
En 1784, el virrey Vértiz inauguró el edificio; casi un siglo después, la construcción fue el eje de un mito urbano
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El miércoles 26 de enero de 1898 una gran explosión conmovió a Buenos Aires, el cimbronazo se sintió en varios puntos de la ciudad, incluso los vecinos afirmaron que el suelo había temblado a raíz de la detonación. Si bien nadie sabía muy bien de dónde provenía, se sospechaba que podía haberse producido en alguno de los polvorines existentes en esa época y, según cuenta Horacio Galacho, historiador y profesor en Ciencias de la Educación, allí surgió un mito urbano, que incluso recogieron muchos autores.
Por Silvina Vitale
