
El casino flotante paseó por el río
Viaje: más de 240 personas jugaron en las máquinas tragamonedas y en la sala de ruleta mientras el buque navegaba por el estuario.
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Eran las 10.30 de un día espléndido y ya había más de 170 personas que jugaban en la sala de las tragamonedas del casino flotante. Todos aguardaban que el buque Estrella de la Fortuna zarpara desde el puerto hacia el Río de la Plata.
Pero a las 12.45, cuando el barco salió de la Dársena Norte, casi nadie advirtió a bordo la partida.
"Cómo, ¿ya salió?", se sorprendió al rato un hombre que estaba compenetrado frente a una de las máquinas. El río acaparó durante unos segundos su atención y enseguida volvió a internarse en los juegos de azar.
Había más de 240 personas en el barco. Algunas fueron para dar un paseo y conocer el controvertido casino. Para otros, que fueron únicamente a apostar, la navegación por el río sólo fue la excusa.
"Vine porque me enteré del viaje, pero si te soy sincero, mi objetivo es apostar", admitió Esteban, de 31 años.
Entre los pasajeros había muchos jubilados, varias personas que disfrutaban de sus vacaciones, algunos que se tomaron el día en sus trabajos y los apostadores empedernidos de siempre.
En una mesa, un grupo de apostadores que no quiso identificarse tomaba un descanso. "Somos ex jugadores clandestinos de Puerto Madero -declararon- y nuestra apuesta promedio es de 2000 y 3000 pesos", dijeron.
Ninguna de las personas consultadas confesó haber ganado ayer más de lo que había apostado.
Abraham Polack, de 78 años, leía el diario e ignoraba las apuestas. "Después de 50 años de casino, ya me aburrí. Me di cuenta de que no me llevaba nada. Vine sólo por curiosidad, para ver en qué consistía el paseo", aseguró el jubilado. La cronista no lo vio apostar ni un centavo. Y al final de la travesía, cuando el barco atracó, era uno de los pocos que esperaban para bajar. Casi nadie advirtió que el barco había llegado a su amarradero.
Le dieron autorización para navegar
El viaje que el casino flotante realizó por el Río de la Plata duró más de tres horas y media. El barco se alejó 11 kilómetros de la costa por el canal principal de acceso al Puerto, hasta la bifurcación con el canal Mitre, que lleva hasta el Paraná de las Palmas.
Sin la autorización de la Prefectura Naval, ningún barco puede salir a navegar. "Para zarpar se deben cumplir ciertos requisitos técnicos y de seguridad, y tener la documentación en regla, entre otros certificados que solicita la Prefectura", informó un vocero de la Policía de Seguridad de la Navegación.
El capitán del barco, Luis Giachino, comentó que, además, "el barco puede llegar a donde quiera mientras le dé el combustible. Pero por el contrato con Lotería Nacional tenemos un área delimitada para navegar", explicó.
El buque dará paseos por el río dos o tres veces por mes, incluso con lluvia, salvo que los vientos sean de más de 12 nudos.
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