
Desarrollan una escala para medir estados de conciencia
Permitirá diagnosticar con mayor precisión pacientes en estado vegetativo; un investigador argentino y otro francés tienen un rol protagónico en el proyecto
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MAR DEL PLATA.- No hace tanto, se consideraba que entender los mecanismos de la conciencia era una meta para la próxima generación. Pero avances que hubieran sido difíciles de anticipar están permitiendo atisbar por la cerradura de esa "caja negra" del cerebro, develar sus engranajes y, tal vez lo más importante, usar ese conocimiento para diagnosticar y tratar a pacientes con desórdenes como la vida vegetativa, el estado de mínima conciencia o el síndrome de enclaustramiento (un cuadro en el que se está despierto, pero sin poder moverse o comunicarse por parálisis de todos los músculos del cuerpo).
Es más: hoy se trabaja en el desarrollo de una "escala" de estados de conciencia basada en parámetros objetivos de la actividad cerebral, que respaldará el diagnóstico, pero también permitirá trazar un pronóstico fundamentado de la posible evolución de esos pacientes.
El neurólogo francés Lionel Naccache y el médico argentino Jacobo Sitt, ambos investigadores del Institut National de la Santé et de la Recherche Médicale (Inserm) en el hospital universitario La Pitié Salpêtrière, de París, presentaron parte de ese esfuerzo en el 30° Congreso de la Sociedad Argentina de Neurociencias (SAN), que acaba de realizarse en esta ciudad.
"Frecuentemente, el neurólogo tiene que tomar decisiones en condiciones de incertidumbre -explicó Sitt, que después de graduarse de médico hizo un doctorado en Física-. Nuestra meta en los últimos cinco años fue agregar evidencia, darle más herramientas para que sus decisiones sean más fundamentadas."
Y agregó Naccache: "En este campo, estamos la mayor parte del tiempo en situaciones muy difíciles, en las que incluso tenemos que convencernos de que sabemos lo que hacemos. Por eso, lo importante es no sólo alcanzar un conocimiento objetivo del estado del paciente, sino también conocer el nivel de certeza de nuestras estimaciones. Hay situaciones clínicas en las que podemos estudiar al paciente durante varios días y al final del proceso tenemos dos escenarios: o uno confía en su criterio y todas las mediciones convergen en la misma conclusión o uno tiene una evaluación que no es concluyente. Por eso, no sólo tenemos que saber hasta qué punto sabemos, sino también cuándo empezamos a no saber".
Hay diferentes causas de pérdida de conciencia. Las dos principales son la anoxia cerebral (ausencia de irrigación sanguínea), que se produce típicamente después de un paro cardíaco, y la lesión cerebral traumática. Ambas tienen diferente pronóstico.
"No sabemos todo, pero hay cosas que sabemos y tenemos que informar -destacó Naccache-. Después de un paro cardíaco, desafortunadamente, el estado de conciencia queda fijo al cabo de un mes. Nunca se verá a alguien recuperarse de un estado vegetativo cuatro años después de un paro cardíaco. Pero para la lesión cerebral traumática la historia es completamente diferente.Uno puede tener mejorías después de mucho tiempo. Por eso es importante tener estas evaluaciones."
Distinguir entre estado vegetativo y de mínima conciencia es complicado. Diferentes estudios estiman que hasta el 30 o 40% de estos pacientes reciben un diagnóstico incorrecto. Para evitarlo, el equipo de Naccache y Sitt está tratando de integrar 92 marcadores cerebrales para construir una herramienta que respalde la toma de decisiones informadas.
"Nuestra meta es construir una gran base de datos para mejorar el conocimiento de la actividad mental -contó Sitt-. Partimos de la teoría sobre qué procesos computacionales deberían ser importantes para la existencia de conciencia y tratamos de bajar eso a tierra vinculando cada una de las predicciones con un marcador o conjunto de marcadores, como, por ejemplo, la cantidad de información que comparten diferentes áreas cerebrales."
"Un mensaje para ofrecer es que la experiencia clínica es muy importante -subrayó Naccache-. Permite comprobar cuál es la respuesta al dolor, si el paciente conserva un comportamiento complejo, lo que significa que no está en modo reflejo, que es lo que ocurre cuando está en estado vegetativo. Sigue siendo lo más importante, a mi modo de ver."
Dado que el trabajo está en desarrollo, los científicos trabajan en forma interdisciplinaria."Todas las mediciones que obtenemos tienen que ser validadas por otros grupos -subrayaron-. Por eso, somos parte de un consorcio en el que intervienen varios laboratorios del mundo que también están viendo este tipo de pacientes."
Y concluyó Naccache: "Todavía tenemos que acordar cuáles son los marcadores más confiables. Una vez que los tengamos, los compartiremos masivamente para que cualquier paciente tenga acceso a este instrumento. Para mí, el desafío es que estas herramientas se utilicen de manera muy cauta, ya que si son demasiado exitosas podrían hacer olvidar que estas situaciones son siempre dramáticas y no hay dos personas que reaccionen de la misma manera. Aunque contemos con índices o escalas efectivas, lo más importante es que nos tomemos el tiempo para explicarles a los familiares y cuidadores el significado de esta información".
Una mina de talentos
"La Argentina es una mina de talentos en neurociencias", observó Lionel Naccache sobre las presentaciones que se hicieron durante el congreso. Según Ana Belén Elgoyhen, presidenta de la Sociedad Argentina de Neurociencias, este congreso anual, que coincidió con el 30° aniversario de la sociedad científica, reflejó el crecimiento de esta disciplina en el país. "En calidad, estamos en lo más alto de la región", dijo Elgoyhen.
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