
Como un videojuego, pero para emergencias: crearon un simulador que enseña una técnica capaz de salvar vidas en espacios públicos
Mientras especialistas advierten sobre la falta de capacitación en reanimación cardiopulmonar, una iniciativa de código abierto permite practicar compresiones mediante una experiencia interactiva
9 minutos de lectura'

Una persona se desploma, no responde y no respira normalmente. Antes de que llegue una ambulancia, quienes están a su alrededor pueden intervenir en una emergencia en la que cada minuto cuenta. Sin embargo, en la Argentina no existe una medición nacional representativa y reciente que permita determinar qué proporción de la población sabe reconocer un paro cardíaco y realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP). En ese vacío, especialistas advierten a LA NACION sobre la necesidad de ampliar la capacitación y analizan qué pueden aportar los simuladores interactivos que permiten practicar en espacios públicos.
Cuando el corazón deja de mantener una circulación efectiva, los órganos dejan de recibir suficiente oxígeno y nutrientes. El cerebro es especialmente vulnerable. José Gant López, jefe de Electrofisiología Cardíaca del Hospital Alemán, explica que el daño neuronal puede resultar irreversible y que, después de cinco minutos sin asistencia, las posibilidades de sobrevivir sin daño multiorgánico son bajas. La intervención temprana, en cambio, puede modificar el desenlace.
“La persona que presencia el paro puede marcar una diferencia decisiva”, sostiene Natalia Pedano, cardióloga, médica de terapia intensiva y secretaria médica de la Secretaría de RCP y Prevención de la Muerte Súbita de la Federación Argentina de Cardiología (FAC). Las compresiones inmediatas ayudan a mantener el flujo sanguíneo hacia el corazón y el cerebro hasta que llegue la asistencia profesional. Según la evidencia de la American Heart Association que cita la especialista, iniciar rápidamente la RCP puede duplicar o triplicar las posibilidades de supervivencia, aunque el pronóstico también depende de la causa del episodio, el ritmo cardíaco inicial y el tiempo que transcurre hasta que llega la desfibrilación, cuando corresponde.

Sandra Swieszkowski, presidenta de la Fundación SAC, brazo de extensión comunitaria de la Sociedad Argentina de Cardiología, señala que la mayoría de las muertes súbitas ocurren fuera de los hospitales y que muchas responden a arritmias tratables con un desfibrilador externo automático (DEA). Explica que las posibilidades de desfibrilar exitosamente disminuyen aproximadamente un 10% por cada minuto que transcurre.
Como ejemplo de la información disponible en el país, menciona un trabajo publicado este año en la Revista Argentina de Cardiología sobre 15 episodios de paro cardíaco con activación de DEA en los subtes porteños: en 14 estaba indicado utilizarlo y se lo empleó; siete personas sobrevivieron y se desconoce la evolución de las otras siete.
La primera indicación
Para la población general, la primera indicación es concreta: si alguien no responde y no respira normalmente, hay que sospechar un paro cardíaco, activar el sistema de emergencias e iniciar las compresiones sin perder tiempo buscando el pulso, explica Pedano. En adultos, la frecuencia recomendada es de 100 a 120 compresiones por minuto, con una profundidad aproximada de cinco centímetros y dejando que el pecho vuelva a expandirse entre cada una. El miedo a lastimar, a equivocarse o a intervenir cuando no corresponde puede demorar la respuesta. Gant Lopez advierte que, frente a un paro, “lo más grave es no hacer nada”.
Las dificultades para acceder a cursos también influyen: horarios, traslados, costos y disponibilidad de materiales de entrenamiento. Una alternativa que busca acercar una primera práctica a quienes nunca se capacitaron es OpenCPR, un simulador interactivo desarrollado por equipos de la empresa de salud digital Light-it en la Argentina y Uruguay, junto con la ONG Helpers.
