Para cantar a voz en cuello

Los seres humanos la utilizamos para hablar, trabajar y expresarnos, por eso se recomienda cuidarla desde la infancia.
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23 de junio de 1999  

"Johann Sebastian Bach tenía 15 años y, coincidiendo con el cambio de voz propio de la adolescencia, le sucedió un extraño fenómeno. Durante una semana cantó e incluso habló en octavas, es decir, con doble voz. Fue un extraño caso de lo que se suele llamar médicamente diplofonía. " La anécdota está registrada en una enciclopedia de curiosidades. Los casos de diplofonía suelen ser extraordinarios, pero hay otros fenómenos relacionados con la voz que están presentes en la vida de todos, como las disfonías o el cansancio vocal.

Los órganos que intervienen en la producción del habla son múltiples y abarcan el sistema fonatorio (laringe, cuerdas vocales), el aparato respiratorio y el sistema de resonancia, que incluye la faringe y las cavidades nasal y bucal.

"Los sonidos que producimos se originan en una columna de aire que viene desde los pulmones, hace vibrar las cuerdas vocales, es procesada por el pliegue vocal y modificada por las cavidades de resonancia, donde los articuladores (lengua, boca, velo del paladar) imprimen el sello que da identidad a la voz de cada persona", explica la doctora en fonoaudiología Stella Maris Abel de Ochoa, docente de Foniatría del Instituto de Locución Cosal.

La voz crece con nosotros. En la niñez, cuando las cuerdas vocales están más altas, su timbre es más agudo.

"Con la adolescencia llega el momento de la muda. En los varones desciende casi una octava (se hace más grave), mientras que en las mujeres baja sólo dos o tres tonos de la escala musical. Las hormonas participan activamente. Los hombres, por ejemplo, aumentan el tamaño de sus cuerdas vocales y de la laringe", dice la especialista.

Basta recordar el ejemplo de los castrati para comprender qué ocurriría si se interrumpiera el proceso: en estos sopranos masculinos, el desequilibrio endócrino producido por la emasculación (extirpación de los testículos, en los que se produce la hormona testosterona) estancaba la evolución de la laringe y las cuerdas vocales, lo que mantenía la voz muy aguda y les permitía cantar con voces prácticamente femeninas. También "la influencia de los cambios hormonales tiene como ejemplo el hecho de que, durante el período menstrual, las voces de las mujeres tienden a agravarse".

Voces en aprietos

Así como cada etapa tiene sus características, también puede llegar a transitarse con problemas. Los niños pequeños tienden a mimetizar su voz con la de sus padres y es común que en las familias de adultos disfónicos la gente menuda adopte formas de expresión similares, por lo que es importante observarlos, para iniciar tratamientos foniátricos lo más temprano posible.

"Otros casos que vemos en el consultorio son los chicos muy gritones con pequeños nódulos en las cuerdas vocales y también son comunes las dislalias (mala pronunciación) que pueden tener origen en problemas de audición, así como los casos de frenillo lingual corto y los de paladares fisurados, que también afectan la pronunciación", enumera el doctor Jorge Schwartzman, jefe del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Británico y profesor adjunto de Otorrinolaringología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

Entre los problemas de resonancia, el causado por las adenoides muy grandes es uno de los más frecuentes y provoca "una voz muy nasal, que llamamos rinolalia cerrada ", dice Schwartzman.

Cuando llega la adolescencia, "hay casos de mudas incompletas, que necesitan ser estudiados por un endocrinólogo, y en la adultez, las disfonías son muy comunes. Se deben generalmente a un mal uso de los órganos del habla y se definen por la pérdida parcial de las cualidades de la voz, que desciende en frecuencia, identidad y duración. En cambio, decimos que una persona está afónica cuando la pérdida de la voz es total", define Ochoa.

"Las disfonías -explica Schwartzman- pueden deberse a nódulos (callosidades fibrosas que aparecen en el tercio anterior de la cuerda vocal), pólipos (formaciones no fibrosas y de tejido mucoso) o a un fenómeno derivado del uso incorrecto o incompleto de las cuerdas denominado hiato."

Las patologías tumorales benignas o malignas (como el cáncer de laringe) también afectan a la voz y existen otras enfermedades muy específicas, como el edema de Rencke de los fumadores "que provoca una edematización de las cuerdas vocales, que se hinchan como si fueran bolsas y requieren tratamiento quirúrgico".

Otros problemas neurológicos, como la enfermedad de Parkinson, también producen alteraciones en el habla, dice Ochoa, que trabaja en la recuperación de pacientes con estas patologías en la agencia 10 de PAMI.

De oídos y voces

Al margen de los problemas que afectan la salud de nuestros órganos vocales, existen otros datos curiosos sobre la voz y su funcionamiento.

Hombres y mujeres tienen registros (extensión en la escala musical) y frecuencias diferentes. En el sexo masculino las voces se clasifican en tenor, barítono o bajo, y en las mujeres en soprano, mezzosoprano y contralto. La voz hablada se desarrolla en una extensión que abarca entre 5 y 7 notas. Están quienes hablan de maravillas, pero cantan horrible. Y esto se debe a que hay personas con más oído musical y mejor afinación para cantar que otras; es decir, "con una mayor percepción auditiva que traemos al nacer, que puede mejorarse con entrenamiento -escuchar música, por ejemplo- y educación".

De todas maneras, es muy poca la gente a la que le gusta escuchar su propia voz en un grabador. ¿Por qué se oye rara o diferente? Porque la voz grabada se percibe por transmisión aérea, mientras que al hablar nos escuchamos a nosotros mismos por transmisión ósea.

Desde un cantante hasta una ama de casa, todos podemos sufrir de agotamiento en nuestra voz. La fonastenia o cansancio vocal produce carraspera, sequedad en la garganta y dificultades para hablar con la misma intensidad cuando llega el fin de un día agitado.

"Aunque no es privativa de quienes trabajan con su voz (docentes, cantantes, locutores, periodistas, traductores simultáneos y actores), estas personas tienen más riesgos y, por lo tanto, necesitan prestar mayor atención a la educación vocal. Aprender el buen uso de la voz incluye técnicas de respiración, coordinación fonorrespiratoria, relajación, articulación e impostación, que es la colocación de la voz en su aparato adecuado para que alcance el máximo rendimiento con el mínimo de esfuerzo", dice Abel de Ochoa.

Que la mayoría de las patologías de la voz se curan si se tratan a tiempo, que el cigarrillo es un enemigo acérrimo y que el stress produce tensión son ideas que vale la pena tener en cuenta. Aún desafinando, cantar en la ducha sin forzar las cuerdas vocales sólo puede hacer peligrar la armonía familiar, pero no daña la voz. En cambio, cuando se producen alteraciones o molestias, lo mejor es hablar poco y lo preciso, y consultar con el especialista.

Siete reglas de oro

  • No fumar
  • Evitar el exceso de sustancias irritantes (café, alcohol)
  • Dormir y alimentarse bien
  • Realizar actividad física (evita la sobretensión de los músculos del cuello y la cara,y fortalece los que intervienen en la respiración)
  • Aprender a relajarse
  • Si la voz se utiliza como elemento de trabajo, realizar un examen con el otorrinolaringólogo una vez al año. La visita anual también se recomienda en personas fumadoras de más de 10 cigarrillos por día
  • Visitar al especialista ante cualquier alteración en la voz. El realizará el diagnóstico y, de ser necesario, derivará al paciente a un tratamiento fonoaudiológico
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