
Crece el delivery de alcohol, una forma de eludir la "ley seca"
La modalidad aún no fue reglamentada
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"Hecha la ley, hecha la trampa." Con ese archiconocido refrán se presenta en Internet una empresa dedicada a distribuir bebidas alcohólicas en la ciudad, una manera de evitar la "ley seca" sancionada por la Legislatura porteña en diciembre pasado.
Según esa norma, ningún quiosco ni maxiquiosco de la ciudad puede vender alcohol en ningún momento del día; en cambio, sí pueden hacerlo almacenes y despensas, salvo entre las 23 y las 8, cuando se los obliga a comercializarlo dentro de los locales o por medio del sistema de delivery (entrega a domicilio).
Precisamente, esta última posibilidad encendió el ingenio de quienes, sin locales a la calle, consiguieron que los habilitaran como comercios mayoristas, para poder vender alcohol a domicilio por medio de la Web, del e-mail o de simples llamadas telefónicas.
"Como todavía el delivery no está reglamentado, no es ilegal. Pero los locales que no tengan permiso para vender alcohol no pueden usarlo", aclaró un vocero de la Subsecretaría de Control Comunal porteña, ante una consulta de LA NACION.
¿Qué pasa con los comercios que tienen vedada la venta de alcohol no sólo a menores, sino a cualquier persona, durante todo el día? Las cosas no parecen haber cambiado mucho respecto de la situación anterior a la sanción de la ley seca. Por ejemplo, en Quintana y Junín, en el corazón de Recoleta, el viernes último a la medianoche un joven en una moto de baja cilindrada preparada para el reparto ingresó por esa calle, de contramano, y estacionó en la entrada de un maxiquiosco.
Su objetivo: cargar cuantas botellas de cerveza pudiera para luego repartirlas entre sus clientes. Una vez que las bebidas reposaron en la caja de la moto, el repartidor se puso el casco y aceleró hasta desaparecer entre el congestionado tránsito.
Esta imagen se repite cada noche en distintos barrios porteños. Recoleta, Palermo y Barrio Norte son algunas de las zonas donde el delivery de bebidas alcohólicas está de moda.
Es la respuesta de comerciantes porteños, "tradicionales" y no tanto, a la ley que les vedó uno de los ingresos más atractivos: el producido por el consumo de alcohol, especialmente entre las 23 y las 8.
Emprendedores curiosos
Como se dijo al comienzo de esta nota, entre esos comerciantes no tradicionales se ubican los "emprendedores virtuales", que nacieron tras la aparición de la llamada "ley seca" y que están habilitados como proveedores mayoristas para poder vender alcohol a domicilio.
Este tipo de empresas, que físicamente no existen porque se caracterizan por ofrecer sus servicios en Internet, se encargan de distribuir bebidas alcohólicas en la Capital y zonas del conurbano bonaerense.
Capone Delivery ( www.caponedelivery.com.ar ) y Santo Tomé ( www.santome.com.ar ) son dos curiosos sitios que nacieron luego de que se reglamentó la venta de alcohol. Y, de hecho, no son los únicos. Si bien por estas horas no se tienen datos oficiales de cuántos son los que se dedican a esta actividad, la tendencia es creciente, según confirmaron a LA NACION fuentes oficiales.
Francisco Tezanos Pinto, socio de Capone Delivery, es quien promueve su sitio en Internet con el eslogande"hecha la ley, hecha la trampa". Según contó a LA NACION, la idea se les ocurrió hace años, pero la aparición de la ley los obligó a concretar el negocio rápidamente.
"Antes de lanzarlo, procuramos estar en regla. La ley busca quitar el consumo de la vía pública. Por eso, con este sistema y nuestra habilitación, no la violamos", dijo a LA NACION.
"No vendemos alcohol a menores. Cuando llegamos a las casas, pedimos el DNI", aseguró este empresario, que envía a sus repartidores vestidos de gánsteres para hacer honor al nombre de su empresa.
Santo Tomé
Santo Tomé es un emprendimiento similar. Diego, uno de sus dueños, explicó que se comunican con su público por correo electrónico, telefónicamente o por Internet.
"Tardamos en empezar porque queríamos hacerlo con el pie derecho, con las habilitaciones correspondientes. La idea surgió porque en San Isidro esto ya existe y después que se sancionó la ley en la Capital nos pusimos en marcha", dijo.
Durante una recorrida realizada anteanoche, LA NACION comprobó que efectivamente este fenómeno en crecimiento es el negocio del momento.
Los clientes del maxiquiosco de Charcas y Sánchez de Bustamante, que está habilitado como despensa, reconocen que para comprar bebidas alcohólicas hay que llamar por teléfono o ir hasta el local para hacer el pedido.
"Hay que aceptar que te las lleven; si no, no las venden", contó un vecino que prefirió no dar a conocer su identidad.
"Después de la ley, tener el quiosco abierto de noche no sirve para nada. Si no vendemos alcohol, no tenemos clientes", se quejó Gabriel Gómez, empleado de un maxiquiosco de Palermo.
La norma en vigor
La normativa, en vigor desde el 22 de diciembre último, tiene como finalidad "reducir la cantidad de bocas de expendio de alcohol en la Capital, que promedia los 13.000 locales", y prohibir el consumo entre los menores.
Y, como se dijo, restringió el horario de venta de los locales que están habilitados para el expendio de alcohol, como almacenes y despensas.
Después de las 23 y hasta las 8, sólo pueden hacerlo dentro del local o por medio del delivery .
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