
Nacido en los años 20, el Argos completaba su propuesta con un café a pocos metros, una salida barrial que se convirtió en la cita obligada
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Era un clásico barrial, una salida repetida por familias, parejas de novios o grupos de amigos que quedaban para ver una película en el cine Argos, ubicado en avenida Federico Lacroze 3455. Al terminar la proyección caminaban unos pocos metros hasta la esquina, en el cruce con la avenida Álvarez Thomas para compartir un rato de charlas en el café del mismo nombre. Un ritual que tuvo su pico entre los años cuarenta y sesenta y que tenía máxima convocatoria los sábados por la noche.
Por Silvina Vitale

