
El guitarrista de Callejeros culpó a sus fanáticos
Por Hernán Cappiello De la Redacción de LA NACION
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"Se veían candelas por todos lados. Eduardo [Vázquez, el baterista] paró la banda con un golpe y comienza a caer fuego. Se arma un círculo de fuego y era como un ritual, todos agarrados de la mano, bailando alrededor." Ayer, el relato del guitarrista de Callejeros, Maximiliano Djerfy, en el juicio por la tragedia del boliche Cromagnon, indignó a los familiares de las víctimas. Ocurre que, en su declaración, el músico responsabilizó a los fanáticos del grupo que asistieron al recital de esa noche (30 de diciembre de 2004) por su insistencia en tirar bengalas, aunque también responsabilizó a Omar Chabán, el gerenciador del local.
Djerfy, auxiliado por un psicólogo, fue el único de los integrantes de la banda que declaró en el juicio. Hasta ahora se venía diferenciando de los otros músicos: tiene su propia abogada y no se sienta junto a sus compañeros, lo que hizo alentar especulaciones sobre disputas internas. Pero en su declaración de ayer se vio que protegió al grupo y hasta trató de favorecerlo.
Con Chabán coincidió en algunas expresiones, como sus referencias a rituales pirómanos, lo que hizo afirmar a los abogados de las víctimas que el empresario y los músicos "acordaron una estrategia".
Pero, en medio de su declaración, deslizó un dato que perjudica a Chabán: al relatar cómo salió del local, en medio del humo que lo asfixiaba, explicó que alcanzó la calle a través de una pequeña puerta" como de almacén", que estaba en una cortina de enrollar cerrada. Esa cortina, del tipo de las que se usan en los comercios, era la que separaba de la calle a la salida de emergencia del boliche.
También afirmó que la seguridad del show no estaba bajo el control de Callejeros, con lo que también apuntó a Chabán. En otro párrafo que tampoco ayudó al empresario, recordó que Chabán había advertido al público que si seguía tirando bengalas todos se iban "a morir como en Paraguay", en alusión al incendio ocurrido en el shopping Ycuá Bolaños, en Asunción, el 1° de agosto de 2004, cuando fallecieron 300 personas. Esta frase vislumbraba la posibilidad de una tragedia y aún así el show siguió.
El músico, de prolijo corte de cabello y barba, arrancó su declaración mostrando un video de los primeros minutos del fatídico recital (sin audio por consejo de su psicólogo), en el que se veían estallar las primeras bengalas. Eso le dio pie para relatar cómo había visto caer del techo bolas de fuego, mientras el público bailaba alrededor. Relató entonces cómo había sido que pudo salir del lugar y alcanzar la calle a través de una cortina metálica de enrollar. Nadie había mencionado este detalle hasta entonces.
"Veo que el portón [por la puerta de emergencias] estaba cerrado. Se oían golpes y se veían los dedos de la gente que salían por los costados. No lo podía creer. La gente golpeaba, golpeaba y golpeaba, hasta que en un momento no golpearon más". Mientras relataba esa escena, el músico golpeaba ayer reiteradamente sobre el pupitre de la sala de audiencias, con la mano abierta y cada vez más lentamente, hasta parar.
Imitó con ello lo que dijo haber visto y oído que hicieron las víctimas tratando de abrir esa puerta que estaba cerrada con candado, hasta que se quedaron sin fuerzas.
"El humo era como una trompada que te sacaba del lugar. Hubo explosiones, gritos histéricos que solamente había escuchado en las películas", recordó. Algunos familiares de las víctimas, entre indignados y acongojados por escuchar cómo murieron sus seres queridos, comenzaron a llorar. Otros debieron ser atendidos por médicos.
"En ese momento, lo veo a Chabán y le empiezo a gritar: «¡La llave del portón, la llave del portón! ¡Tiene que haber una llave!». Pero él estaba como desorientado: no sabía qué contestar ni qué hacer", afirmó.
Djerfy recordó que esa noche perdió a cuatro familiares: un tío, dos primas y una tía (en otro momento, había hablado de una quinta persona, que ayer no mencionó). Rescató a su padre, que estaba con el torso desnudo, tiznado. Además, responsabilizó a la policía, que, según dijo, hizo un cordón que le impidió volver a entrar para seguir sacando heridos. "Si me hubiera representado algo así, me hubiera cortado las manos antes de tocar y no hubiera llevado a mi familia", dijo.
Cuando todos pensaban que Djerfy iba a cortar su relato, fue su abogada, Analía Fangano, quien pidió un cuarto intermedio, pero para que la atendieran por una descompensación.
Al reanudar la audiencia, el músico contestó preguntas, pero para asegurar que una de las preocupaciones de la banda era que el público no tirara pirotecnia, porque, según dijo, con el humo no se veía a la gente y Callejeros no podía tocar. Dijo que eso ocurría a tal punto que Patricio Fontanet, el líder, se nebulizaba tras cada show y él terminaba con humo negro en la nariz luego de cada recital.
Cuando le preguntaron si pensó parar el show por las bengalas, contestó: "Teníamos que seguir trabajando. Nunca decidimos no tocar porque había humo". Y dijo que Mercedes Blanco, madre de una de las víctimas, afirmó que para entrar al show con las bengalas, las chicas se las escondían entre los pechos. El público se indignó. Recordó que les advertían que no usaran pirotecnia, pero dijo: "De última, pensaba: «¿Quién soy yo para decirles que no prendan nada?»".
"Mi responsabilidad no era tirar pirotecnia; venían del otro lado de la valla, del público", abundó, entre susurros indignados de los familiares de las víctimas.
El juicio
- La acusación: el juicio comenzó el 19 de agosto con la lectura de los cargos que deben enfrentar Callejeros, Omar Chabán y la mano derecha de éste, Raúl Villarreal. Están acusados de estrago doloso seguido de muerte y cohecho. También son juzgados los ex funcionarios del gobierno porteño Fabiana Fiszbin, Ana María Fernández y Gustavo Torres por violaciones de los deberes de funcionario público, y los oficiales de policía Carlos Díaz y Miguel Belay, por cohecho.
- Peritos: declararon durante las primeras semanas sobre las características del local. Describieron una puerta de emergencia cerrada con candado y la existencia de matafuegos descargados y de aislantes acústicos que ardieron con facilidad.
- Indagatorias: excepto Ana María Fernández, ninguno de los acusados se prestó a declarar al comienzo del juicio. Sólo lo hicieron Chabán, tras escuchar a los peritos, y ahora Djerfy. Todos pueden hacerlo cuando quieran. Tiene derecho a no contestar preguntas.
- Testigos: el lunes comenzarán a declarar los sobrevivientes del público.




