
En el barrio porteño de Boedo, el cine Los Andes fue durante décadas un espacio de encuentro social, que además sumaba todo tipo de variedades
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Dicen que cuando salían a hacer las compras, las señoras pasaban por la puerta de cine Los Andes para mirar la cartelera que se renovaba a diario. Bolsa en mano, apuraban el almuerzo de los chicos para prepararlos para ir a ver alguna de las películas que se proyectaban por la tarde. Una escena que, en las décadas del 40 y 50 se repetía casi todos los días, tal como lo describe María Isabel Meloni, en un artículo titulado “Los cines de antes no usaban gomina”, publicado en 2004 en la revista Todo es historia (Lulemar Ediciones), en el cual detalla el derrotero de las salas cinematográficas de Boedo.
Por Silvina Vitale

