
En el espacio que ocupa hoy la Plaza Colombia, en Barracas, se levantaba la que fuera la quinta de Álzaga, donde asesinaron a Felicitas Guerrero en 1872
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De la construcción original de la quinta de Álzaga solo se conserva una capilla pequeña que hoy conforma la sacristía de la Iglesia de Santa Felicitas, ubicada en el barrio porteño de Barracas. Se trata de una construcción deteriorada con las paredes pintadas a mano, un techo en relieve de madera y dos vitrales monocromáticos que fue levantada alrededor de 1850. Este altar fue modificado en 1876 cuando se inauguró la iglesia obra del arquitecto Ernesto Bunge. Era de madera que fue reemplazada por mármol de Carrara.
Por Silvina Vitale

