
Los mejores son los hechos a medida
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Hombreras, canilleras, cascos... De los elementos de protección que emplean los que practican deportes de alto riesgo, como el rugby, el que mejor ha demostrado su utilidad para prevenir lesiones es el protector bucal. Sin embargo, muy pocos lo utilizan.
Una encuesta realizada durante un trial de la Unión Argentina de Rubgy (UAR), sobre 50 jugadores menores de 18 años de todo el país, reveló que el 54% no utilizaba ningún tipo de proteccción bucal, y que sólo el 12% empleaba protectores adecuados.
"El protector bucal más acertado es aquel que se confecciona a medida, pues al calzar perfectamente en la boca del deportista no deja espacios sin proteger", dijo el doctor Rafael Ruarte, odontólogo de campo de los eventos internacionales de la UAR, y colaborador en protección bucal del Alumni y del plantel superior de hockey femenino del SIC.
El uso de protector bucal no sólo está indicado para quienes practican rugby, sino también en hockey, waterpolo, squash y algunas artes marciales. ¿Qué requisitos debe reunir?
Un estudio publicado en la revista British Journal of Sports Medicine indica que los que mejor amortiguan los impactos son aquellos confeccionados en acetato vinílico etileno (EVA, según sus siglas en inglés), con un espesor de 4 milímetros, y con una pequeña cámara de aire en los dientes delanteros. "Siempre y cuando sean hechos a medida para cada persona", remarcó el odontólogo.
Protección de bolsillo
Los protectores bucales más populares son los termomoldeables, que se ablandan en agua caliente y luego toman la forma de la dentadura, por una sencilla razón: cuestan alrededor de 10 pesos, contra los aproximadamente 100 de un protector hecho a medida. "El problema -explicó el doctor Ruarte- es que al estar hechos con medidas estándar no se adaptan por completo a la boca. Son incómodos, a veces no permiten hablar o respirar, y el resultado es que terminan en el bolsillo."
Con el protector bucal en el bolsillo, la dentadura se ve expuesta a golpes que pueden romper o hacer perder los dientes, en especial los de adelante. "Pero el protector no sólo resguarda los dientes, también protege las encías y los labios, que tan frecuentemente se lesionan ante un bochazo de hockey."
Un protector bucal adecuado también amortigua el impacto que puede transmitir a la base del cráneo un golpe que llega a la mandíbula desde abajo. "Estos golpes son muy peligrosos, pero la presencia de un protector aleja la mandíbula de la base del cráneo, lo que disminuye el riesgo", apuntó Ruarte, odontólogo del Cemic y docente de la Escuela de Odontología de la Universidad del Salvador (USAL).
"No hay edad para empezar a usar protector -agregó-. Lo que hay que tener en cuenta es que, entre los 6 y los 16 años, hay que ir cambiándolo todos los años, de manera que se adapte al desarrollo de la dentadura."
Por último, vale aclarar que los protectores son compatibles con los tratamientos de ortodoncia. "Sólo hay que adaptarlos a los brackets, y en el caso de que esté bajo tratamiento el maxilar inferior, usar protector en ambos maxilares y no sólo en el de arriba", concluyó Ruarte.




