Con un dispositivo que convierte la luz en sonido y a través de la piel: así pueden disfrutar los invidentes del eclipse
Un aparato desarrollado en el Instituto de Ciencias del Espacio del CSIC permitirá que los invidentes no se pierdan el fenómeno astronómico
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BARCELONA.- Las personas ciegas también podrán disfrutar del fenómeno del siglo: el eclipse solar del próximo 12 de agosto. Un pequeño dispositivo desarrollado en el Instituto de Ciencias del Espacio, perteneciente al CSIC y situado en el campus de la Universidad Autónoma de Barcelona, permite transformar los cambios de luz en sonidos variables. Se trata de un aparato inventado por la Universidad de Harvard en 2017 que científicos españoles replicaron y distribuirán en distintos puntos de observación habilitados por los municipios como espacios inclusivos. “El eclipse lo van a seguir millones de personas; las personas ciegas también deben poder disfrutarlo”, afirmó Jorge Rivero, coordinador del proyecto Eclipse Inclusivo del Instituto de Ciencias del Espacio (ICE-CSIC).
El dispositivo, bautizado como LightSound, capta la luz a través de un sensor y la transforma en sonido; cuando la intensidad es alta, el sonido es más agudo, como una flauta, pero a medida que oscurece, el sonido se va haciendo más grave, como de clarinete, hasta que desaparece. El aparato, de un tamaño reducido de unos 10 por 15 centímetros, se puede conectar a un parlante, si se quiere compartir experiencia, o a unos auriculares, para hacerlo más individual. Pero el fenómeno no solo se podrá percibir a través del dispositivo y del oído. “También lo sientes a través de la piel porque la temperatura baja cinco o seis grados”, añade el científico.
“Viendo la oportunidad del eclipse, pensamos en realizar alguna actividad para fomentarlo, pero teníamos claro que queríamos hacer una actividad inclusiva. Sabíamos que existía la experiencia del LightSound en Estados Unidos, y pensamos que sería una buena oportunidad para traerlo y desarrollarlo aquí”, recuerda Rivero. Gracias a la financiación de la Sociedad Española de Astronomía y la Fundación Española de Ciencia y Tecnología, lograron los recursos para construir 100 dispositivos. Y lo hicieron de una forma particular: se convocó a ingenieros voluntarios para montarlos durante una tarde en la sede del Instituto de Ciencias del Espacio.
Pero la actividad del equipo LightSound no se quedó en los simples dispositivos. Durante estos meses realizaron charlas de divulgación y talleres con la asociación Once con materiales táctiles sobre los eclipses, además de conferencias y actividades en las escuelas.
El grupo de Rivero, formado por una decena de personas, se puso en contacto con la Generalitat de Cataluña para habilitar espacios inclusivos para observar el eclipse y repartir, de forma gratuita, estos dispositivos en estos puntos. La comunidad catalana contará con el mayor número de espacios inclusivos —10—, y tendrá como punto neurálgico un espacio de sonificación en Reus, junto al Ayuntamiento, y en colaboración con la asociación Astrodiversitat. Otras comunidades como Aragón o Cantabria contarán con este tipo de servicios, además del punto oficial de observación del Gobierno central, en el Centro Astronómico de Yebes (Guadalajara).
La idea de los investigadores es ir un paso más allá y conectar los dispositivos a un ordenador para poder almacenar los datos del cambio de intensidad de luz y después analizar el eclipse y ver datos más allá del simple cambio de intensidad de la luz. Rodrigo explica que la idea es distribuir los dispositivos por toda la zona de totalidad, desde Galicia a Cataluña, y “ver las variaciones que hay en la observación, ya que seguramente las condiciones serán diferentes en cada punto”. La idea al final es hacer un mapa de sonido. “Ya se hizo un mapa de sonido en el eclipse de 2019 en Sudamérica, incluso con zonas donde estaba nublado, en que también se registraba un sonido, aunque diferente, cosa que fascinó a los científicos”, añade Rodrigo.
De Harvard a la Autónoma
Allyson Bieryla, investigadora de la Universidad Harvard, es la creadora del dispositivo LightSound. Trabajando en los laboratorios y con los telescopios, explica que su preocupación principal era “cómo hacer accesibles estos laboratorios a todo tipo de estudiantes”. “Conocí a una investigadora, que es ciega, y que usa la sonificación para convertir los datos en sonidos para su trabajo. Ella fue quien me descubrió este concepto. Ello coincidió con el verano en que tuvimos el gran eclipse solar en EE UU. Fuimos a verlo con un grupo de estudiantes y entonces empezamos a hablar de cómo hacer accesibles los eclipses a estudiantes ciegos. Así que creamos este prototipo de lo que ahora es el sistema Lightsound”, recuerda Bieryla, durante su visita a las instalaciones del ICE-CSIC el pasado mes de mayo, para conocer de primera mano el desarrollo del dispositivo por parte del equipo de Rivero.
La investigadora recuerda que en 2017 solo contaban con tres dispositivos. Pero los fenómenos astronómicos se fueron repitiendo en otros puntos del continente y ya en 2019 tenían 20 aparatos; en 2020, un centenar, y en el gran eclipse de 2024, un millar. Desde entonces, admite que pudieron mejorar el sensor de luz y la emisión de sonido, que recuerda al sonido mi-di.
Desde un principio, Bieryla asegura que la idea era poder hacer crecer su proyecto. “Tiene código abierto y cualquiera puede replicarlo. Eso sí, se necesita gente para montarlos”, añade. Aparte de España, también están en contacto en otras zonas donde se avecina este fenómeno astronómico, como Chile, Argentina, Sudáfrica, Malasia o Islandia.
Y la respuesta fue abrumadoramente positiva, admite. “Creo que una de las cosas más importantes es que la gente está muy agradecida de que exista algo así, porque muchas personas ciegas decían que se sentían excluidas de los eclipses y ni siquiera les entusiasmaban, porque simplemente pensaban: ‘Es un evento hermoso, pero si no puedes verlo, no puedes experimentarlo como el resto de personas’. Pero no es verdad, sí pueden experimentarlo”, asevera Bieryla.
La investigadora admite que se siente especialmente orgullosa de su invención, con una marcada utilidad social. “Los ciegos aseguran que se sentían excluidos de los eclipses. No puedes ver el eclipse, pero con este dispositivo, puedes oírlo. Y creo que eso fue significativo para ellos. El dispositivo les permite sentirse dueños de la experiencia. Si eres ciego, puedes ir a un eclipse y sentir cómo baja la temperatura, oír los vítores y tal vez escuchar el canto de los pájaros”.
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