
Advierten que una docena de familias podría quedar bajo el agua por las tormentas de El Niño en Mendoza
Las viviendas están situadas dentro del dique colector Papagayos, en El Challao; ingenieros reclaman una reubicación urgente y alertan sobre el riesgo aluvional en el piedemonte
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MENDOZA.- Las alertas son cada vez mayores. El fenómeno de El Niño se acerca a esta provincia, con un impacto previsto principalmente para diciembre y enero, por lo que comienzan a multiplicarse las advertencias sobre las fuertes tormentas de lluvia, viento y granizo que podrían registrarse. En ese escenario, preocupa la situación de quienes viven a la vera de ríos y cauces, pero también la de las familias asentadas en laderas de cerros y zonas de piedemonte, donde incluso se desarrollaron emprendimientos inmobiliarios.
Mientras se busca optimizar la limpieza de canales y se insiste en que la ciudadanía no arroje residuos, el foco de atención de especialistas y autoridades está puesto en la zona de El Challao, en el circuito hacia el Parque General San Martín, particularmente en el lecho del dique colector Papagayos, encargado de contener el agua que desciende desde los cerros. Allí, familias de escasos recursos levantaron sus viviendas y enfrentan un serio riesgo si se producen precipitaciones intensas: podrían quedar completamente bajo el agua.
Justamente, desde el Centro de Ingenieros de Mendoza hicieron sonar las alarmas.
“Dentro del dique está el asentamiento de viviendas precarias. En caso de una lluvia importante, van a quedar absolutamente inundadas”, advirtió Daniel Dimaría, presidente de la entidad, quien volvió a reclamar la puesta en marcha de un plan integral de obras para la protección aluvional.
En este caso puntual, los especialistas consideran necesario que las familias, que superan la docena, sean trasladadas y reubicadas en otro lugar.
“Aguas arriba del paredón, que hace poco fue limpiado por la municipalidad, hay más de 10 casas precarias. Si ocurre una tormenta de gran magnitud, como se prevé, ese dique va a acumular una enorme cantidad de agua y las viviendas van a quedar completamente sumergidas porque están construidas en el fondo del dique. Todavía no tenemos respuesta, pero es sumamente importante actuar”, recalcó Dimaría.
Desde la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza reconocieron el problema y señalaron que se trata de una situación preocupante y de abordaje complejo por factores sociales, administrativos y estructurales, ya que la ocupación del lugar lleva más de cuatro décadas.
Asimismo, desde la comuna recordaron que el cauce y el vaso de inundación del dique Papagayos se encuentran bajo la jurisdicción de la Dirección de Hidráulica de Mendoza, dependiente del Ministerio de Energía y Ambiente de la provincia, por lo que sostienen que cualquier intervención debe ser delineada y coordinada por ese organismo.
“A Hidráulica le corresponde atender el cauce y la seguridad del dique, además de velar por su correcto funcionamiento. En ese sentido, se notificó a las familias que ocupan un espacio donde no pueden permanecer. La asistencia y una eventual reubicación no son competencia de Hidráulica. Estamos coordinando con la Municipalidad para que atienda esa situación”, señalaron a LA NACION desde el Ejecutivo provincial.
Mientras se aguarda una solución para las familias asentadas en el sector, los especialistas advierten que el riesgo aluvional se extiende a buena parte de las construcciones realizadas en la base de los cerros mendocinos, especialmente en los departamentos de Luján de Cuyo y Las Heras.
La advertencia es concreta.

“En el piedemonte, todas las construcciones pueden sufrir consecuencias importantes”, sostuvo Dimaría al referirse al impacto potencial del fenómeno climático.
Según explicó, existen urbanizaciones levantadas sobre antiguos canales aluvionales naturales que fueron alterados u obstruidos por obras y construcciones.
“Se han ocupado lugares donde no se debería haber construido. Hay canales aluvionales naturales que fueron obstruidos por esas edificaciones y eso puede generar consecuencias crecientes”, indicó.
El especialista explicó además que el sistema de protección aluvional de Mendoza está integrado por los diques Papagayos, Frías y Maure, cuyos excedentes desembocan en el canal Cacique Guaymallén.
“Si las tormentas ocurren simultáneamente en las cuencas de los tres diques, el canal Cacique Guaymallén va a estar muy comprometido”, advirtió.
En ese escenario, no descartó la posibilidad de desbordes en distintos sectores del Gran Mendoza.
“Los trabajos que se están realizando hoy deberían hacerse todos los años. Es necesario mantener los canales permanentemente limpios y en buenas condiciones porque una lluvia fuerte puede causar problemas en numerosos sectores”, agregó.
Dimaría también recordó el deterioro que presentan muchas cunetas que cumplen funciones de drenaje pluvial. Según explicó, en numerosos casos perdieron su revestimiento o fueron invadidas por raíces de árboles, lo que dificulta la correcta evacuación del agua.
“Estamos muy sobre la hora. Vale recordar que en 2023, durante la campaña para gobernador, presentamos a todos los candidatos un plan de obras que incluía distintos puntos, entre ellos la protección aluvional. Ya advertíamos entonces sobre la necesidad de ejecutar trabajos permanentes todos los años”, concluyeron desde el Centro de Ingenieros de Mendoza.
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