
Detienen a cuatro policías por el chico asesinado
Inexplicable: un adolescente de 16 años iba a comprar pañales a un comercio en Mar del Plata cuando la policía lo detuvo; su arresto no fue registrado; ayer apareció su cadáver; hay cuatro policías detenidos.
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MAR DEL PLATA.- El cuerpo de un joven que desapareció el sábado último tras ser detenido en esta ciudad por la Policía Bonaerense fue hallado calcinado en un descampado. Cuatro policías fueron detenidos y acusados del crimen.
Por el hecho están arrestados el sargento Eduardo Oscar Jurado los cabos Javier Ciano y Jorge Biguet y el agente Marcos Javier Rodríguez quienes según fuentes de la Unidad Regional IV de la Policía Bonaerense "serán exonerados de la fuerza".
El secretario de Seguridad Alberto Piotti junto con el jefe de Policía Pedro Klodczyck dispusieron el relevo en la jefatura del Comando de Patrullas de Mar del Plata del comisario inspector Juan Néstor Rodríguez .
Este hecho se suma a otros casos de descontrol policial ocurridos en los últimos días como la represión de estudiantes en La Plata el asesinato del changarín Miguel Roldán en Avellaneda y el de otro joven Alejandro Mirabete que murió al ser baleado por un cabo de la Policía Federal en el barrio de Belgrano.
Otro episodio de descontrol policial
MAR DEL PLATA.- El joven de 16 años que estaba desaparecido desde la semana pasada fue ultimado por cuatro efectivos de la Policía Bonaerense en lo que constituye el más aberrante episodio de que se tenga memoria en esta ciudad en tiempos democráticos protagonizado por las fuerzas de seguridad.
El clima de consternación y agravio que vivió la población apenas conocidas algunas circunstancias de lo ocurrido envolvió a la propia fuerza a punto tal que la conferencia de prensa brindada en la Unidad Regional IV mostró a su titular comisario mayor Raúl Torres abrumado por un abatimiento indisimulable.
Los hechos comenzaron el 2 del actual a las 18 cuando Cristián Ariel Campos salía de un comercio polirrubro distante a unos 80 metros de su casa adonde había ido a comprar pañales descartables para el hermanito de su novia. Al salir del local fue interceptado por un patrullero del Comando de la Patrulla Bonaerense cuyos integrantes lo esposaron y obligaron a subir al móvil en tanto que ponían su bicicleta en el baúl del rodado.
La dueña del polirrubro y su hija vieron este procedimiento e inclusive esta última fue clave en la descripción de los dos policías que lo protagonizaron. Otro vecino dueño de un taller de la zona relató también que el joven preguntaba a los policías por qué lo llevaban y pedía al mecánico que dijera que vivía a la vuelta.
Luego el patrullero se dirigió rumbo a la avenida Champagnat (orientación en la que no existe dependencia policial alguna) y se perdió.
Desde aquel momento hasta la noche de anteayer nada se supo de su paradero.
El jefe de la Unidad Regional IV de policía comisario mayor Raúl T. Torres explicó que inmediatamente los padres del adolescente José Alfredo Campos y Ana Rosalía Segovia denunciaron la desaparición de su hijo ante el titular del Juzgado de Menores N° 2 Efrain Melczarski ante quien interpusieron un recurso de hábeas corpus.
El funcionario policial mencionó que no se encontraba registrada detención alguna en el ámbito de su jurisdicción y que autorizó la recorrida de los atribulados padres por las dependencias policiales para comprobar si su hijo se encontraba en alguna de ellas.
Tres disparos
La investigación policial se profundizó con la intervención del juez en lo penal Reinaldo Fortunato. Anteanoche a las 20 a raíz de la presentación de una testigo una comisión policial se dirigió a la avenida Juan B. Justo y 244 más precisamente en lo que se conoce como Monte Ronner. Allí fue hallado el cuerpo de Cristián Ariel Campos que fue ultimado de tres tiros de Itaka y posteriormente incinerado.
Las investigaciones y el testimonio condujeron a la detención de cuatro efectivos policiales identificados como sargento Eduardo Oscar Jurado cabo Javier Ciano cabo Jorge Omar Guiguet y el agente Mario Daniel Rodríguez sobre quienes no habría dudas sobre su participación en el crimen.
La investigación periodística permitió reconstruir algunas circunstancias que no fueron expresadas por la autoridad policial en virtud del secreto del sumario.
