
El Ejército de Salvación trabaja para revertir la crisis en el país
Quieren construir viviendas para 25 familias afectadas por las inundaciones
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Poco después de que Joan B. Korc, esposa del fundador de McDonald´s, legó 1500 millones dólares a las cuatro sedes norteamericanas del Ejército de Salvación, la noticia recorrió el mundo y dejó pruebas de una de donación filantrópica sin precedentes.
En la Argentina, la historia es diferente. A pesar de que la sede local de esta ONG internacional recibe donaciones en forma constante, el monto máximo recibido nunca superó los 22.000 pesos.
"Hemos tenido legados importantes, como, por ejemplo, la propiedad donde hoy funciona el Hogar Pagola, pero desde hace aproximadamente 10 años eso no ocurre más", explicó a LA NACION el comandante divisional de la sede porteña del Ejército de Salvación, mayor Raúl Bernao.
"No nos enojaríamos en absoluto si nos donaran semejante suma", agregó el secretario de finanzas de la división local, capitán Pablo Nicolasa.
Pero este legado millonario no fue un hecho fortuito en Estados Unidos. Es habitual que las filiales norteamericanas reciban abultadas sumas de dinero de grandes empresas. La compañía Campbell´s Soup -líder mundial en ventas de sopas y conservas- también donó un millón de dólares, el 17 de diciembre último, para apoyar un programa de alimentación destinado a miles de chicos hambrientos.
"La ventaja que tienen estas filiales, con respecto a las de otros países americanos, es que la imagen positiva de la marca contribuye a recaudar más donaciones", explicó el responsable de las finanzas de la sede local.
"El logo de Salvation Army (el nombre en inglés de esta ONG) está rankeado entre las siete marcas más prestigiosas -como Coca-Cola, Disney o Nike-, reconocidas a nivel mundial", agregó.
Programas solidarios
Además de poseer lugares de culto religioso y centros sociales -que incluyen hogares de refugio para personas sin vivienda, centros infantiles diurnos, guarderías, oficinas de orientación laboral, comedores comunitarios y campamentos de verano-, la sede local de esta organización de beneficencia sin fines de lucro tiene programas de capacitación laboral, operativos nocturnos en plazas, estaciones de trenes y hospitales, y servicios de emergencia.
"Cuando ocurrieron las inundaciones de Santa Fe, recibimos donaciones especiales", contó Bernao.
"En este momento estamos tratando de negociar, en conjunto con el Gobierno, el lanzamiento de una campaña solidaria para pedir materiales y dinero. Queremos darles un techo a por lo menos 25 familias que perdieron todo en las inundaciones", agregó.
En tanto, la última campaña realizada por la sede local consistió en la recaudación de dinero para organizar un campamento de verano que funciona como colonia de vacaciones de niños que no tienen donde pasar el verano.
"Con la ayuda de miles de donantes, 1300 chicos que provienen de familias afectadas por la desocupación, disfrutaron de unas vacaciones al sol, durante enero último", indicó el jefe divisional.
Durante el año último, el programa de alimentación gratuita del Ejército de Salvación -que en los meses de más frío reparte alimentos a personas sin recursos en distintos barrios porteños- distribuyó más de 700 mil raciones de comida.
"La diócesis tiene una especie de convenio con el Gobierno de la Ciudad, nos derivan gente para que la alojemos y le demos de comer, y nos pagan en concepto de prestación de servicios", contó Bernao.
Este movimiento, que en la Argentina es parte integral de la Iglesia Cristiana Evangélica, fue fundado en Londres por el reverendo William Booth, en 1865.
Booth fue pastor metodista y, luego de 10 años, se separó de su iglesia para dedicarse a las obras de caridad y a la conversión de los pecadores, con la ayuda de la prensa, la beneficencia y la predicación en la vía pública.
La filial local del Ejército de Salvación está dentro del territorio este de América del Sur, junto con las sucursales de Uruguay y Paraguay. Pero cada país trabaja con una sede administrativa independiente.
Esta filial territorial -que cuenta con 4360 salvacionistas, 115 oficiales activos y 93 empleados, además de voluntarios y colaboradores externos- tiene como objetivo prioritario socorrer a los que estén en situaciones de necesidad y generar conciencia solidaria entre la población.
Como distintivo, el Ejército de Salvación usa nombres y uniformes militares para designar puestos jerárquicos, como general, brigadier, capitán o soldado. Sólo los oficiales (pastores) reciben rangos militares y son de acuerdo con su antigüedad y sus méritos.
"Al ser un movimiento religioso, el trabajo lo realizan los feligreses junto a algunos voluntarios", concluyó Bernao.
Se reciben donaciones en Av. Sáenz 580, Pompeya. Correo electrónico: escudorojo@inea.com.ar





