
Cariló, un paraíso al alcance de la mano
Los operadores inmobiliarios aseguran que los precios de los alquileres serán los mismos que la última temporada.
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CARILO.- A 81 años de su fundación, el ideario de Héctor Manuel Guerrero sigue intacto tanto entre los residentes de este balneario como entre quienes lo visitan temporada tras temporada en un ritual cuyo escenario sigue siendo el bosque que lo ayudó a nacer y el océano que, desde el Este, lo flanquea respetuoso.
Tal vez sea ésa la fórmula que llevó a esta localidad a convertirse en uno de los lugares más exclusivos de la costa atlántica bonaerense.
A contrapelo de aquellos que impulsaban dudosos criterios de modernización, sus vecinos han logrado que las sinuosas calles del paraje continúen siendo de tierra y las edificaciones no superen las copas de los árboles, a la par que cada nueva construcción debe seguir estrictos criterios basados sobre el respeto casi religioso por el paisaje.
En este contexto, los números indican que de los 3600 lotes de la división en parcelas original sólo quedan disponibles poco más de 200, que unas 150 viviendas se encuentran en construcción y que dos nuevos emprendimientos hoteleros se hallan sólo a pasos de su inauguración.
Se trata del Cariló House y del complejo Marcin, situados junto a la playa, uno sobre Albatros y el restante en Laurel.
En ambos casos las comodidades previstas apuntan a la mejor tradición del balneario, es decir, el máximo confort para el huésped y la cálida hospitalidad de sus anfitriones.
La inauguración de ambos establecimientos coincidirá con la llegada del 2000.
"Estos emprendimientos demuestran que se sigue apostando por Cariló y que todo nos parece poco a la hora de recibir a nuestros visitantes", señala Silvia Melgarejo, gerente de Constructora del Bosque.
Todos los operadores consultados por La Nación coinciden en que una vez más los precios del alojamiento y otras tarifas serán las de la temporada pasada, lo que es muy bien recibido por los habitués del lugar y por aquellos que se aprestan a pisar estas playas por primera vez.
"Eso hace que tengamos tan buenas expectativas para la temporada que viene, lo que se hace visible a través de la cantidad de consultas y reservas que recibimos desde hace varios meses", apuntan en Caldis Depetris y Asociados.
Conviene recordar que el alquiler de un chalet para cuatro personas se ubicará a partir de los 3500 pesos en enero y de los 2500 en febrero.
El precio de la sombra en cualquiera de sus tres confortables balnearios asciende a 600 pesos en enero, 450 en febrero y 850 por la temporada.
Aunque el verde se enseñorea en Cariló, los sectores comerciales se han hecho un lugar, respetando, como se dijo, la armonía que soñó Guerrero.
Así, el menú que ofrece el lugar es sumamente variado, pero cuidadosamente pensado para no perturbar la consigna que guía a los turistas que lo visitan: calma, excelentes servicios y buenos precios.
El alojamiento ofrecido incluye hoteles, apart hoteles, resorts y cabañas individuales. En esa gama se destacan, entre otros, el Cariló Paradise, Cariló Soleil, La Posta, La Hostería, Playa Inn, Cumeló y Puerto Hamlet.
Los nombrados integran el lote de 28 establecimientos hoteleros con que cuenta Cariló, la mitad de los cuales se levantó en los últimos tres años y en su mayoría no cierra sus puertas durante el invierno.
A la hora de comer
La gastronomía no le va en zaga, pues son una veintena los locales de comidas, restaurantes, parrillas, pizzerías, heladerías y casas de té que se erigen, principalmente, en las adyacencias del Centro Comercial.
En ellos se puede optar por lo mejor de la cocina y repostería internacional y criolla.
Para anotar en la agenda: Via Vittoria, La Pulpería, Camila Sensi, La Verbena, Cozumel, Jalisco, Pizza Puck y A mano.
En Cariló también hay espacio para el shopping en alguna de las galerías vecinas al citado centro.
¿Cuáles son? Paseo de las Victorias, Paseo de las Alondras, Paseo del Manzano, Paseo de la Horqueta, Paseo Epuyén y Galería de las Terrazas.
Entre sinuosos pasadizos y delicados desniveles, flanqueados por construcciones de madera y ladrillo, los locales que las integran guardan desde artículos de las más sofisticadas marcas hasta originales artesanías nacionales y extranjeras.
Las terrazas que dan a los patios interiores son ideales para tomar un café o un aperitivo.
Porque ésa es la esencia de Cariló, el confort al alcance de la mano junto a la misma oferta que distingue a los más renombrados centros veraniegos del planeta. Y todo sin abandonar un plácido bosque asentado sobre caprichosos médanos por un pionero que se lanzó a esta aventura hace apenas 81 años.