Cuando Campos salió del polirrubro fue visto por un patrullero en el que se desplazaban el sargento Eduardo Oscar Jurado y el cabo Jorge Omar Guiguet. Inclusive el patrullero dio marcha atrás para alcanzarlo.
Según versiones el joven sería conocido de los policías con quienes habría protagonizado algún incidente. Una vez esposado en el patrullero lo llevaron al Monte Ronner y desde allí se comunicaron por radio con otro patrullero -en el que estaban el cabo Javier Ciano y el agente Mario Daniel Rodríguez-. Jurado les pidió que cambiaran de frecuencia (lo que excluye la escucha de otros operadores) y solicitó que fueran a ese lugar.
Una vez reunidos empezaron a interrogar al joven. Jurado estaba armado con una Itaka con la que lo amenazaba. Según trascendidos Cristián Campos habría dicho: "Dale matame. Si no me matás ahora no me vas a matar más" a lo que Jurado respondió disparándole una vez a la cara y en otras dos oportunidades al pecho.
El resto de los policías lejos de reducir a su compañero se transformaron en sus cómplices y lo ayudaron a esconder el cadáver. No sólo lo hicieron en ese momento sino que volvieron tres veces más para seguir quemando el cuerpo con querosén.
El autor material del crimen Eduardo Oscar Jurado sufrió un ataque al corazón cuando se encontraba prestando declaración en la Unidad Regional IV. Debió ser internado en el Hospital Interzonal General de Agudos.
El jefe de la Unidad Regional IV hizo saber que además de la exoneración de los detenidos la Jefatura de Policía relevó a los comisarios Juan Néstor Rodríguez y Raúl César Monterno Lacasa jefe y subjefe del Comando de Patrullas Bonaerenses.
El sumario que se instruye es por "privación ilegal de la libertad y homicidio agravado". Intervienen en el caso el juez Reinaldo Fortunado y la agente fiscal Susana Kluka.
"Mi hijo no andaba en nada raro"
MAR DEL PLATA.- "Mi hijo no andaba en nada raro trabajaba conmigo; por eso yo no me explico por qué me lo mataron". Así entre sollozos y casi sin fuerzas José Alfredo Campos el padre del joven muerto resumió en pocas palabras su estupor ante este terrible episodio.
En diálogo frente a la humide casa de la calle Polonia al 200 Campos recordó el principio de esta tragedia: "El sábado pasado a las 20.30 un vecino me avisó que a Cristián lo había levantado una patrulla cuando salía de comprar pañales para un sobrino. Lo esposaron contra una pared y se lo llevaron sin decir nada".
Después de una pausa para recobrar el aliento el hombre reanudó el relato. "Yo sé que esto fue premeditado porque dos policías lo subieron al patrullero y luego cuando llegaron al Monte Ronner llamaron a los otros. Después lo mataron."
Campos aseguró que este incidente no fue el primero que ocurre en la zona. "Hace unos días a medianoche vino una señora con un pañuelo en la cabeza y anteojos acompañada por un chico. Ella se había enterado por la televisión lo que nos pasaba y se acercó para decirme que dos meses antes unos policías levantaron de la calle a su hijo lo llevaron al Monte Varela y le dieron tal paliza que el pibe llegó gateando a la casa. Eran de la seccional Jorge Newbery y antes de soltarlo le dijeron que si hacía la denuncia o iba a Tribunales era boleta. El o sus familiares.
"Entonces yo me pregunto -añade Campos-: si Cristián no tenía antecedentes como dicen por ahí ya que tuvo un caída como tienen los chicos menores cuando andan en algo... pero nada más. ¿Por qué lo agarraron? ¿Es un chivo expiatorio o se lo confundieron con otro?"
Por el momento sus preguntas no tienen respuestas. Tal vez el dueño de éstas sea el sargento Jurado quien continúa internado en el Hospital Interzonal General de Agudos tras haber sufrido un ataque al corazón cuando era interrogado en la Unidad Regional IV de Policía.
Iba a ser padre
Leandro Ramírez de 15 años era el compañero de todos los días de Cristián Campos; para él tampoco hay explicaciones. "Yo no sé qué pasó ni por qué se lo llevaron. Nosotros salíamos siempre a callejear tocar timbres y robar un poco de fruta pero nunca nada grande. Alguna vez nos paró la policía por averiguación de antecedentes porque andábamos de noche pero nada más.
"Lo más triste es que Cristián iba a ser papá muy pronto -añade- porque la novia Karina también de quince años está embarazada de ocho meses y medio." Este dato al parecer no era conocido por su familia.