La iniciativa surgió después de que integrantes de la compañía conocieran los puestos públicos de entrenamiento de la American Heart Association en Estados Unidos y se preguntaran por qué no existía una propuesta similar en América Latina. El proyecto tomó forma durante una hackathon interna, en la que profesionales de ambos países trabajaron conjuntamente para desarrollar un prototipo que combina componentes electrónicos con una dinámica de juego.
Su funcionamiento propone una experiencia breve y guiada. Frente a una pantalla, el participante encuentra un maniquí de RCP para adultos que tiene incorporado un sensor encargado de registrar cada compresión torácica. El sistema le indica dónde colocar las manos y lo invita a comenzar las maniobras siguiendo el ritmo de canciones conocidas, utilizadas como referencia para mantener una frecuencia de entre 100 y 120 compresiones por minuto.
A medida que avanza el ejercicio, el dispositivo analiza tres aspectos fundamentales: la velocidad de las compresiones, la profundidad alcanzada y la descompresión completa del pecho entre un movimiento y otro.
La particularidad es que la devolución se produce en tiempo real. En lugar de esperar hasta finalizar el ejercicio para conocer su desempeño, quien utiliza el simulador puede observar en la pantalla si está realizando correctamente las maniobras y ajustar su técnica durante la práctica. Al terminar, recibe un puntaje que también se envía a su correo electrónico. El formato de juego busca incentivar nuevos intentos y permitir que cada participante compare sus resultados.
Desde Light-it explicaron a LA NACION que el desarrollo respondió a una dificultad que identificaron durante el proceso: para aprender RCP, habitualmente es necesario inscribirse en un curso que se dicta en un lugar y horario determinados, una instancia a la que muchas personas nunca llegan a acceder. “OpenCPR no busca reemplazar a los instructores, que siguen siendo la mejor forma de aprender bien la técnica y sacarse las dudas. Es un complemento: una primera aproximación para quien nunca practicó y una forma de mantenerse al día para quien ya hizo un curso”, señalaron.

Detrás del funcionamiento hay un sistema relativamente sencillo de reproducir: un maniquí convencional, un sensor de distancia, una placa Arduino y una pantalla conectados mediante el software desarrollado por Light-it. No se necesita un maniquí con electrónica propia, ya que el sistema se encarga de registrar las mediciones. Helpers participó en la revisión de las instrucciones y, según explicó la empresa, sus instructores probaron el dispositivo para comprobar que las mediciones del ritmo y la profundidad fueran correctas.
El entrenamiento está pensado para utilizarse de manera autónoma, durante unos minutos y sin necesidad de contar permanentemente con un instructor. Sin embargo, su alcance es específico: permite practicar compresiones torácicas sobre un maniquí adulto, pero no contempla ventilaciones, reanimación pediátrica ni entrenamiento con desfibriladores. Tampoco constituye un curso de certificación.
Los resultados preliminares del simulador permiten observar tanto sus posibilidades como sus límites. Según los registros internos proporcionados por la empresa, las pruebas realizadas en 2026 acumularon 859 sesiones de 395 participantes y más de 25.000 compresiones. El 80,7% de las sesiones alcanzó el ritmo recomendado, pero solo el 48,3% logró la profundidad adecuada. La mitad de los participantes volvió a practicar y, entre quienes repitieron, el 84% mejoró su desempeño: el puntaje promedio pasó del 61,6% en el primer intento al 76,6% en el último.
Esos datos describen el rendimiento dentro del dispositivo, no su efecto sobre la supervivencia de pacientes ni la capacidad de actuar ante una emergencia real. La propia empresa lo reconoce: “Medimos la mejora dentro del kiosco, no cuánto recuerda una persona semanas después ni cómo actuaría en una emergencia real. Para eso harían falta estudios específicos”.

