Condena por el crimen del video hot
Silvia Luna fue sentenciada a diez años de prisión al ser encontrada culpable del asesinato de su amiga y compañera de trabajo
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LA PLATA.- Llorando. Así recibió el fallo en su contra Silvia Luna. La mujer fue condenada ayer a diez años de prisión por el homicidio de su amiga Carola Bruzzoni.
La víctima fue atacada el 17 de abril de 2010 en el bar donde ambas trabajaban, en la ciudad bonaerense de Las Heras. Nueve días después falleció a causa del traumatismo cráneo-encefálico provocado por golpes hechos con una maza de cocina.
Tras el juicio oral y público, el Tribunal en lo Criminal Nº 3 de Mercedes, integrado por los magistrados Ricardo Marfía, Eduardo D. Costía y Alejandro Caride, decidió acusar a la imputada Luna como autora penalmente responsable del delito de homicidio simple -aunque se aclaró que no hubo premeditación en el ataque-.
Al respecto se pronunció Caride: "Resulta harto improbable que aquella mañana del sábado 17 de abril Luna tuviese en mente de modo específico y concreto la idea de dar muerte a su compañera de trabajo". Con él coincidió el resto del Tribunal.
Quien no estuvo de acuerdo con esta apreciación fue el viudo de Carola, Sergio Robledo. "Silvia entró por una puerta de atrás y agarró la maza. Sabía lo que hacía", dijo a LA NACION, apesadumbrado.
El último día del proceso oral, y luego de que la fiscalía solicitara 14 años de cárcel para la camarera contra los 17 requeridos por la querella, Luna se defendió: "Mi intención nunca fue matar a Carola. Perdí a mis hijos y a mi marido, ya estuve dos años presa", sostuvo, entre sollozos.
Carola y Silvia eran amigas desde que el restaurante Matute se había inaugurado. No era raro que compartiesen cenas en sus casas. Sin embargo, en el fallo -unánime-, los magistrados coincidieron, de acuerdo al relato de los compañeros de trabajo de las mujeres, que la relación entre ellas era cambiante. "De golpe discutían y al rato charlaban como si nada hubiera pasado", narraron quienes compartían varias horas con ellas en el bar.
Por lo que se pudo comprobar durante el juicio, la ira de Luna se desató porque se enteró de que Bruzzoni planeaba sorprenderla el día de su casamiento (la semana siguiente al ataque), con la transmisión en pantalla gigante de un video hot en el que se veía a la acusada manteniendo relaciones sexuales con un hombre distinto a quien iba a ser su marido.
Ese rumor, que ya circulaba, al igual que las imágenes de la filmación, como agua corriente por Las Heras, fue el inicio de la tragedia. Apenas amaneció, Luna se acercó hasta el domicilio de su amiga para pedirle explicaciones, pero Bruzzoni le dijo que lo discutirían más tarde en el bar. La mujer se alejó, pero antes de ir al restaurante pasó por la casa de una amiga en común, Carolina Casco.
En su testimonio, la mujer contó que Luna le dijo, entre lágrimas, que pensaba renunciar, "que ya no podía trabajar con Carola, porque si no, la tenía que matar?". La acusada abandonó el lugar y se dirigió a bordo de su motocicleta hacia Matute.
El peor final
A partir de entonces, el final de esta complicada relación amenazaba con desencadenarse. Con las pruebas a mano, los jueces concluyeron que, en su camino hacia el patio trasero del bar, la imputada tomó una maza (de esas que se utilizan para pisar carne), increpó a su compañera -que entonces hablaba por teléfono con Casco, quien le advertía que Luna iba enojada a buscarla- y comenzó la discusión. Segundos después, y tras tornarse la pelea cada vez más violenta, Silvia golpeó la maza contra el costado izquierdo de la cabeza de Carola, que murió nueve días después.
Por esta acción, quedó comprobado para los magistrados que Luna actuó bajo la figura del dolo eventual. La mujer "tuvo perfecta conciencia de la peligrosidad de su conducta y, pese a representarse como consecuencia probable el riesgo de acabar con la vida de Bruzzoni, asintió a dicha posibilidad", señala el dictamen.
El juicio llegó a su final. A poco de cumplirse dos años del hecho, hay una condenada por la muerte de Carola Bruzzoni. Pero para los integrantes del Tribunal la historia tiene una trama inconclusa.
"Algo más debió haber pasado entre Luna y Bruzzoni. Algo que -aún cuando no llegó a salir a la luz durante el proceso- hubo de ser ciertamente grave como para que ésta planeara poner en pantalla, en plena fiesta de casamiento, imágenes de su amiga teniendo sexo con alguien que no era el novio. Eso suena más bien a venganza por algún mal recibido", se sostuvo en el fallo.
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