
Barritta dio su palabra y quedó libre
Las juezas que lo condenaron le concedieron ayer la excarcelación, pero deberá presentarse cuando se lo requieran.
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"¡No voy a hablar y no tengo miedo!" A las 18.53 de ayer, José "El Abuelo" Barritta recuperó la libertad, luego de que la Justicia que lo condenó le concedió la excarcelación. Aunque dos decenas de periodistas esperaban ávidos que hiciera declaraciones, ésas fueron sus únicas palabras.
Tenía los ojos semicerrados. La mirada, algo perdida. El hombre canoso, de voz ronca, que se hizo famoso en la tribuna de Casa Amarilla de la Bombonera, vestía una camisa blanca a rayas, jeans y zapatos marrones.
Cuando quedó en libertad, todavía había sol. Pero todo fue un caos. "Entiendan -suplicó el abogado Armando Murature (h.)-; no viene de una fiesta. Está muy shockeado. " Escoltado por uno de sus defensores, en medio de gritos y forcejeos, Barritta evitó responder a la prensa, llamó un taxi y se fue rumbo a la casa de su madre, en la localidad bonaerense de Villa Ballester.
Tiene 46 años. Estuvo casado, tuvo una hija y se separó. Ahora está otra vez en pareja, pero ayer sus mujeres lo esperaron en casa.
El ex jefe de la barra brava de Boca Juniors pasó su último día de preso entre la alcaidía del Palacio de Tribunales y el Departamento Central de Policía.
Barritta estaba confiado, dijo un allegado de él a La Nación . Esperaba que el Tribunal Oral Nº 17 le concediera la libertad condicional. Y así fue.
Se levantó, preparó sus cosas y, cerca de las 9.30, fue trasladado desde la cárcel de Villa Devoto hasta el edificio de Talcahuano 550, donde el 16 de mayo último escuchó su condena a 13 años de prisión, que anteayer, con un fallo de la Cámara de Casación, quedó reducida a nueve.
Libertad condicional
Mientras tanto, las juezas Isabel Poerio de Arslanian, Silvia Arauz y Elsa Moral resolvían favorablemente el pedido de excarcelación presentado anteayer por el abogado defensor de Barritta, Armando Murature.
Pasado el mediodía, el fiscal de la causa, Juan José Ghirimoldi, dijo por escrito que no se oponía a que Barritta quedara en libertad luego de 83 meses de detención. Entonces, se supo que su liberación era sólo cuestión de papeles. Y de tiempo.
A las 15.15, en medio de una tensa calma que se convirtió en una alocada corrida, el ex barra brava xeneize llegó al edificio central de la policía. Con la cabeza gacha, se bajó de la unidad 150 de Seguridad de la Policía Federal e ingresó con paso firme. Salió más de tres horas después.
Recorrió varias dependencias policiales. Firmó papeles, estampó sus huellas dactilares, recogió las pertenencias que la Justicia se incautó cuando se entregó en Lomas de Zamora el 29 de junio de 1994. Y se fue.
Aunque recuperó la libertad, Barritta está condenado por asociación ilícita en calidad de jefe, por comandar una organización delictiva que bajo la apariencia de alentar al equipo xeneize cometía delitos indeterminados.
El ex líder de la hinchada del club de la Ribera, en cambio, fue absuelto por la Cámara de Casación por el delito de extorsión en perjuicio de los ex dirigentes de Boca Antonio Alegre y Carlos Heller, por el que también había sido declarado culpable el 16 de mayo de 1997.
De allí, entonces, la posibilidad de dejar la cárcel y volver a su casa. Barritta fue excarcelado bajo caución juratoria. Esto significa que no pagó ninguna fianza sino que, de palabra, se comprometió a presentarse ante la Justicia todas las veces que sea convocado.
Su caso, al igual que el de todos los convictos, estará a cargo de un juez de ejecución, que podrá citarlo para evaluar su conducta y forma de vida hasta que el total de su pena (nueve años) esté cumplida.
El ex líder de la barra brava boquense se benefició por la ley del "dos por uno", que considera doble cada día de prisión sin condena firme. Barritta cumplió dos tercios de su condena tras las rejas: estuvo 83 meses preso y la mitad de su estancia en la cárcel vale doble para las cuentas de la Justicia.
De ídolo a delator
El ex jefe de la Número Doce -así se conoce a la barra de Boca- nunca fue procesado por el crimen de los hinchas de River Plate Angel Delgado y Walter Vallejo, ocurrido el 30 de abril de 1994, luego de un partido en el que Boca perdió por 2 a 0 el clásico en la Bombonera.
En cambio, ocho de sus seguidores fueron procesados por doble homicidio y seguirán detenidos varios años más en la cárcel de Villa Devoto. Las penas que las magistradas les impusieron a ellos llegaron a los 20 años cárcel. Además de declararlos culpables de asociación ilícita (como en el caso de Barritta), fueron condenados por homicidas.
Daniel "Manzanita" Santoro, uno de los lugartenientes de Barritta, que compartió con él sus más de cuatro años en el pabellón 49, pasó la noche de ayer sin su compañero de celda.
"Barritta botón. Barritta traidor", reza una de las banderas que despliega la barra que todos los domingos sigue al equipo de Carlos Bianchi. "Los pibes son inocentes", clama otra de las leyendas de la hinchada, que ahora comanda Santiago "El Gitano" Lancry.
Es que Barritta, cuando declaró ante las juezas que lo condenaron, se desvinculó del crimen, pero no "ayudó" a sus compañeros. Dijo que una emboscada había sido planificada de antemano por los hinchas de Boca e indicó que los nombres de algunos de los acusados habían llegado a sus oídos como los de los presuntos autores de los asesinatos.
Jorge Cárdenas, el tío de Vallejos (una de las víctimas), expresó ayer sus diferencias con la Justicia. "Barritta fue el jefe e ideólogo de las personas que mataron a mi sobrino", sentenció.
Cárdenas, que durante los tres meses de juicio oral y público, en 1997, asistió a todas las audiencias con un estridente saco color bordó, agregó: "Estará en libertad, pero toda la sociedad lo va a condenar públicamente. Va a tener que cuidarse y a la cancha de Boca no lo van a dejar ir".
A pesar de estar en libertad, nadie sabe si Barritta volverá a pisar la Bombonera. Aunque, probablemente, ganas no le falten.




