
Las operaciones de urgencia producen una serie de trastornos como resultado de la imposibilidad de elaborar el trauma
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Es una apendicitis aguda -le dijo el médico a Juan-. A la tarde te operamos", agregó sin dejar mucho espacio para una discusión. Al otro día, cuando todo había pasado y los dolores no eran más que recuerdos, Juan hablaba hasta por los codos y no dudaba en mostrarnos la cicatriz. Sin saberlo, Juan trataba de reconstruir lo que le había ocurrido en las abrumadoras horas previas a la operación.
Es que en una intervención quirúrgica de urgencia, el paciente no tiene tiempo suficiente para percibir y evaluar los peligros reales que implica la operación. "Cuando este proceso de adaptación no se cumple, se convierte en causa de complicaciones", comenta el doctor Eduardo Giacomantone, a cargo del Servicio de Psicología Médica y Psiquiatría del Sanatorio Mater Dei.
Desbordado y confundido
Desde que percibe que algo en su cuerpo anda mal hasta el momento en que entra en el quirófano, el paciente quirúrgico se encuentra inmerso en una situación de alto stress psicológico. Por otro lado, al no disponer de tiempo suficiente para elaborar y controlar la ansiedad y los temores que le despiertan la operación, esta traumática situación amenaza con rebasar la capacidad del paciente. "Por eso es tan común que en el preoperatorio inmediato se produzca el desborde emocional, con muchas manifestaciones somáticas de angustia: excitación psicomotriz, crisis de llanto o conductas paranoicas.
"A veces, ya sea por un traumatismo o una patología grave, el paciente está clínicamente descompensado -agrega Giacomantone -. En estos casos, es común que padezca un síndrome confusional de base orgánica: no sabe dónde está ni qué es lo que le pasa."
Todos sus miedos y fantasías se convierten en una asignatura pendiente que se pospone para después de la operación.A los dos o tres días, habla, llora, se vuelve irritable, no puede concentrarse y le cuesta dormir. "Además, son muy comunes las manifestaciones psicosomáticas de angustia: palpitaciones, sudoración excesiva, hiperkinesia, dolores en el pecho, sensación de falta de aire, de calor o de frío, etcétera ", afirma el especialista.
Pero el sufrido posoperatorio de las cirugías de urgencia no termina allí. Este cuadro de trastorno por stress postraumático agudo, a veces incluye lo que Freud denominó neurosis traumática o de guerra : "Las situaciones traumáticas que el psiquismo del paciente no logró asimilar ni elaborar tienden a reproducirse a través de síntomas repetitivos", explica Giacomantone. Como puede leerse en Stress preoperatorio y riesgo quirúrgico (Ed. Paidós): "Los pacientes tienen recuerdos recurrentes del momento del accidente o del traslado en ambulancia, o sueños en los que reviven esas situaciones".
Rápida mejoría
Por suerte, señala Giacomantone, el trastorno por stress postraumático agudo normalmente desaparece en el curso de unas pocas semanas. "La mejoría se obtiene cuando el paciente logra ponerle palabras a su angustia. Basta con que cuente lo que sintió durante el posoperatorio para que se tranquilice y disminuya su angustia." Aun así, a veces las secuelas psicológicas de una intervención quirúrgica de urgencia pueden permanecer por más tiempo. "Así como pueden empezar a manifestarse a los seis meses de la operación, también pueden durar años." En las cirugías de urgencia es muy poco lo que el paciente y el psicoterapeuta pueden hacer durante el preoperatorio para prevenir los trastornos. Sin embargo, una forma de prevención es el ordenamiento de los estímulos a los que es sometido el paciente: "Hay que avisarle al paciente lo que se le va a hacer -afirma Giacomantone-. Es fundamental que tanto los médicos como las enfermeras no lo sorprendan, ya que el paciente se encuentra desbordado por los estímulos a los que es sometido."
Recuerdos del bisturí
Los pacientes que entran en el quirófano en estado de inconsciencia tienen, como tarea para el posoperatorio, que reconstruir todo lo que les ha sucedido en los momentos previos a la operación.
Según el doctor Giacomantone, "es habitual que algunos recuerdos existan: quizás algunas imágenes de cuando fueron subidos a la ambulancia, siempre algo aparece en las semanas siguientes a la operación. Aparecen sueños traumáticos, como flashes ; la tarea es hilvanar los recuerdos, para armar el rompecabezas".
En la recuperación posterior juega un papel muy importante la comprensión y contención de la familia.





