A pasos de Mar del Plata, cinco opciones para escaparse y disfrutar
Algunas conocidas, otras no tanto, te proponemos varias alternativas muy cerquita de la Ciudad Feliz; pesca, bosques, museos y mucho más
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Ya se sabe. Llega enero y el turismo no le da tregua a Mar del Plata. Hay días en que la Bristol explota, conseguir un pedacito de sombra sin reserva es impensado y circular por las calles del centro, una locura. Pero siempre están las escapadas para hacer por el día, cambiar de aire y volver renovado a la Ciudad Feliz.
Laguna de los Padres
A sólo 14 km de la ajetreada Mar del Plata hay un mundo de campos ondulados, sierras, valles y una increíble variedad de fauna. De hecho, Laguna de los Padres está dentro de una reserva forestal en la que abundan, entre otras especies, cisnes de cuello negro, perdices, mulitas y liebres. A los picnics a la sombra de eucaliptos y cedros, pesca y paseos en bote por la laguna se suman actividades con mayores dosis de adrenalina: se pueden hacer vuelos de bautismo y cursos de parapente, cabalgatas en la sierra a la luz de la luna, escalada en roca, trekking y travesías en 4x4.
Del otro lado de la laguna está el Museo Municipal José Hernández, que ocupa el casco de la primera estancia de la zona y donde se relata la historia rural local.
Un poco más allá, siguiendo otros 6 kilómetros por la ruta 226, está Sierra de los Padres, donde se recomienda llegar a la cima del cerro para obtener una estupenda vista panorámica de la región. Para tomar el té o a almorzar, L’Erbe es una casa de campo soñada, una construcción de piedra y madera donde se cultivan hierbas aromáticas y se cocinan recetas familiares.
Santa Clara del Mar

Sólo 18 km separan la gran metrópoli costera con este pequeño pueblito marítimo. Algo impensado en Mar del Plata, aquí es posibe encontrar playas desoladas y una tranquilidad que parece propia de las bajas temporadas. Pero a pesar de esa calma aparente, Santa Clara tiene su ritmo de actividades, con la pesca embarcada como la más destacada. Dicen que las mejores especies del Atlántico, desde tiburones hasta rayas o corvinas, están en estos mares. Una vez que se cruza el arco de bienvenida, sólo hay que acercarse a la avenida Costanera y elegir entre la decena de prestadores que brindan el servicio, que suele durar unas cuatro horas.
Para quien simplemente pretenda descansar, se puede pasear durantes horas en balnerios semivacíos para encontrar piedras llenas de pequeños mejillones, caracoles trompito o patas de cangrejo.
Balcarce
En la tierra natal de Juan Manuel Fangio, a 64 km de Mar del Plata, no podía faltar el Museo del Automovilismo. Hay varios vehículos del quíntuple campeón mundial en exhibición, desde el que usó en su debut amateur hasta, entre muchísimos otros, la Maserati 250F (de F1, cuando fue campeón en 1957) y la legendaria Flecha de Plata.
También el autódromo, cerrado tras el accidente fatal de Guido Falaschi, suele ser uno de los sitios más visitados por los turistas. Está enclavado en una ladera de la sierra La Barrosa y cuenta con tribunas naturales, que ofrecen vistas panorámicas para ver el circuito y sus alrededores rurales.
Precisamente, en los senderos que trepan La Barrosa está uno de los mayores atractivos de Balcarse, además del ambiente relajado de la laguna La Brava (con cabañas, campings, pesca y deportes náuticos) y, cómo no, los tradicionales alfajores Comoantes, de fama internacional.
Miramar

Aunque también es una ciudad importante, Miramar es un balneario de ritmo manso y familiar, público fiel, bosques y playas de acantilados. A 45 km al sur de Mar del Plata, ofrece circuitos y programas de lo más variados. Para darse una panzada de buen asado, por ejemplo, el asador criollo La Villa, un quincho emplazado en un parque de 3 hectáreas (incluye juegos para chicos), es un clásico del público marplatense.
También Cardón Miramar Links, el único links de tipo escocés de América del Sur, es una de las escapadas preferidas de lo golfistas. Diseñada en 1927 por los ingleses Percy & Audrey Boomer, la cancha de 18 hoyos está frente al mar, con una vista inigualable. Se completa con una arquitectura de tipo inglesa que incluye restaurante y clubhouse, hotel (de 100 plazas) y seis casas totalmente refaccionadas.
Quienes buscan acción, hay vuelos de bautismo en avionetas o planeadores desde el aeroclub local, travesías por los médanos en 4x4, pesca embarcada y también saltos en banana y trompo, sobre las olas.
Y el Vivero Dunícola, un increíble bosque de 500 hectáreas creado en 1923, merece una visita. Y, por qué no, también el llamado bosque energético, donde muchos creen sentir una energía especial .
Mar del Sur

Muy cercquita de Miramar, a 17 km, está Mar del Sur, un balneario agreste donde el asfalto sólo llegó a la avenida principal, en el que las ovejas y vacas aún pasean a sus anchas por las calles de arena y pastizales, y al que sus fanáticos habitués prefieren mantener oculto.
Mar del Sur surgió hace más de un siglo como un proyecto ambicioso: iba a ser la nueva Mar del Plata de la aristocracia porteña, "el gran balneario argentino". Por eso se construyó el soberbio bulevar de palmeras y, sobre éste,un hotel de 4500 metros cubiertos, techo de pizarra francesa y más de 90 habitaciones, que quedó desomunalmente grande para la pequeña villa en la que finalmente se convirtió Mar del Sur.
Porque aquí no hay edificios, ni casinos, ni centros comerciales, ni discotecas, ni cines, ni semáforos, ni tantas otras cosas. Precisamente, el encanto del lugar está más en lo que le falta que en lo que tiene. Aunque el majestuoso hotel simepre fue, y es, un imán para los visitantes, ya sea en sus épocas de esplendor como en aquellas de abandono y decadencia. Actualmente, acaba de ser rescatado por un grupo inversor y está en pleno proceso de reconstrucción, aunque se prevé mantener la fachada original.
Las caminatas sobre la costa ofrecen, hacia el Norte, playas casi vírgenes de médanos y acantilados; y hacia el sur, paisajes rocosos. También se puede hacer pesca de agua dulce en el arroyo y laguna La Ballenera.
Y si bien las señales de Internet y celular llegaron hace apenas un par de años, uno de los mejores programas para hacer en Mar del Sur es desenchufarse.
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