
Denuncian la explosión de una granada en una estación Eg3
Confusión: un joven salió herido en Año Nuevo al estallar un artefacto en La Pampa y Libertador; encuentran otra sin detonar.
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Eran las 2.30 del 1º de enero último cuando Juan Pablo Cogorno ingresó en el minimercado de la estación de servicio Eg3 situada en la Avenida del Libertador y La Pampa para comprar chicles. Minutos después estalló sobre el techo del local un explosivo, presuntamente una granada de guerra, que le provocó un trauma físico y psíquico que todavía padece.
La trágica madrugada del Año Nuevo sólo concluyó seis horas más tarde, cuando un empleado del comercio encontró en el cielo raso una granada de mano EAM5, que conservaba su espoleta colocada.
Hasta ese momento, y a pesar de la explosión previa, de acuerdo con lo denunciado a La Nación por Nélida García, madre de Cogorno, la expendedora de combustible había continuado funcionando normalmente sin que nadie solicitara intervención policial, ni siquiera el agente de la comisaría 51a. apostado en el lugar.
La investigación del hecho quedó a cargo del juez federal Norberto Oyarbide, que lleva adelante la causa 155/98 caratulada como intimidación pública y lesiones leves, para dar con el sujeto que habría arrojado los elementos sobre la terraza del local.
La tardanza en el aviso a la policía, según relató García, atentó precisamente contra la identificación del agresor que puso en riesgo la vida de su hijo y provocó serios daños materiales en la estación de servicio.
En el expediente judicial, el oficial de la Policía Federal Eduardo Soto certifica que, efectivamente, concurrió a la mencionada Eg3 a las 8.30 por orden del Comando Radioeléctrico.
Allí entrevistó al encargado Oscar Domalisio, quien había alertado acerca de la presencia de un "elemento cilíndrico, de color negro, que podía ser un artefacto explosivo" sobre el techo del minimercado, tras enterarse del estallido ocurrido en el turno anterior a su horario de trabajo.
Cuando Soto comprobó que se trataba de una granada EAM5, convocó al Departamento de Explosivos de la Federal, que secuestró ese material de guerra sin el vaso de fragmentación, una palanca de granada de mano, trozos de plástico color negro y de chapa de cinc del techo donde se produjo la reacción.
Pasajero de una pesadilla
En el lapso extendido entre la detonación y la llegada de la policía, el escenario de la acción se trasladó primero al hospital Pirovano y luego al Sanatorio Otamendi.
Unos cinco minutos después de llegar al minimercado, Cogorno escuchó la explosión, vio una llamarada sobre su cabeza y sintió un ardor en el pecho. Su reacción fue correr para para abandonar el lugar, hasta que sus amigos lo detuvieron.
Un empleado del minimercado llamó al SAME y una ambulancia trasladó a Cogorno al Pirovano. Tras el arribo de sus familiares, fue derivado al Otamendi.
"Había perdido dos litros y medio de su torrente sanguíneo porque una esquirla le perforó el pecho. Además, su pulmón había sido invadido por gran cantidad de sangre. Enfrentaba la posibilidad de un paro respiratorio", describió la madre del joven, próximo a graduarse como contador público.
Una extensa intervención quirúrgica salvó la vida a Cogorno, quien todavía debe someterse a controles médicos y permanece bajo tratamiento psiquiátrico con un diagnóstico de neurosis de guerra.
Ningún comentario
Los daños causados en el techo del minimercado de la estación de servicio de la Avenida del Libertador y La Pampa siguen tan a la vista como la falta de una resolución del caso.
El orificio de un metro y medio de diámetro causado por el estallido continuaba ayer abierto en el cielo raso, sobre el sector de la caja, según pudo observar La Nación .
Al ser consultado, el encargado del lugar, Rodrigo Rousseaux, impidió al fotógrafo tomar imágenes del hoyo y se negó a conversar con la cronista respecto de lo sucedido en la madrugada del 1º de enero.
"Diríjanse al juzgado; yo prefiero no decir nada para no perjudicar la investigación ni obstruir la identificación del agresor ni dejar mal parado al local", se excusó.
El muchacho es familiar de Nora Rousseaux, titular -junto con su marido, Luis Puenzo, el realizador cinematográfico- de la firma La Pampa S.A., concesionaria del expendio de combustible en esa sucursal de Eg3.
El personal de la comisaría 51a. se mostró igualmente remiso a hablar por respeto de la acción judicial en curso. También se llamó a silencio respecto de la denuncia de Nélida García contra un efectivo de la comisaría, que habría estado presente y "no dio aviso a sus compañeros ni ayudó a mi hijo".
Sin embargo, fuentes de la comisaría descartaron que la explosión hubiera sido producto de la detonación de una granada, a la vez que desecharon la hipótesis de un atentado.
"Una granada similar a la encontrada provocaría destrozos en 20 metros a la redonda. Puede haber sido un artefacto pirotécnico o hasta disparos efectuados durante el descontrol propio de los festejos de fin de año", señalaron.






