
Devuelven la vista a un mono
Lo operaron de cataratas; es la primera vez en un simio
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MAR DEL PLATA.- Mumú tiene los ojos brillosos, y no es para menos. Este monito carayá de un año y medio acaba de despertar de la anestesia tras superar con éxito una operación de cataratas que lo recuperará definitivamente de la ceguera que padecía.
Según los especialistas, la intervención quirúrgica en un simio no tiene antecedente en el país.
Entonces, por fin, Mumú pudo no sólo abrazar sino también conocer el rostro de Reina, la mona que lo ha adoptado desde su llegada al mini-zoológico El Paraíso, situado en Sierra de los Padres, y que se convirtió en su hogar desde hace siete meses.
La operación la realizaron los oftalmólogos Alberto Scarfone y Jorge Saíñas con el apoyo de los veterinarios Eduardo Barassi y Juan Carlos Marinelli.
Dos horas pasaron desde el ingreso en la sala de cirugías hasta su partida al zoológico, aunque apenas 20 minutos fueron necesarios para devolverle la visión a Mumú.
Saíñas tenía experiencia en intervenciones similares en perros, pero nunca en monos. "Tenemos la dificultad de que los ojos son más pequeños que los del humano, pero igualmente el resultado ha sido excelente", confirmó.
Las cataratas se producen por la opacidad del cristalino. Por eso Mumú no veía más que reflejos de luces.
A diferencia de la operación en humanos, al mono no fue necesario colocarle una lente en la córnea: "Sus necesidades visuales -explicó- no son las de una persona, así que no se justifica".
Al borde de la muerte
Marinelli, con 25 años de experiencia en zoológicos, no recuerda un trabajo similar y habló sobre el origen de la afección.
"Las cataratas en los simios pueden tener origen genético o nutricional, y puede que Mumú haya sido víctima de esta última situación", explicó.
El monito fue rescatado por un camionero en tierras misioneras, donde lo encontró en estado de desnutrición junto a otra cría.
La familia los albergó en su hogar, pero la situación se complicó: como uno de los animalitos murió, llevaron al animalito hasta el zoológico para ver si podían salvarle la vida.
Marinelli sostiene que se trata de animales "muy apegados a su madre" y que la ausencia de ella "muchas veces los lleva a morir". Según las estadísticas, se mueren 8 de cada 10 carayá huérfanos.
Por eso Reina ha tenido mucho que ver en su vida y otro tanto comienza a debérselo a los oftalmólogos.
El posoperatorio le demandará a Mumú cuatro semanas de tratamiento, con gotas que ayudarán a cicatrizar las heridas y a acabar con el lagrimeo que hoy inunda sus ojos.
Saíñas asegura que el monito tiene que haber empezado a notar los cambios desde ayer mismo.
Por eso, cuando por la tarde despertó en el zoológico y abrió los ojos, esa sombra que lo cubría ya no era más una mancha oscura. Ahora la veía con claridad: era Reina, su mamá.




