Inmigrantes vip: "A mí me favorece el efecto rubio"

Thomas Hagedorn es uno de los 954 alemanes que se instalaron legalmente en la Argentina en los últimos cinco años; dice que por su alta capacitación y su procedencia lo discriminan "positivamente"
Verónica Dema
Paula Soler
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1 de abril de 2011  • 06:21

El alemán Thomas Hagedorn espera a lanacion.com en su piso de San Telmo, un departamento que conserva la belleza de los edificios antiguos y la luz que llega de los ventanales frente a su escritorio. Este urbanista, que elige vivir en la Argentina hace ocho años, no se queja de su suerte.

"A mí me favorece el efecto rubio", reconoce este treintañero con residencia permanente en el país cuando se le consulta sobre cómo lo tratan los argentinos. Como él, 954 alemanes eligieron instalarse en la Argentina en los últimos cinco años, según cifras de la Dirección Nacional de Migraciones del Ministerio del Interior. La inmigración vip, esto es, de jóvenes profesionales llegados desde países desarrollados viene creciendo sin pausa.

Hace algunas semanas, el tema de agenda mediática eran los inmigrantes de países limítrofes, en muchos casos, repudiados desde algunos sectores de la opinión pública por ser los supuestos causantes de adueñarse ilegalmente de terrenos, ocupar puestos de trabajo locales, generar disturbios o delinquir.

En este contexto, lanacion.com invitó a un profesional alemán que trabaja como docente en la UBA y como asesor del gobierno nacional en materia urbanística a conversar sobre las razones personales por las que eligió cambiar su país de residencia, su experiencia como inmigrante y, también, sobre su mirada acerca de la inmigración.

"¿Discriminación por ser extranjero?", repregunta el entrevistado, sonríe y se acomoda en su sillón de dos cuerpos. "Discriminación positiva siento; a nosotros nos favorece el efecto rubio", dice en un castellano bien aprendido, pero que conserva un tono de inocultable extranjero. Y se explaya: "Veo a los porteños muy interesados en mí, en mi historia, en cómo percibo su ciudad, su país; nunca sentí discriminación negativa en ningún sentido".

Hagedorn, que está al tanto de las últimas reacciones xenófobas contra inmigrantes latinoamericanos, trata de encontrar respuestas a estas diferencias que percibe con quienes considera hermanos migrantes. "Tal vez tiene que ver con mi descendencia, con el hecho de ser europeo, algo que se percibe como un valor porque muchos de los abuelos de ustedes vinieron de Europa, nos tienen un poco como familiares", explica este joven que hace años eligió la Argentina para vivir porque acá lo encontró el amor. Y arriesga una explicación más específica sobre quienes llegan de su país. "Especialmente a Alemania se le tiene un cierto respeto como país, por la capacidad tecnológica y su orden como sociedad".

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Por contraste, con otros extranjeros, ¿qué pasa?, pregunta lanacion.com. "Creo que los bolivianos, paraguayos, peruanos están percibidos de otra manera; vienen de otros países, de sistemas sociales y culturales distintos y, además, tienen más necesidad económica que un europeo. Para ellos, es pura necesidad estar acá, adaptarse, tener trabajo; para un europeo es diferente porque si las cosas andan bien se queda: si no, se vuelve a Europa, donde hay muchas oportunidades", contrasta.

Y ejemplifica con su caso. Pese a tener trabajo en lo suyo, en la Argentina no se imagina quedándose por mucho tiempo aquí: "En Alemania se puede proyectar una carrera; el problema de acá es que uno no puede planificar nada más allá de unos meses o un año". Esa imprevisión, sumada a la desigualdad social que considera inadmisible, lo invitan a retornar a su tierra.

La idealización de europeos

Idealizar a algunos, vincularlos a la salvación de la sociedad; denostar a otros, chivos expiatorios de las propias crisis. Consultado por lanacion.com, el especialista en migraciones Alejandro Grimson habla del imaginario argentino porque considera que desde allí pueden explicarse muchas cosas. "Por la pregnancia de un imaginario europeísta, los argentinos siempre se jactaron de no haber discriminado", dice.

Y se explaya: "Cuando era chico los relatos decían que acá no hay racismo porque no hay negros ni indios; los sectores más progresistas decían que no hay porque los mataron a todos, por lo que afirmaban lo que decían denunciar: porque acá sí hay negros e indios; hay afrodescendientes (3%) y, proporcionalmente al total de población, hay más indígenas que en Brasil; sin contar lo que entiendo que es la mitad de la población, que tiene alguna ascendencia indígena mezclada".

El especialista se detiene luego en la discriminación positiva hacia europeos y estadounidenses y apunta que está vinculada con la percepción de que la Argentina es un país "imperfectamente" europeo. "Ellos vendrían a ser los perfectamente europeos que nos van a ayudar a ser más como queremos".

Inmigración: la contracara de los prejuicios

Cuando estallaron los violentos incidentes en Villa Soldati, lanacion.com publicó una serie de notas sobre historias de vida de inmigrantes de países limítrofes. Los otros extranjeros.

- Es inmigrante, vive en una casilla y salió abanderada

- "Por no tener DNI me negaron la atención médica y quedé ciega"

- Inmigrantes que combaten la pobreza

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