
Benito Cerati: "Me gustaba mucho pasar tiempo con mi papá, era como la hora mágica de la semana. Con él podía expresar mi arte"
1 minuto de lectura'
Se parece mucho a su padre: 1,86 de estatura –tres centímetros más que él–, ojos verdes, pelo negro, nariz alargada y fina. Paso firme. Igual de estiloso. Mil veces le han dicho a Benito cuánto se parece a Gustavo Cerati. Benito siempre lo ha recibido como un halago. "Él está presente en todo. Me dio tanto, que creo que todo lo que soy, mi música, todo es parte de él", dice. Porque desde que era niño y soñaba con convertirse en músico y tener su propia banda hasta ahora, a punto de cumplir los 20 años, cuando acaba de presentar Trip tour, su disco debut, la imagen de su padre lo ha estado acompañando. Incluso hoy, que Gustavo Cerati se encuentra en un largo y profundo sueño y que no le puede responder.
"Es jodido, porque estás todos los días esperando a ver qué pasa, no es que se termina, no es que sufrís un tiempito y después te hacés a la idea. Todos los días puede pasar algo y uno espera y espera. Pero nada, aprendí a convivir con eso, para mí también es un estado de vida. Es vida. Mi familia suele ser mucho más positiva, dicen va a despertar. Pero yo creo que tiene que pasar lo que tiene que pasar. Creo que la vida te lleva solo. Si pasó esto, fue por algo, no estoy esperando que suceda lo imposible o lo que deseo. Sí, deseo cosas, todo el mundo desea cosas, pero creo que la realidad va más allá. Lo que tenga que pasar, que pase. Aunque obviamente uno siempre espera lo mejor."
Es mediodía de un martes. Sentado en un café en Palermo Hollywood, vestido de negro, cansado por el concierto que dio la noche anterior con su grupo, Zero Kill, Benito Cerati habla de la nueva etapa que comienza y que lo tiene saliendo de un pequeño infierno. Aunque ha explicado que no es sólo por lo que le ocurrió a su padre, que en mayo de 2010 sufrió un accidente cardiovascular que lo tiene actualmente en estado de coma, este disco –17 canciones escritas y musicalizadas por él, que alternan conceptos como luz, oscuridad, cordura, paranoia y tranquilidad– es un buen reflejo de lo que le ha tocado vivir en los últimos años.
"Escribí las canciones, en su mayoría, entre los 14 y 16 años. En esa época yo era bastante tranquilo. En un punto, muy sumiso. Con el tiempo aprendí a ser yo, pero lo sufrí mucho. Tenía muy poca autoestima, como que me decían una cosa mala y yo sentía que era el fin del mundo. Me duró mucho tiempo y tuve que hacer mucho para salir de ahí. Y creo que el disco, básicamente, fue lo que me salvó, fue plasmar todo ahí y sacarme el peso", dice mientras come un sándwich y toma un jugo en un café, a pocas cuadras de la sede de Sony Music, el sello que hoy lo alberga.
"Estoy convencido de que todo eso que me ha tocado vivir va a traer cosas positivas. Creo que el sufrimiento genera fortaleza para próximos desafíos", destaca.
Benito Cerati nunca ha tenido una vida tan normal. Desde que estaba en la panza de su mamá, la modelo chilena Cecilia Amenábar, y apareció en el videoclip de Te llevo para que me lleves –que incluye los latidos de su corazón al final de la canción– hasta hoy, que genera más atención mediática que la de un simple debutante sólo por llevar el apellido Cerati, su vida ha sido distinta.
"Recuerdo que mis cumpleaños eran diferentes. Generalmente yo hacía un show con maquinitas y todo. Tenía 7 años y mis amigos lo mismo, entonces mientras yo cantaba, la mayoría estaba atrás, jugando a la pelota. Había algunos que miraban, eran más que todo chicas", recuerda.
Nunca jugó al fútbol, no le gustaba, y tampoco era bueno para lo físico. Eso lo hizo, por períodos, víctima de bullying. "Tenía mis amigos, pero también había otros que estaban celosos, que no les gustaba mi posición. No era muy bueno en los deportes, así que los pibes no me entendían. Es duro para un chico cuando no conecta con eso."
Tampoco encajaba en lo musical. Escuchaba la música de sus padres: Primal Scream, Velvet Underground. "Iba al colegio con esa música y decía mirá esta canción, y me la tiraban por la cabeza –cuenta–. Siempre me sentí como un alien, muy diferente al resto. Era más sensible y por ahí descolocaba a algunos. Me costó, esa parte nunca la supe manejar bien."
