El drama de los padres que perdieron a su hija de 4 años

Natasha Belén murió por deshidratación el domingo; la familia denuncia mala praxis
Camila Solito
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15 de abril de 2016  

Los padres de Belén
Los padres de Belén Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

"Me di cuenta de que algo no andaba bien por cómo se miraban los médicos y los enfermeros", cuenta Rosana Casafuti, madre de Natasha Belén, la nena que murió el domingo al mediodía en Berazategui, luego de una feroz gastroenterocolitis que se había desatado apenas unas horas atrás.

Belén tenía 4 años. El sábado a la noche empezó con vómitos y a las 5 de la madrugada el cuadro sumaba diarrea y fiebre. A las 8 de la mañana, Casafuti y su marido, Damián González, llevaron a su hija a la Unidad Sanitaria Javier Sábbato de esa localidad. "Les pedí que le tomaran la fiebre y me dijeron, mirándola nada más, que no tenía. Tuve que esperar que vieran a ocho personas y luego atendieron a mi hija. Le inyectaron dos ampollas en una misma jeringa: dipirona y Reliverán. La nena estaba deshidratada", describe Casafuti. Y agrega: "Tampoco cumplieron con el protocolo que indica que antes deben darle suero".

La indicación que le dieron fue que la hidratara afuera de la sala; entonces, Casafuti y su marido compraron un Gatorade y comenzaron a dárselo. Ya eran las 11 de la mañana. A los 20 minutos Natasha empezó a tener convulsiones. "Ahí los médicos se desesperaron. A la nena le agarró un paro cardiorrespiratorio, e intentaron reanimarla. En ese momento le saqué las zapatillas y las medias, pero mi hija tenía los pies violetas y helados. Estaba muerta", dice la mujer de 32 años, con la voz quebrada.

Casafuti hace una pausa en el relato. Su mirada se pierde por unos minutos entre las personas que entran y salen del hospital Evita Pueblo. Llora y deja que su marido continúe contando la pesadilla.

"Se la llevan de ahí sin vida. A todo esto nos decían que no tenían ambulancia. Tardaron media hora hasta que mágicamente apareció una de la parte de atrás de la sala. Intentaban reanimarla pero ya no respiraba cuando llegamos a este hospital [Evita Pueblo]", cuenta González.

Pasaron seis días desde que Natasha murió y todavía esperan alguna explicación del lugar donde llevaron a su hija. La causa está judicializada y aún no están los resultados de la autopsia que explique qué provocó las convulsiones y el paro carrdiorespiratorio. "Pienso que si la hubieran hidratado, ahora estaría acá conmigo", concluye Casafuti.

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