
Qué se sabe del asesinato de un joven motociclista en José C. Paz
David Elías Ojeda Vázquez tenía 22 años y fue baleado cuando volvía a su casa luego de ejercitarse en un gimnasio de la zona
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Los delincuentes en moto se apoderaron de las calles del conurbano. Disparan primero y roban, después. Nadie los frena. Las víctimas ni siquiera tienen tiempo a resistirse debido a que los ladrones aben fuego para obligarlos a que se detengan. No importa si los matan o los hieren, lo importante es que paren para poder llevarse la moto. Así ocurrió otra emboscada mortal de motochorros, que mataron por la espalda a David Elías Ojeda Vázquez, de 22 años.
Fue la nueva víctima de los ladrones que aplican esta modalidad más violenta y atacan en motos. A Ojeda Vázquez lo mataron para robarle su vehículo cuando llegaba a su casa. Anoche, a las 21.20 salió del gimnasio en José C. Paz y, ocho minutos después, en Polonia entre Piñero y Matheu, dos delincuentes, uno de ellos con una mochila similar a las que usan los repartidores, le dispararon un balazo en la espalda para obligarlo a que se detuviera.
“Mi hijo era sano. Iba al gimnasio, trabajaba, venía todas las tardes acá. No se merecía esto, que estos ratas lo maten por la espalda. Siento mucha bronca, quisiera que haya justicia. La policía se está moviendo, pero quisiera que se muevan más”, dijo el padre de la víctima en diálogo con TN.
Amigos y vecinos del joven asesinado se concentraron en la tarde en el lugar donde fue baleado Ojeda Vázquez. Reclamaron justicia. Exigieron la identificación y captura de los motochorros que fueron filmados por una cámara de seguridad privada en el momento de apropiarse de la moto de la víctima, mientras el joven baleado agonizaba en el suelo.
No se trató de un hecho aislado. En la denominada zona de la muerte, tal como se conoce al círculo que tiene como centro el cruce de las rutas 8 y 197, en enero de este año fue asesinado Gustavo Pairó, de 54 años. Dos asaltantes, uno de ellos de 13 años, lo mató para robarle la moto en la esquina de la Ruta 197 y Quirós.
Mientras que el 26 de julio en la esquina de Chile y Ruta 8, un efectivo de la Policía de la Ciudad que llegaba a su casa y estaba de franco mató uno de los dos ladrones que intentaron robarle la moto. El oficial disparó cinco balazos. El ladrón abatido, de 16 años, efectuó 14 balazos. Uno de los proyectiles recorrió 600 metros hasta que impactó en un escritorio de una defensoría oficial del Departamento Judicial San Martín. No hubo más víctimas, de milagro.
En la misma zona de la zona de la muerte, pero casi 22 días después, asesinaron a Ojeda Vázquez, quien después que le dispararon llegó a recorrer unos metros, hasta que se detuvo junto al cordón y se cayó al pasto. En ese momento, los ladrones lo alcanzaron. Uno de los delincuentes descendió de la moto, tomó el vehículo de la víctima y huyó con su cómplice.

En el caso de Ojeda Vázquez, según fuentes de la investigación, los delincuentes abrieron fuego para evitar que la víctima, que circulaba a bordo de una moto más potente que la que usaban los asaltantes, pudiera escapar.
La escena quedó grabada en una cámara de seguridad de un vecino. Ojeda Vázquez fue trasladado al hospital Domingo Mercante, pero debido a la gravedad de la herida que afectó órganos vitales, los médicos no pudieron hacer nada para salvarlo. Hasta anoche, ninguno de los delincuentes había sido detenido por la policía.
Esta modalidad de disparar o empujar al motociclista para que se detenga fue aplicada en varios de los homicidios ocurridos en ocasión de robos durante los últimos dos meses en el conurbano.
Por ejemplo, el 4 de agosto paso, el oficial de la Policía de la Ciudad, Ariel José Luis Martínez fue asesinado en la intersección de Helvecia y ruta provincial 21, en Libertad, partido de Merlo. Martínez iba vestido de civil y estaba con su pareja cuando fue interceptado por los asaltantes que le dispararon para robarle la moto.
Según fuentes policiales, el policía alcanzó a impartir la voz de alto y trató de defenderse. Así comenzó un tiroteo que terminó cuando Martínez terminó mortalmente herido de dos balazos en el pecho y murió en el lugar.
El 21 de julio pasado, en Loma Hermosa, dos ladrones en moto mataron a un motociclista que circulaba por la esquina de Mariquita Sánchez de Thompson, entre Ezeiza y Río Bermejo, en Loma Hermosa. La víctima fue identificada como Cristian Gerez, cabo de la Policía Federal, que en el momento del ataque estaba de franco y se dirigía a tomar servicio.
El sangriento episodio quedó grabado en dos cámaras de seguridad que registraron el momento la moto en la que circulaban los delincuentes se puso a la par del vehículo de Gerez. En ese momento, uno de los motochorros amenazó con un arma de fuego al cabo de la PFA.
El ladrón obligó a Gerez a bajarse de la moto y le arrebató la mochila. Mientras caminaba para atrás, el policía hizo un movimiento con una de sus manos, como si buscara sacar su pistola reglamentaria de uno de sus bolsillos. Entonces, el motochorro comenzó a disparar. Efectuó al menos dos disparos contra el cuerpo del cabo de la PFA, que cayó gravemente herido y, poco después, falleció.
A partir de la reconstrucción del violento episodio, los investigadores determinaron que los autores del homicidio eran menores, de 14 y 15 años. No punibles para ley en el momento del homicidio.
Antes de matar al policía Gerez, el ladrón, de 15 años, pasó a buscar a su cómplice, de 14, por el barrio Libertador. No le importó que tenía un pedido de captura en su contra por un intento de homicidio.
Minutos después de las 20, los dos menores cruzaron la ruta 8 y pasaron desde José León Suárez a Loma Hermosa. A las 20.19, al llegar a Mariquita Sánchez de Thompson, entre Ezeiza y Río Bermejo, se pusieron a la par de un motociclista. Debido a la lluvia y al frío, no había gente en la calle.
Luego de empujar la moto de la víctima que eligieron, los menores delincuentes detuvieron la marcha. El ladrón que viajaba como acompañante del conductor de la Honda Wave blanca amenazó con arma al motociclista que, al mismo tiempo que retrocedía, pugnaba por tomar su arma que había quedado enganchada en la campera.
A los gritos el más chico de los delincuentes que, después se supo que tenía 14 años pero, por su cara aniñada parecía de 12, exigió a la víctima que entregara la mochila que llevaba. Mientras caminaba hacia atrás y entregaba la mochila, el motociclista intentaba tomar su pistola. Todo ese esfuerzo no alcanzó. El ladrón con cara de niño le disparó dos balazos, tomó su mochila, dio unos pasos hasta la moto, la levantó y huyó con su cómplice que nunca descendió de la Honda Wave blanca.
De acuerdo con las estadísticas de las compañías de seguros los robos de motos en la Argentina no tienen freno. Desde 2021 hasta 2024, los robos de motos denunciados pasaron de 22.075 a 44.946 hechos. Hubo un descenso en 2025, cuando se denunciaron 34.200 robos de motos en la Argentina, pero los asaltos se repitieron durante 2026. Cada vez más violentos.
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