Sergio Felice, presidente de Argentina Reanima, una asociación civil dedicada a la lucha contra la muerte súbita y a promover la capacitación comunitaria en RCP, también identifica una distancia entre conocer la existencia de estas maniobras y saber cómo aplicarlas ante una emergencia. Desde la entidad, que desarrolla jornadas de formación junto con Camuzzi, destacan la necesidad de acercar estos conocimientos a escuelas, clubes y otros espacios comunitarios. Durante 2026, las actividades alcanzaron a más de 1060 vecinos de siete localidades.
Sobre los simuladores interactivos, Felice considera que pueden facilitar una primera aproximación para quienes nunca tuvieron acceso a una capacitación, aunque advierte: “De todas maneras, es importante entender que estas herramientas complementan, pero no reemplazan la formación práctica”. En ese sentido, destaca la importancia de que los participantes puedan realizar las maniobras, resolver dudas y adquirir confianza para intervenir ante una emergencia.
¿Hasta dónde puede llegar el aprendizaje autónomo? Pedano explica que las guías 2025 de la American Heart Association recomiendan utilizar dispositivos de retroalimentación durante la capacitación, porque ayudan a corregir frecuencia, profundidad y expansión del tórax. Pero distingue la práctica física con un maniquí de observar instrucciones en una pantalla y sostiene que la tecnología debe integrarse con evaluación de habilidades y actualización periódica. Swieszkowski considera que la enseñanza debería ser, como mínimo, híbrida: los recursos digitales pueden aportar conocimientos, pero la interacción presencial sigue siendo necesaria para practicar y evaluar. Gant Lopez es más restrictivo respecto de la formación sin supervisión: recuerda que existen maniquíes con sensores desde hace más de tres décadas y considera que los modelos actuales pueden sumar participantes a las capacitaciones, pero no reemplazar la enseñanza guiada por profesionales.
El código de OpenCPR es abierto y gratuito, aunque construir el equipo requiere un maniquí convencional, un sensor de distancia, una placa Arduino y una pantalla. Consultada sobre cuánto costaría instalarlo, Light-it no proporcionó un monto estimado; señaló que ofrece instrucciones de armado y acompañamiento técnico. “Todavía no tenemos acuerdos cerrados con instituciones argentinas, pero el código de OpenCPR ya está disponible: cualquier escuela, hospital, municipio o empresa del país puede solicitarlo hoy y empezar a armar su propio kiosco”, explicaron desde la compañía a LA NACION.
Para acceder al desarrollo, las organizaciones interesadas deben solicitarlo a través de opencpr.org. La empresa, que tiene oficinas en la Argentina y parte del equipo desarrollador radicado en el país, también manifestó su disposición a colaborar con organismos públicos y organizaciones de otros países. Según indicó, ya recibió expresiones de interés de ONG y agencias gubernamentales de Estados Unidos, cuyas identidades no reveló por motivos de confidencialidad. La primera instalación del simulador en un espacio público se realizó el 26 de octubre en la sala de embarque del Aeropuerto Internacional de Carrasco, en Montevideo. Tras esa experiencia, Light-it prevé llevar el dispositivo junto con Helpers a otros eventos y conferencias de gran convocatoria.
El desafío, de todos modos, excede a una herramienta. La Argentina cuenta con la Ley 26.835, destinada a promover la capacitación en RCP básica de estudiantes de nivel medio y superior, y con la Ley 27.159, reglamentada por el Decreto 402/2022, sobre prevención integral de eventos por muerte súbita en espacios públicos y privados de acceso público. Pedano reclama fortalecer su implementación, ampliar los cursos gratuitos y ofrecer oportunidades periódicas de práctica. Desde la FAC impulsan, entre otras iniciativas, la formación de instructores, las escuelas cardiosaludables y las áreas cardioasistidas, que combinan personas capacitadas, desfibriladores accesibles y planes de respuesta.
1
2La frase del día de Séneca: “La suerte es donde confluyen la preparación y la oportunidad”
3Robin Sharma, especialista en crecimiento personal: “Un mal día para el ego es un buen día para el alma”
4Tony Robbins, especialista en crecimiento personal: “La razón por la que sufrís: estás enfocado en vos”