Gustavo Cerati y Amenábar se separaron cuando Benito tenía 7 años. Él y su hermana, Lisa (dos años menor), se quedaron viviendo con su mamá. "Pero a mí me gustaba mucho pasar tiempo con mi papá, era como la hora mágica de la semana. Con él podía expresar mi arte fluidamente, sentía que los dos conectábamos", asegura.
Con su padre tenía más cosas en común, dice, mientras que con su madre la relación era más conflictiva. Su adolescencia fue de rebeldía. Dice que su familia era más conservadora de lo que él hubiera querido. "Sobre todo del lado de mi mamá, que son más arquetipo, con reglas, más tradicionales. En cambio con la de acá es más relajado. Bueno, cuidate, hacé lo que quieras, pero cuidate, me dicen."
En busca de esa independencia desde hace un año dejó la casa materna. "Vivo con mi tía en este momento, por una necesidad de despegarme y buscar mi lugar propio. No me fui a vivir solo porque siento que en algunas cosas no estoy preparado todavía, quiero primero estar con un apoyo un poco más, mínimo, pero apoyo igual. Que no sea un padre, pero que tampoco sea nadie."
Benito cumplirá 20 años mañana y dice que desde siempre supo que iba a ser músico. Era algo tan natural como ese teclado que tocaba a los 5 años, o los discos inconclusos que tiene apilados en su computadora.
–¿Nunca sentiste temor de que te compararan con tu papá?
–No, porque con mi papá yo nunca me comparé, para mí fue como un complemento.
–¿Tenías esa imagen de que tu papá era un genio de la música?
–Cuando sos chico obviamente nadie es tan groso como tus padres. En este caso yo escuchaba mucho nadie es tan groso como tu papá. Pero creo que tenemos una misma meta, digamos, en cuanto a la música; la disfrutamos lo mismo y creo que... escuchábamos siempre la misma música, tenemos las mismas influencias, pero creo que yo voy por otro lado.
–¿Qué los diferencia?
–Yo experimento muchísimo, no me preocupan tanto las reglas estereotipadas, ahí él se tenía que preocupar de cómo lo escuchaban, porque tenía más fans acumulados. Yo soy más lo que sale, sale, así se va construyendo algo y lo dejo ser, no estoy tan presionado.
–¿Sentís el peso de ser un Cerati?
–No, para nada. Para mí es un apellido nuevo. Como que mi Cerati es un Cerati nuevo. Sólo son las mismas letras.
–Pero las expectativas que hay sobre vos son mayores.
–Por eso te digo: no soy mi apellido, soy mi nombre. Pero no me gusta mi nombre. Cuando era chico decía que tenía otro nombre, tenía un complejo, lo tengo todavía. Era como llamarme Adolf. Benito tiene todo un contexto histórico, por Mussolini. Por suerte que existen los seudónimos. El mío es Beni. Yo tengo la teoría de que me vieron de un centímetro y era una cosita chiquitita y ¡ay, qué lindo!, lo vamos a llamar como un perro, Benito, y así quedó, jamás pensaron que iba a crecer.
–¿Qué influencias de tu papá hay en vos?
–Muchas cosas. A veces me encuentro diciendo lo mismo que ha dicho mi papá. Creo que les pasa a todos los hijos. Hay cosas que no quiero y que a uno le quedan porque sí, y hay cosas en las que agradezco pensar igual.
–El último trabajo que hicieron juntos fue un disco tributo a Michael Jackson.
–Él se había llevado el disco de Michael para terminarlo, y bueno, no se pudo concretar por lo que pasó. Después de la gira se iba a meter con los auriculares y empezar a mezclar ese disco. Como no se pudo concretar, después lo hice yo. Me intriga saber a qué llegó. Bueno, ya se podrá en algún momento.
–Para Trip tour, el disco que acabás de lanzar, ¿te hizo falta él?
–No, no. Él está presente en todo. A veces me encuentro copiando técnicas de él o cosas que me quedan recordando canciones de él y quiero aplicarlas a las mías. De repente escucho una canción y digo ¿me prestás esto?
Bio
- Profesión: músico
Edad: 19 años
Benito Cerati es hijo de Gustavo Cerati, el ex líder de Soda Stereo, en coma desde mayo de 2010, cuando sufrió un ACV en Caracas, y de la ex modelo chilena Cecilia Amenábar. Comenzó este año a estudiar Antropología en la UBA y su banda, Zero Kill, acaba de sacar el disco Trip Tour
Estela Cabezas
1
2“Abuelas”: el libro que recupera las historias de las mujeres que se animaron a romper los moldes del siglo XX
3Un verano extremo en la costa: sismo, meteotsunami, remolinos de viento, sudestada y temporal, ¿solo casualidad?
4Qué se sabe de la salud de la influencer que se accidentó con un cuatriciclo en Pinamar

