
A contracorriente: pese a la baja en la natalidad, un sanatorio porteño tiene números récord de nacimientos
En medio de un escenario demográfico nacional marcado por una disminución de los nacimientos, en el Sanatorio Mater Dei el panorama es el opuesto; el centro médico se reconvirtió de cara a una nueva demanda
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La transición demográfica del país comenzó a generar un reacomodamiento del sistema de salud, no solo para la atención de una población que vive más años, sino también para la asistencia de las mujeres que retrasaron la maternidad hasta pasados los 30 años.
En el Sanatorio Mater Dei, el aumento de la demanda comenzó a verse hace dos años. “Tuvimos un récord de nacimientos que no teníamos desde hacía casi una década”, sostuvo Enrique Camerlinckx, director general del sanatorio. Con una remodelación estructural de los servicios de obstetricia y neonatología que iniciaron en 2024, en medio de la caída de la natalidad, podrían llegar a atender 250 partos por mes. “Y estamos muy cerca”, apuntó Zandra Reynal O’Connor, jefa de Neonatología del sanatorio.
El año pasado, esa tendencia se profundizó al completar el resto de las obras. El sanatorio se reconvirtió para una nueva demanda: transformó una maternidad “clásica” en un piso con 26 habitaciones individuales, salas de preparto y parto (una con un área contigua para tener al bebé en agua) y quirófanos de uso exclusivo. Invirtieron US$2,1 millones en prestaciones que otras instituciones del sector ya proyectaban abandonar.

Pero no es solo a eso y a una mayor oferta de consultorios y profesionales desde marzo a lo que las autoridades y los jefes de servicio atribuyen el crecimiento récord de partos en el sanatorio. Este se da en momentos en que otros centros derivan a sus pacientes o analizan si es rentable sostenerlo o reorganizarse para un nuevo escenario demográfico. En el sistema público como en el privado, ya hay distritos o instituciones que comienzan a prever la demanda de las mujeres que postergaron la maternidad.
En el Mater Dei, la edad de las madres hoy está por encima de los 30 años, un promedio que marca una diferencia respecto a la década anterior. También se observa que las mujeres están llegando con embarazos avanzados –en algunos casos, consultan a partir del séptimo mes–, pero no por falta de control gestacional, sino porque son más selectivas con las condiciones del lugar donde quieren tener a su bebé. De hecho, advierten la preferencia de las parejas por profesionales más jóvenes, algo que no se veía con tanta frecuencia una o dos décadas atrás. Los motivos, según relevaron, son varios: identificación generacional, uso de tecnología y WhatsApp y disponibilidad de tiempo. El primer contacto en esa búsqueda suele ser de ginecólogos y, luego, de obstetras.
El consultorio de apoyo de la lactancia materna antes o después del nacimiento es otra característica que las mujeres y sus parejas ponderan, junto con la opción de prepararse para el parto o tener al bebé en el agua o fuera de una camilla, por ejemplo, si la manera en que se presenta el embarazo así lo permite.

“El tiempo de internación de la paciente es el justo y necesario. Esto ya lo veníamos implementando desde la pandemia. Y como el número va aumentando, eso favorece la disponibilidad de camas”, dijo Carlos Oyenard, jefe del Departamento Materno Infantil. “Parir y que su hijo sea atendido a la menor distancia posible. Esto es algo que las mujeres estaban pidiendo y mucho”, agregó Reynal O’Connor a propósito de las modificaciones realizadas.
“Está la camilla de parto y, a un metro, la servocuna de recepción. La madre y la persona acompañante ven en todo momento lo que sucede con el bebé. Y, si está de acuerdo, lo ponemos al pecho en la primera hora y se le aplican los inyectables recomendados [por la dosis de vitamina K y la primera dosis de la vacuna para la hepatitis B] —continuó—. Hacemos muchas entrevistas prenatales; lo primero que preguntan los padres es dónde van a estar y si el bebé va a estar cerca. Cuando pueden ser partos complicados, se les explica qué puede suceder.” Con estos cuidados, también están disminuyendo la cantidad de cesáreas sin indicación.
