
Autorizan la inducción de un parto
Aunque no tuvo aplicación práctica, el fallo sienta jurisprudencia en la provincia
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LA PLATA.- Por primera vez, la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires autorizó la inducción de un parto de un bebe de ocho meses de gestación desprovisto de cerebro y sin expectativa de vida. El fallo registra como antecedente una sentencia en igual sentido de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, pero cambió la jurisprudencia en el ámbito provincial y sentó un criterio en esta jurisdicción.
La sentencia fue calificada por la asociación civil Pro Vida como "un retroceso moral, ya que permite al Estado aniquilar a los diferentes". En similar sentido, el Instituto de Bioética de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica Argentina había expresado a LA NACION que "el anencéfalo es un individuo de la especie humana que tiene que ser respetado como persona, como cualquier otro embrión".
El fallo, adoptado por la Suprema Corte de Justicia, no tuvo aplicación práctica en este caso, ya que en el momento en que se votó, el 5 de mayo último, la mujer ya había tenido un parto espontáneo. De igual modo, significa un cambio radical de criterio, debido a que en sus fundamentos sugirió a los tribunales inferiores autorizar, a futuro, la inducción de un parto prematuro en similares circunstancias.
La Corte aprobó la intervención quirúrgica al analizar el caso de una mujer de 39 años, con domicilio en La Matanza, cuya identidad se reservó. La mujer, que ya había tenido cinco partos y seis abortos espontáneos, recurrió al Tribunal de Familia N° 2 de esta capital en el sexto mes de gestación de un bebe con anencefalia. El tribunal de primera instancia había negado la intervención quirúrgica y la mujer apeló la decisión.
La Corte provincial autorizó la inducción del parto con el voto afirmativo de los jueces Juan Carlos Hitters, Luis Genoud, Francisco Roncoroni, Daniel Soria y Héctor Negri.
Hitters consideró en su voto que "el simple objetivo de prolongar la vida intrauterina del nasciturus no puede prevalecer ante el daño psicológico de la madre que lleva en su seno a un ser desprovisto de cerebro. Por tanto, para poner fin a este intenso sufrimiento corresponde autorizar la inducción del parto prematuro".
Angustia
Negri dio por acreditado el estado de angustia por el que atravesaba la familia, compuesta por tres hijos menores de edad. "La prosecución del embarazo implicaría aumentar el dolor e intensificar el sufrimiento de la familia", sostuvo. Soria adhirió a este voto y destacó: "La decisión judicial no implica autorización para efectuar un aborto (...) ya que carece de uno de los elementos objetivos esenciales de esta figura, que es la muerte intrauterina del feto. En cambio, el adelantamiento del parto -inducido o por vía de cesárea- no presupone ni tiene en miras la muerte del feto, sino anticipar la vida extrauterina". Pese a que esta vida posterior, se dijo, no tenía posibilidades de existencia debido a una enfermedad congénita.
Genoud y Roncoroni invocaron el fallo dictado por la Corte Suprema de la Nación el 11 de enero de 2001 al fundamentar su voto de aprobación de la intervención quirúrgica. En cambio, el juez Eduardo Pettigiani se opuso a la mayoría. Sugirió que esta intervención podría propiciar el camino hacia la eutanasia, "sólo que, en este caso, la muerte se provocaría indirectamente y con ausencia de la voluntad de la víctima". Consideró el caso una pretensión "abiertamente discriminatoria respecto de un niño que presenta una grave anomalía", ya que la intervención quirúrgica soslayaría su derecho. Y destacó que el bebe y la mujer "son dos personas distintas, enfatizándose el deber de protección del niño por encontrarse éste en la máxima situación de desamparo que puede concebírsela pretender su propia madre su muerte".
Pettigiani agregó: "La vida se encuentra plenamente garantizada para todo ser humano por el solo hecho de serlo". Y calificó una decisión en contra de este principio -extendido a partir del momento de la concepción- como un retroceso en los derechos humanos.
Defecto neurológico
- LA PLATA.- La anencefalia es un grave defecto neurológico que consiste en la ausencia de hemisferios cerebrales y, por lo tanto, es incompatible con la vida. Los médicos coinciden en que todo esfuerzo diagnóstico o terapéutico es inútil y que estos pacientes nacen muertos o bien fallecen a las 12 horas, según el Manual Merck. En la Ciudad fue aprobada, el año último, una ley que permite a una mujer que fehacientemente compruebe que lleva en su vientre un feto sin vida cerebral o con otras malformaciones que le impedirían vivir, interrumpir, al llegar a las 24 semanas, la gestación en cualquier hospital.




