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Inscripción de la Fábrica Militar de Armas Portátiles de Rosario en una ametralladora hallada en las favelas de Río de Janeiro
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En Río de Janeiro y en Rosario. Los narcos de la región se abastecieron en los descuidados arsenales militares argentinos

El Gobierno acaba de declarar “zona militar” la fábrica armas de Fray Luis Beltrán por temor a ataques narco; pero el gobierno provincial sospecha desde hace años que parte del mercado negro de armas y balas de Rosario se nutre de lo que se produce en esa planta; hace más de veinte años, pistolas, fusiles FAL y hasta granadas argentinas aparecieron en las favelas de Rio de Janeiro, en manos de criminales

El Gobierno acaba de declarar “zona militar” la fábrica armas de Fray Luis Beltrán por temor a ataques narco; pero el gobierno provincial sospecha desde hace años que parte del mercado negro de armas y balas de Rosario se nutre de lo que se produce en esa planta; hace más de veinte años, pistolas, fusiles FAL y hasta granadas argentinas aparecieron en las favelas de Rio de Janeiro, en manos de criminales

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Hace casi treinta años, cuando un Lionel Messi de apenas seis años comenzaba a domar la número cinco que daba saltos en los potreros de tierra de Rosario, la policía de Río de Janeiro secuestró, en una redada en una favela, un fusil de asalto militar. Ese FAL tenía escudo del Ejército Argentino y número de serie: 3834. Fue el primero de más de 300 fales y subametralladoras FMK3, PAM-1 y PAM-2 salidas de las matrices de las plantas de Fabricaciones Militares incautados en operativos contra el crimen organizado en los morros cariocas entre 1993 y 2001. Desde 1987, incluso, ya habían aparecido en manos del hampa brasileño más de un centenar de pistolas calibre 9mm y .45 de uso exclusivo de las fuerzas armadas y de seguridad argentinas y hasta 238 granadas FMK-2 que los narcos, atrevidos, arrojaban a los patrulleros para escapar entre detonaciones y fuego.