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Cómo proteger los discos compactos y mantener un archivo duradero

Aunque parecen infalibles, la información guardada en CD puede perderse
Ariel Torres
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20 de agosto de 2006  

Pecamos de ingenuos, todos nosotros. O tal vez de apresurados. Brillantes, modernos, con sonido e imagen impecables, ¿quién podía poner en duda que los CD y sus hermanos mayores, los DVD, habrían de durar entre 70 y 100 años, como sostenían sus promotores?

Este cronista fue uno de los primeros en adoptar en el país la tecnología de los CD para su discoteca personal. En 1986, sólo cuatro años después de que Philips introdujera este formato, añadió los quince CD iniciales a su estante de música. Sería el principio de una larga, fructífera y placentera relación que, sin embargo, no estaría exenta de altibajos.

Dos décadas después, gracias a la tecnología MP3, se hizo posible almacenar los discos en una computadora y, de esa forma, tenerlos a solo un clic de distancia. Pasar un CD a MP3 involucra un proceso de "extracción" de audio y para esto se usa algún programa que, entre otras cosas, informa sobre la salud del registro a medida que lo lee.

Muchos de los compactos con 20 años de uso estaban bien: la Novena de Beethoven en la edición de Telarc, la única que en 1986 respetaba el tempo de la partitura original; la Primera de Mahler; Campanas Tubulares, de Mike Oldfield, el disco que fundó la New Age Pero un álbum doble de la banda inglesa Genesis empezó a producir errores al intentar extraer el audio. Al mirar el disco a trasluz descubrimos con horror que aparecía todo picado, plagado de agujeros como hechos con un alfiler. Veinte años no es nada. Sobre todo comparados con los 70 a 100 que nos habían prometido.

Con la cámara digital no hay un rollo de película donde se resguarde materialmente esa etérea realidad llamada fotografía. Así que hoy pasamos nuestras imágenes de la cámara a la PC y de la PC a un CD-R (por compact disc recordable , disco compacto grabable).

Luego borramos las imágenes del disco duro y la única copia que queda es la del CD-R. Supuestamente muy confiable, lo dejamos sobre nuestra mesa, donde cae un poco de sol por la tarde. Unos meses después colocamos el disco en la computadora, sintiéndonos como en una película de ciencia ficción: fotos familiares en un disco láser, increíble.

Error de lectura, el disco puede estar dañado, coloque un disco en la lectora... Nos cuesta aceptar el hecho, pero está ocurriendo: el CD-R se ha corrompido en poco tiempo, la película de ciencia ficción se vuelve de terror y sólo gracias a un programa como IsoBuster ( www.isobuster.com ) logramos rescatar un 20% de las fotos. ¿No iban a durar décadas?

Para cuidar los CD

Así que los discos compactos pueden fallar: la oxidación, la galvanización y las reacciones químicas entre sus componentes, además del calor y el maltrato, convierten sus datos en basura digital. Por lo tanto, hay que revisar periódicamente la discoteca para detectar las fallas.

Para evitar el deterioro temprano de los compactos sólo hay que tratarlos bien: no al calor y la humedad, sujetarlos por los bordes o el centro, no doblarlos y guardarlos siempre en sus cajas. Debe evitarse que las placas entren en contacto constante con cualquier material.

Los CD-R, basados en tinturas orgánicas, son más perecederos y volátiles que los compactos y los CD-ROM. Hay que verificar el backup cada dos años o menos con un programa como CheckFolder ( www.dominetrix.org ). No es mala idea, de hecho, hacer doble copia de todo y renovar uno de los juegos cada dos años.

Para asegurarse un archivo en CD-R más duradero, hay que:

  • Comprar discos vírgenes de buena calidad. Un disco de mala calidad fallará mucho antes. Los CD-R de buena marca pueden durar años, si se los almacena adecuadamente.
  • Nada pero nada de sol. La parte grabable de un CD-R es una tintura sensible al calor y también a la luz. El sol es letal para los CD-R.
  • La tintura sensible es una sustancia orgánica, al revés que la hoja de aluminio de los compactos, y la humedad acelera su degradación.
  • Escribir las etiquetas con un marcador especial para CD sin solvente. Nunca usar etiquetas adhesivas.
  • Y lo obvio pero en general pasado por alto: verificar la grabación inmediatamente después de hacerla. Muchos CD-R no se dañan, sino que se graban incorrectamente.
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