
Dramático operativo de rescate en la Antártida
Un socorrista bajó hasta 120 metros
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La operación “Rescate profundo” ya está en marcha en la Antártida. El primero de los experimentados exploradores polares del Ejército enviados a la isla 25 de Mayo había logrado descender 120 metros dentro de la grieta en la que el sábado cayeron el suboficial de la Armada Teófilo González y el biólogo Augusto Thibaud, expedicionarios de la base científica antártica Jubany. El rescatista no pudo ver desde allí a los extraviados ni el fondo, que parecía insondable, como “infinito”.
A las 19 de ayer se suspendió la misión hasta hoy, no sólo por la falta de luz natural sino porque se encarará un nuevo sistema de exploración subterránea en busca de los accidentados.
Los rescatistas armaron su vivac (campamento en el llano) junto a la grieta donde ocurrió el "incidente".
De todos modos, el éxito de la misión es ya una heroica hipótesis de máxima. Cuando el suboficial principal del Ejército Luis Cataldo (explorador polar, participante de la misión argentina al Polo Sur del año 2000) se descolgó por los bordes irregulares de la grieta hacia el sinfín, sin lograr avistar a los extraviados, éstos ya llevaban allí dentro, en algún lugar de las profundidades, más de 75 horas, el límite de sobrevida conocido hasta ahora en la Antártida.
El coronel Mario Dotto, segundo comandante Antártico del Ejército Argentino, dijo ayer a LA NACION que sus compañeros de arma tenían vituallas y pertrechos como para soportar cuatro días en el teatro de operaciones.
También "extendió" hasta las 90 horas el límite de la sobrevida -siempre que no existieran lesiones gravísimas- en virtud de que dentro de la grieta el clima podría ser más "benigno" por la ausencia del viento que suele rachear a más de 100 kilómetros por hora en la superficie blanca.
El rompehielos ARA Almirante Irízar, amarrado en su sede, en el Puerto de Buenos Aires, se ha convertido en las últimas horas en base de comunicaciones de la operación. Ayer se recibían novedades desde el propio teatro de operaciones, a través de una triangulación: desde la grieta, los rescatistas se comunicaban por handy con la base chilena Presidente Frei; y desde allí, un suboficial argentino de comunicaciones retransmitía la señal al enorme barco de casco naranja anclado detrás de Buquebús.
Comunicaciones periódicas
Así, gracias a las periódicas comunicaciones -desde la Antártida daban partes de cada avance o novedad-, LA NACION pudo reconstruir la operación Rescate Profundo, como se la bautizó.
Poco después del mediodía un helicóptero Bell 205 de la Fuerza Aérea de Chile trasladó a los rescatistas desde la base Presidente Frei hasta un promontorio rocoso previamente seleccionado por la firmeza de su suelo, situado a unos 4000 metros de la grieta.
La aeronave realizó tres viajes. Dos para llevar a los rescatistas (el coronel Víctor Figueroa, el mayor Carlos Montenegro, el suboficial principal Angel Bulacios y Cataldo) y el último para desplazar la carga con todos los elementos que necesitarían los brigadistas.
En la base chilena -situada a unos 8 kilómetros de Jubany- permanecieron los otros tres integrantes de la misión argentina de rescate: los sargentos ayudantes Luis González (explorador polar) y Juan José Bussacca (el experto en comunicaciones) y el sargento enfermero Joaquín Moya.
Preparativos
Ayer, a las 16, el grupo encabezado por el coronel Figueroa había llegado a la grieta.
Desandaron los 4000 metros a pie, sobre esquíes, y casi sin visibilidad por el "blanqueo", fenómeno con el que se conoce el descenso de las nubes hasta la superficie, lo que hace que "desaparezca" el horizonte y, por lo tanto, cualquier referencia vital, especialmente para operaciones aéreas.
Rápidamente compusieron el lugar donde vivaquearían (comer y dormir) a la noche y comenzaron los preparativos para iniciar el descenso a las profundidades.
Enterraron más de medio metro en la nieve las dos motos que habían dejado en el lugar el jefe de la base Jubany, capitán de Corbeta Jorge Pavón, y los suboficiales Mario Leonhardt y Alejandro Carbajo al ser rescatados, el domingo, por sus colegas chilenos. Así, convirtieron los 800 kilos de máquina (el peso sumado de ambas motos) en un ancla al cual amarrar la soga que usaría Cataldo, el primero en descender.
A las 19 de ayer, los rescatistas habían bajado 120 metros y no podían observar dónde estaba el fondo de la grieta. En la oscuridad antártica, las operaciones se suspendieron hasta hoy, a la espera de un milagro para González y Thibaud.
Quienes son los rescatistas
Víctor Figueroa
- Fue el jefe de la expedición argentina al Polo Sur del año 2000. Director de la Escuela de Capacitación Antártica, que depende del Comando Antártico del Ejército. En la actualidad tiene el grado de coronel.
Carlos Montenegro
- Es un experimentado explorador polar. Tiene grado de mayor.
Angel Bulacios
- También es explorador polar, con el grado de suboficial principal.
Luis Cataldo
- Explorador polar, participó, junto con al coronel Figueroa, en la expedición Polo Sur 2000. Posee el grado de suboficial principal.
Los otros miembros del grupo
- Además de los cuatro hombres del Ejército que trabajan en la grieta, en la que cayeron el suboficial Teófilo González y el biólogo Augusto Thibaud, se encuentran en espera en la base chilena Presidente Frei otros tres integrantes del grupo. Ellos son el sargento ayudante Luis González (explorador polar), el sargento ayudante Juan José Bussacca (experto en comunicaciones) y el sargento Joaquín Moya (enfermero).
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