
Del embrión congelado en 1989 nació un bebe sano
La madre lo cedió a otra pareja porque formó su familia; reservan la identidad, aunque se aconseja lo contrario.
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Una noticia alentadora para quienes buscan un hijo a través de la reproducción asistida: por primera vez nació en la Argentina un bebe a partir de un embrión congelado 8 años y 11 meses antes de su implantación, todo un récord de criopreservación con pocos antecedentes en el mundo. Y es fruto de la generosa donación de una pareja a otra, a través del centro médico que asiste a ambas.
Quienes hoy son sus padres fueron favorecidos por otra pareja que les cedió el embrión congelado en 1989. Se trata de la madre biológica de la criatura y de su marido, ya que el semen provino de un banco de donantes. El matrimonio donante logró conformar su familia a través de la fertilización in vitro (FIV), con dos hijos genéticamente propios y no deseaba tener más.
La identidad de los donantes como la de los padres "adoptivos" se mantiene bajo reserva: son actos de estricta privacidad que debe ser manejada por la familia, aunque los especialistas aconsejan contar la verdad al niño.
El doctor Rodolfo Sergio Pasqualini, director de Halitus Instituto Médico, explicó el proceso seguido en este caso, raro por la "edad" de los embriones cedidos a más de ocho años de su congelamiento, pero que abre una esperanza de vida.
"La donante fue tratada en noviembre de 1989 con FIV. Su marido presentaba falta de espermatozoides por oclusión de los conductos, y se le extrajeron mediante punción. A la mujer se le extrajeron óvulos, de los que una partida se fertilizó con esperma del marido y otra, con semen de banco (de donante), para asegurar buena cantidad de embriones. Los embriones generados con semen de donante resultaron congelados", introdujo el tema Pasqualini.
De aquellos inseminados con espermatozoides del marido se obtuvo un embrión que dio lugar a un embarazo y éste llegó a término.
Los tres embriones que habían sido obtenidos con semen del banco de donantes fueron congelados a las 72 horas, es decir, cuando constaban de ocho células.
En 1997 ese matrimonio resolvió volver a intentar la paternidad y recurrió nuevamente al centro reproductivo. Esta vez los avances de la técnica reproductiva permitieron que la mujer se embarazara con el método ICSI (o inyección de un espermatozoide paterno directamente en el citoplasma de un óvulo materno). El embarazo se logró al primer intento, por lo que siguieron congelados los embriones anteriormente producidos.
Cuando se consultó a la pareja acerca del porvenir de los tres embriones que se guardaban a -196 grados, decidieron firmar un compromiso de donación.
Así se decidió en el centro médico que recibieran esos embriones una señora que presentaba falla ovárica y su marido, que tenía alteraciones en sus espermatozoides.
Es poco frecuente que los matrimonios receptores revelen la donación a sus familias.
Claudio Chilik, director del Cegyr, dice que aunque los psicólogos de su equipo aconsejan que no haya secreto ni para el hijo ni para la familia, "la mayoría de las parejas guarda el secreto de la donación, ya sea de óvulo como de embrión". Habla de un tabú que seguramente se inició en el tema de la adopción y permanece en la sociedad.
En muchos casos en que se embaraza una mujer que ya cumplió los 40, se trata de donaciones, ya sea de óvulos o de embriones. Y porque el embarazo se lleva a término en el útero de la receptora, y resulta un proceso natural, ésta prefiere ocultar el origen de ese bebe, para lo que está en su pleno derecho.
Respecto de los embriones, Pasqualini relata que en aquel momento (1989) sólo unos pocos centros se dedicaban a la criopreservación.
"Se trató de embriones de 72 horas porque ése era el estadio conveniente entonces. Ahora nosotros lo hacemos al quinto día en vez del tercero, y ese embrión, llamado blastocito, tiene de 100 a 120 células, y su criopreservación es más efectiva", concluye Pasqualini.
"También se logra una tasa más alta de embarazo, que en nuestras manos ronda el 30 por ciento, y se consigue tener que congelar menos embriones. Es lo que buscamos."
En el trabajo que presentaron los doctores R. S. Pasqualini, C. J. Quintans, M. J. Donaldson y M. Rocha en la I Reunión Internacional Multidisciplinaria de Ginecología y Obstetricia, en diciembre último, consta que "en el mundo se han obtenido sólo unos pocos embarazos con embriones criopreservados por períodos cercanos a los 9 años".
Probablemente se deba a que en aquel momento la congelación se empleaba en pocos centros y que mundialmente ( y de acuerdo con las legislaciones diversas de los distintos países) en algunos casos se procedió a su descarte. No es el caso de la Argentina, en la que las parejas firman un compromiso de donación para el caso de no utilizarlos.
"El tiempo corre para los padres y deben tomar una decisión", asegura el médico. Están en juego la muerte, el divorcio o un accidente que pudiera ocurrirles a los padres.
La carencia de un término impuesto por la ley es conveniente."Se evitan controversias, como la ocurrida en Inglaterra cuando se obligó a la destrucción de embriones congelados."
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