El aumento, en cifras
Con los datos delante, los profesionales, junto a Enrique Echagüe, director médico del sanatorio, afirmaron que el aumento “fuerte” de los nacimientos lo tuvieron ya en el primer semestre de este año, con una tendencia que había comenzado a crecer, aunque más lento, en el último semestre de 2024.
El récord en los últimos 10 años lo habían alcanzado, con 245 partos en un mes, en abril de 2017, lo que se repitió en noviembre de ese año. Siguieron oscilaciones y descensos, con los valores más bajos durante la pandemia de Covid-19. A partir del segundo semestre de 2024, empezaron a escalar. En julio de este año, tuvieron el nuevo récord: 247 nacimientos en un mes.
Echagüe mencionó que, de acuerdo con la demanda que están teniendo, prevén superar los 2706 partos anuales de 2017. En el primer semestre, ya atendieron 1439, algo más de la mitad (53%) del objetivo por superar o el 61% del promedio anual de nacimientos a lo largo de una década.
“Uno de cada 10 recién nacidos necesita internación”
La disponibilidad de camas para esa demanda no solo está dada por la cantidad, sino también por la edad promedio de las madres. En el sanatorio, la mayoría de las mujeres primerizas tienen 35 años o más. “Si bien esto está ocurriendo en nuestra población, siempre es importante recordar que, a mayor edad, hay más riesgo de que aparezcan complicaciones y de tener un parto prematuro”, refirió Oyenard. Eso, en cualquier maternidad, retrasa el alta.
“Estamos teniendo muchos embarazos de alto riesgo, con un requerimiento de internación en neonatología”, agregó el titular del área materno infantil. En neonatología, tienen 14 camas, con posibilidad de ampliar su capacidad a 18 lugares, según detalló la jefa del área. Se estima que uno de cada 10 recién nacidos va a necesitar internación en neonatología, pero en una maternidad con embarazos de alto riesgo, ese uso es mayor. También, a mayor edad, las mujeres llegan con más problemas, como hipertensión y trastornos hepáticos. El Mater Dei es, además, centro de derivación para gestaciones de mujeres con trastornos de la coagulación.
“Tenemos un seguimiento muy coordinado de las pacientes desde el principio entre obstetricia y neonatología —explicó Reynal O’Connor—. Damos el soporte necesario para que el embarazo de esa paciente obstétrica pueda llegar lo más cerca posible al término cuando desarrolla diabetes o hipertensión gestacional. Esto nos permite que en lugar de que el bebé nazca en la semana 30, pueda llegar a la 34 y la internación se reduzca a dos semanas”.
Estos resultados, para Camerlinckx, respaldan la decisión de haber invertido en la remodelación y ampliación de la maternidad en plena transición demográfica, con caída de la natalidad. Anticipó que los presentarán en la IX Gala Anual a beneficio el próximo martes, en La Rural.
Proyecciones de un informe oficial citado durante un encuentro de la Escuela de Salud Pública de la Universidad del Salvador (USAL) hablan de que aun con un repunte leve de los nacimientos hacia mediados de la década de 2030 de mujeres que postergaron la maternidad, la tasa global de fecundidad para 2040 estaría en 1,4 hijos por mujer, lejos de la de 2,1 esperada. “Aun con cierta recuperación, es muy improbable que vuelva a alcanzar el nivel de reemplazo [generacional]”, estimó el informe conjunto del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) y el Ministerio de Salud de la Nación.
“Hubo dos factores: la baja de la natalidad muy rápida en 10 años y, también, la decisión de muchas mujeres de demorar la maternidad. Todas esas mujeres, que decidieron no tener hijos a los 20 y pico, van a querer tenerlos más adelante, después de los 30, cuando antes el promedio era entre 25 y 27 años. Acá, eso, ya lo estamos viendo”, cerró Camerlinckx.



