Entre secretos, lealtades invisibles y repeticiones, el árbol genealógico guarda las claves del presente
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Existen nombres heredados, profesiones que parecen destinadas a reparar frustraciones de terceros y duelos que quedaron suspendidos en el tiempo. En ocasiones, la vida se presenta como un guion escrito por otros y, según los especialistas, la respuesta puede hallarse en las raíces de la historia familiar.
Diana Paris y Ondi Paris proponen un abordaje integrador que combina el análisis transgeneracional con la gestión emocional. Una invitación para desentrañar aquello que las familias suelen guardar en el silencio.
El estudio de la herencia familiar tiene implicancias en el sistema de creencias, así como en los eventos que se transitan, se temen o se repiten por lealtad inconsciente. Lo que las terapeutas denominan el “inconsciente de la tribu”: “Detrás de los síntomas y los conflictos que vivimos en nuestra vida presente, resuenan los problemas sin resolver de nuestros antepasados. Conocer y aceptar la historia del clan y dar por finalizadas las tareas pendientes del pasado permite trabajar la propia identidad y sostener lo que uno desea, sin quedar atrapado por las repeticiones familiares”, explican las autoras de Tu voz que florece. Descubre tu propósito en la narrativa de tu árbol familiar.
Este enfoque terapéutico sostiene que el abordaje psicogenealógico implica una construcción basada en la revisión de los hechos narrados y de los silencios guardados. Se requiere una disposición activa para asumir que el individuo continúa una cadena de generaciones anteriores, adquiriendo deudas vinculares, frustraciones y mandatos que muchas veces responden más a imposiciones arcaicas que a necesidades.
La herramienta fundamental para desarrollar esta terapia es el genosociograma, un dibujo codificado que organiza datos, nombres, fechas y vínculos fundamentales. Un mapa de autoconocimiento. “Se trata del dibujo codificado del árbol que organiza los datos, a modo de mapa genealógico. Esta construcción se elabora junto con el paciente, volcando los datos que posee, los que intuye y los que faltan, acompañando en la asociación de episodios que se repiten de las sucesivas generaciones: dolencias, frustraciones, estudios, trabajos, situación financiera, exilios o elección de género. Todo está guardado bajo siete llaves en el árbol, por eso llamamos a esta tarea: ‘abrir árboles’”, señalan las terapeutas.
A través de esta herramienta, el especialista busca identificar el rastro que los antepasados dejaron en la memoria para tomar conciencia sobre quiénes precedieron al sujeto, honrarlos y transformar la vida personal. En este proceso, se vuelven visibles conceptos capitales desarrollados por diversos investigadores en los últimos 50 años:
- Síndrome de aniversario: La repetición de fechas clave (divorcios, accidentes o diagnósticos) en distintas generaciones bajo un “calendario inconsciente”.
- Lealtades invisibles: Compromisos inconscientes que obligan a un descendiente a hacerse cargo de lo pendiente en generaciones anteriores para mantener la pertenencia al grupo.
- Criptas y fantasmas: Nociones referidas a los secretos familiares vinculados a eventos dolorosos que, aunque se oculten, emergen en forma de síntomas o enfermedades.
El estudio transgeneracional pone especial énfasis en el peso de lo no dicho. Diana Paris investigó cómo la llegada de un dato perturbador o un secreto revelado puede revolucionar la estructura de un clan. Los secretos actúan como “decretos”, determinando roles y comportamientos de manera tóxica.
“Buscamos identificar la huella que nuestros antepasados han dejado en nuestra memoria para tomar conciencia sobre quiénes nos precedieron, honrarlos, comprender (que no es lo mismo que justificar) y animarnos a transformar la vida personal, libre de cargas ancestrales. Estas instancias despiertan intensas emociones. Para ello, aprender a gestionarlas supone un reaprendizaje de la energía mediante la práctica de demorar la reacción automática que viene pegada a la emoción”, subrayan.
Asimismo, el concepto de “neurosis de clase” (desarrollado por Vincent de Gaulejac) cobra relevancia al explicar por qué algunas personas fracasan al triunfar: el dolor de superar el estatus social o los logros de la propia familia se vive, en muchos casos, como una traición insoportable.
Una de las singularidades de esta propuesta es la incorporación de técnicas para gestionar las emociones que se despiertan al “abrir el árbol”. Ondi Paris se especializa en la integración emocional y corporal: “Consiste en poner pausa a toda reacción automática y llevar la conciencia al interior. Observar la emoción que se está sintiendo y habitarla con vulnerabilidad (sin negarla, proyectarla ni reprimirla). Darle tiempo al cuerpo para que la entienda y la procese. Una vez que el dolor se disuelve, se puede elegir con libertad”, afirma la especialista.
Esta mirada permite que el proceso no sea únicamente intelectual, sino que se traduzca en una mejora visible en la vida cotidiana, desbloqueando limitaciones en el ámbito de la pareja, el trabajo o la economía personal.
En todo caso, la práctica de la psicogenealogía se rige por reglas estrictas de respeto hacia los ancestros: indagar y cuestionar, pero sin juzgar ni culpar.
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