
"Soy naturista, no como carne". Error. O error a medias. Porque ser naturista es seguir una alimentación integral, que no deja necesariamente de lado los alimentos de origen animal, sino que incluye en la mesa todos los productos disponibles, sólo que sin procesos de refinamiento y sin el agregado de químicos.
Dentro del naturismo, existen distintas variantes. Una es el naturismo vegetariano o vegetarianismo, una alimentación donde no se incluye ningún producto de origen animal. En cambio, hay naturistas vegetarianos que agregan huevos y lácteos (ovolacteovegetarianos) y también aquellos que además de frutos de la tierra ingieren huevos (ovovegetarianos), pero no lácteos.
Así, el naturista, en cualquiera de sus versiones, elige cereales y todos sus derivados integrales (harinas, panes, pastas) y consume azúcar integral de caña. En materia de frutas y hortalizas, se inclina por los productos orgánicos (cultivados en suelos no agredidos por químicos). Huevos y pollos, de granja y, a la hora de decidir entre la carne vacuna y la de pescado, prefiere siempre la última: los peces de mares fríos y profundos (salmón, atún, merluza negra) contienen ácidos grasos esenciales, que el organismo no fabrica, y que intervienen en todos los procesos metabólicos.
La alimentación naturista incluye también semillas (sésamo, girasol, lino, etcétera) y frutas secas, alimentos ricos en los mismos ácidos beneficiosos que poseen los pescados.
En materia de lácteos, los naturistas que siguen una dieta integral (es decir, que no excluye grupos alimentarios determinados), la dificultad no radica en la leche, el queso o el yogur, sino en sus versiones industrializadas.
Además de incluir conservantes, la leche se somete a un proceso de homogeneización que empequeñece sus glóbulos de grasa. Para los naturistas, este proceso le quita la capa superficial, que es la que permite la absorción de vitaminas liposolubles, como por ejemplo la A, la E, la B y la K.
En cuanto a los lácteos en versión descremada, tampoco convencen a los naturistas. Si no hay grasas, el calcio no se absorbe. Unido a una proteína (la de la leche) resulta también difícil de absorber entre quienes tienen dificultades digestivas. Consideran que el calcio de mejor absorción es el que está unido a los minerales de los vegetales de hojas verdes -crudos o cocidos- y el que se encuentra en las semillas de sésamo. Las algas y la cáscara de huevo bien molida y pisada con limón también son ricas en calcio.
El balance entre frutos de la tierra y las proteínas de origen animal se inclina en favor de los primeros: los vegetales crudos mantienen todas sus enzimas proteicas, llamadas diastasas, que aumentan la digestibilidad.
Las proteínas de origen animal se digieren con más dificultad porque al ser más grandes el organismo se toma más trabajo en deshacerlas.
Los vegetarianos, que no incluyen ningún alimento de origen animal, no se exponen al riesgo de anemias si realizan una dieta equilibrada. Consideran que el hierro, al igual que el calcio, se absorbe y fija mejor a partir de los alimentos vegetales, siempre y cuando el organismo mantenga un balance adecuado en materia de vitaminas y minerales, que los frutos de la tierra contienen en elevada cantidad.
Asesoramiento: doctora Elba Albertinazzi. Presidenta de la Asoc. Arg. de Médicos Naturistas.






