
Una batería de estudios prenatales permite vigilar la salud del bebe
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Hasta no hace mucho, la foto inaugural del álbum del bebe la sacaba el papá orgulloso. Ahora, la primera imagen que atesora la pareja la proporciona el médico: consiste en una copia de una ecografía que deja intuir la silueta del bebé. Claro que ese estudio sirve para mucho más que para guardar buenos recuerdos. Es, básicamente, uno de los principales instrumentos con que cuentan los obstetras para vigilar de cerca la evolución del feto. Y a ella se suma una larga batería de análisis prenatales que permite vigilar la salud del bebe -y de la madre- e intervenir preventivamente en caso de problemas.
Los exámenes y pesquisas prenatales son muchos y varían en función de factores como la edad materna, la historia de embarazos anteriores, la historia clínica familiar y otros antecedentes médicos. Entre los principales, se destacan los siguientes:
- Ecografía. Ofrece amplias posibilidades de diagnóstico. Desarrollada a partir de 1959, esta técnica no invasiva se utiliza para visualizar la conformación estructural del bebe y la evolución del proceso de desarrollo durante los nueve meses. Aunque no se ha demostrado que una ecografía cause algún daño a la salud del bebe, la práctica usual recomienda un uso prudente de esta técnica.
Una ecografía sirve para mucho más que para conocer por anticipado el sexo del futuro retoño. Realizada en los primeros meses de gestación puede descubrir un embarazo múltiple o una incorrecta implantación de la placenta. En ciertos casos, sirve para detectar malformaciones fetales graves e identificar problemas cardíacos que pueden ser -eventualmente- corregidos con técnicas de cirugía prenatal.
Una forma especial de ecografía es la llamada Doppler, que se utiliza para monitorear el flujo y velocidad de la sangre en la placenta y en el cordón umbilical en ciertos casos de embarazos riesgosos.
- Fetoproteína sérica materna. Es un análisis que sirve para indicar los riesgos de aparición del síndrome de Down y los posibles defectos de cierre del tubo neural que pueden generar espina bífida o una anencefalia (ausencia de encéfalo.) Se realiza entre las semanas 16 y 18 de la gestación.
- Amniocentesis. Se realiza obteniendo por punción una pequeña cantidad de líquido amniótico. Esa muestra se analiza para determinar los niveles de concentración de fetoproteínas y para detectar anormalidades genéticas. Se realiza entre las 13 y 18 semanas de gestación. Realizada en una etapa avanzada del embarazo puede servir también para determinar el grado de madurez de los pulmones del bebe y para determinar incompatibilidades sanguíneas entre la sangre del bebe y la materna. También se la utiliza para obtener muestras para una larga serie de análisis genéticos que permiten identificar muchas enfermedades específicas. Entre ellas, la hemofilia , los retinoblastoma s, la corea de Huntington , la distrofia muscular , la fibrosis quística y la talasemia .
- Muestra de vellosidades coriónicas. Tiene un leve riesgo mayor de generar un aborto natural que la amniocentesis. Su función es obtener muestras de unas proyecciones -similares al vello- que rodean la membrana que contiene al feto. Con estas muestras pueden realizarse una serie de testeos genéticos que sirven para buscar alteraciones cromosómicas. Se realiza entre las 9 y 12 semanas de gestación.
- Otros estudios. Además de los anteriores, los obstetras vigilan la salud del bebe y la futura mamá midiendo niveles de glucosa (en busca de una posible diabetes), incompatiblidad RH (cuando la madre tiene RH negativo y su bebe RH positivo), cordocéntesis (muestras de sa ngre del bebe obtenidas del cordón umbilical).
- Lo que vendrá. Entre las técnicas más promisorias en este tipo de estudios se destaca una que todavía está en etapa de investigación: se trata de la posibilidad de rescatar y aislar células fetales a partir de la circulación sanguínea materna. "Es algo muy complicado, y por ahora sólo se han logrado resultados experimentales", explica el doctor Raúl Winograd, profesor adjunto de la cátedra de Obstetricia de la Facultad de Medicina de la UBA y jefe de Unidad en el hospital Argerich.
Según Winograd, la Argentina tiene una asignatura pendiente en temas de prevención: el asesoramiento preconcepcional. "En otras latitudes, cuando una pareja decide tener hijos concurre al médico antes de la concepción y se realiza una serie de análisis. Así, el embarazo se da en las mejores circunstancias." En pocas palabras, la prevención -una especialidad poco atendida en la Argentina- tiene también mucho que aportar para que los padres puedan guardar las mejores imágenes del bebe.
El dilema ético
Uno de los dilemas éticos más dolorosos de la práctica médica se genera cuando es posible realizar tests de detección de determinadas enfermedades para las que la medicina no ofrece -al menos hasta ahora- tratamiento alguno. En esos casos, se ha llegado hasta a discutir la conveniencia de encarar ese análisis. Para el doctor Oscar Contreras Ortiz, profesor titular de Ginecología en la Facultad de Medicina de la UBA y presidente de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Buenos Aires: "En esos casos, el médico debe comunicar la situación o la afección y -una vez informada adecuadamente- la pareja debe decidir la conducta más apropiada. Por supuesto, dentro del marco legal y moral".
¿Tiene sentido, entonces, hacer esos análisis? "Sí -responde este especialista-, es importante porque permanentemente aparecen nuevos tratamientos para esas patologías". Y esto se acelerará mucho gracias al avance del proyecto para descifrar el genoma humano, el mapa genético que estará listo antes del año 2003. "En pocas palabras -resume Contreras Ortiz-, hoy la bioética recomienda hacer esos estudios, informar los resultados a los padres y -eventualmente- proporcionarles todos los mecanismos de soporte posibles."




