
Animales transgénicos permitirán producir una proteína con fines medicinales
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Bio Sidus, empresa argentina de biotecnología que cuenta con una amplia experiencia en la utilización de las modernas técnicas de integración del material genético de distintas especies ( ver recuadro ), trabaja en la creación de vacas con genes humanos que permitan producir una leche más que interesante: poseerá una proteína humana que se intenta utilizar con fines medicinales en el tratamiento de la aterotrombosis .
El signo característico de la aterotrombosis es la obstrucción arterial. Cuando se forman trombos en el interior de una arteria que impiden la circulación de la sangre, los tejidos que normalmente son irrigados por ella dejan de recibir el oxígeno y los nutrientes necesarios para la vida (se produce isquemia ). Si el tejido afectado es el del corazón, sobreviene un infarto de miocardio, mientras que si es el cerebral sobreviene un accidente cerebrovascular. En ambos casos, las consecuencias de la obstrucción arterial suelen ser muy graves, cuando no fatales.
Actualmente, la terapia que emplea una proteína que se encuentra en pequeñas cantidades en el organismo humano -denominada activador tisular del plasminógeno - constituye uno de los abordajes terapéuticos más modernos y efectivosde la aterotrombosis. "La actividad biológica de esta proteína permite desintegrar los trombos y restablecer la circulación sanguínea, minimizando las consecuencias de la isquemia transitoria", explica el doctor Marcelo Criscuolo, director ejecutivo de Bio Sidus.
Desafortunadamente, el costo de producción mediante técnicas convencionales de la cantidad de esta proteína necesaria para tratar a los pacientes es extremadamente alto, por lo que su utilización ha quedado restringida a una minoría que puede pagar los aproximadamente 2000 dólares que cuesta cada ampolla de este medicamento.
Según Criscuolo, la producción de leche que contenga el activador tisular del plasminógeno (TPA) por parte de vacas genéticamente modificadas para dicho fin permitirá obtener grandes cantidades de esta proteína. De este modo, "el medicamento que se obtiene a partir del aislamiento y purificación de dicha proteína de la leche bovina puede llegar a las farmacias a un precio accesible a la población general".
Ganado de laboratorio
El desarrollo de vacas transgénicas productoras de TPA humano exige la confluencia de las más modernas técnicas de ADN recombinante y de clonación, pues la producción industrial de esta proteína requiere contar con animales de características uniformes que aseguren la calidad invariable del producto. En palabras de Criscuolo: "un ganado de laboratorio totalmente controlable, especialmente entrenado para fabricar la proteína de interés".
"Para eso es necesario reorganizar la estructura genética del animal, de manera tal que cuando sus glándulas mamarias reciban el estímulo para la producción de la leche también produzcan el activador tisular del plasminógeno". Esto sólo es posible en un animal transgénico que cuente con la información genética que dirige la síntesis de esta proteína en el ser humano.
A la vez es necesario que esta modificación genética sea idéntica en todos los integrantes de este ganado de laboratorio , para que de esta forma la proteína producida por distintos animales también sea idéntica. Aquí es donde se hace necesario recurrir a las modernas técnicas de transferencia nuclear que permiten la clonación.
El punto de partida para la obtención de vacas transgénicas es el desarrollo de células de vaca que posean los genes que dirigen la producción de la proteína de interés. En esta primera etapa del proceso, se emplean técnicas de ADN recombinante para introducir los genes humanos en el ADN de las células vacunas. "Esta línea celular se mantiene estable en el laboratorio, y es testeada para determinar si efectivamente produce el activador tisular del plasminógeno en forma correcta y biológicamente activa", explica Criscuolo.
Segunda etapa
Como segundo paso, se extraen óvulos de vaca no fecundados y se les quita el núcleo, colocando en su lugar el núcleo de las células de vaca genéticamente modificadas en la etapa anterior. De esta forma se generan embriones de vaca transgénicos que han de ser implantados en los úteros de vacas ( receptoras ). Ya adultas, las vacas que se desarrollen a partir de estos embriones serán capaces de producir en su leche el TPA humano.
Hasta el momento, los investigadores de Bio Sidus han completado con éxito la primera etapa: obtuvieron una línea de células bovinas adecuadas para la producción de la materia prima utilizada en el tratamiento de la aterotrombosis.
Este año se comenzará a trabajar en la transferencia de los núcleos de estas células a óvulos de vaca. Lejos de las fantasías que suelen nutrirse del desconocimiento sobre los verdaderos usos de las técnicas de clonación, la producción de medicamentos a través de animales transgénicos sugiere una visión más realista de los fines últimos de la manipulación genética cuyos beneficios tal vez alcancen a una multitud de pacientes.
Antecedes
La experiencia de los investigadores de Bio Sidus ya dio lugar a cuatro medicamentos. El primero fue la eritropoyetina humana recombinante , una proteína utilizada para tratar las anemias de aquellas personas con insuficiencia renal crónica. Para obtenerla, se colocaron los genes humanos que dirigen su producción en cultivos de células de hámster, transformándolos en verdaderas factorías de proteínas.
La segunda fue el interferón alfa 2b humano recombinante , un potente antiviral y citostático, empleado para el tratamiento de la hepatitis C y de los cánceres de la sangre. En este caso, los genes humanos responsables de la producción de esta proteína fueron puestos a trabajar en colonias de bacterias ( Escherichia coli ).
El tercero fue el factor estimulante de colonia de granulocitos humano recombinante, que favorece la producción de glóbulos blancos en pacientes sometidos a quimioterapia, obtenido también a partir de colonias de Escherichia coli .
El más reciente fue la hormona de crecimiento humana recombinante, que permite evitar la baja estatura a que da lugar su déficit en los niños.





