salud mental y fue contundente: “Es mejor, como tratamiento para la psiquis, dormir bien que consumir fármacos”, afirmó. Según explicó, en casos de insomnio crónico, los estudios mostraron una remisión sostenida del 41% cuando se comienza con terapia cognitivo-conductual, frente al 28% cuando se comienza con fármacos hipnóticos.
Ahora bien, a la hora de definir una cantidad de horas para dormir, la recomendación para los adultos se ubica entre siete y nueve horas por noche, aunque Ferrero aclara que no todas las personas necesitan exactamente la misma cantidad.
Por eso, sostuvo que el objetivo no debería ser simplemente dormir una determinada cantidad de horas, sino lograr un descanso que permita afrontar adecuadamente el día. “Deberías estar bien 16 horas despierto y ocho horas de descanso”, resumió.
Sobre este punto, reparó en que, si bien ocho horas de sueño por día pueden parecer mucho, una persona de 78 años que haya dormido esa cantidad de horas a lo largo de su vida habrá pasado aproximadamente 26 años durmiendo, y los beneficios que aporta son realmente importantes.
Uno de los efectos que destacó el especialista está relacionado con el metabolismo y la composición corporal. “Los que duermen mal tienen tendencia a aumentar de peso”, afirmó Ferrero. La explicación, según planteó, está relacionada con la manera en que el organismo responde ante la falta de sueño. Cuando detecta que no se está descansando lo suficiente, interpreta esa situación como una señal vinculada con la falta de alimento y tiende a preservar las reservas de grasa.

Otro de los puntos importantes de un buen descanso refiere a la mejora en las defensas: en uno de los estudios que presentó, se expuso a 164 personas al virus del resfrío y se observó que quienes dormían menos tenían cuatro veces más probabilidades de enfermarse que quienes descansaban más.
Cómo medir la calidad del sueño y su relación con la mortalidad
Para Ferrero, una de las claves está en diferenciar cantidad de calidad. Una persona puede pasar ocho horas en la cama y, sin embargo, levantarse cansada. “Si te despertás cansado, eso no es normal. Es un síntoma”, planteó.
Entre las señales que considera relevantes aparecen no sentirse descansado pese a haber dormido, roncar o presentar pausas respiratorias y quedarse dormido durante el día. En esos casos, recomienda estudiar qué está ocurriendo con el sueño.
En particular, advirtió sobre los ronquidos y las pausas respiratorias porque pueden estar relacionados con la apnea obstructiva del sueño, un trastorno que requiere atención médica. También destacó el riesgo de quedarse dormido mientras se conduce: “Dormirse al estar conduciendo es una de las armas más graves para vos y para la sociedad”.

El especialista también resaltó la importancia de mantener un descanso adecuado y explicó cómo sus efectos pueden extenderse a distintos aspectos del organismo.
Como ejemplo, mencionó un estudio realizado en hombres sanos de 24 años en el que se observó qué sucede si duermen cinco horas de lunes a viernes. El fin de semana, cuando les midieron la testosterona, los niveles eran los de una persona 10 años mayor.
“Dormir bien, por supuesto, suma años de vida y no solo importa la cantidad, sino también la calidad. En un estudio realizado sobre 172.321 adultos, se observó que quienes dormían bien podían prolongar hasta 4,7 años la cantidad de años vividos en el caso de los hombres, mientras que en las mujeres el incremento era de 2,4 años. Probablemente porque los hombres dormimos un poco peor que las mujeres, algo relacionado con los ronquidos y las apneas”, explicó.
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