
El lobby del Claridge es un clásico porteño y muy actual
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Un empresario dijo alguna vez que el lobby es el alma de un hotel, pero en una charla de barra, otro pasajero lo corrigió sin dudar: "¡El alma está acá, en el bar!" Ninguno de los dos se equivocó, porque el hall de entrada es, en muchas oportunidades, el "primer plato" que indica cómo será el segundo y, el bar, sin duda más entretenido que la recepción, el más cálido espacio de encuentro y el lugar del diálogo para centenares de viajeros solitarios.
Entonces, por qué no hablar de los dos, es más, revalorizar tanto uno como otro lugar y una como otra de las opiniones de aquellos entendidos. Eso fue lo que hizo el tradicional y espléndido Claridge Hotel, el mismo que inauguraron el 1 de agosto de 1946 los hermanos Felipe y Ottocar Rosarios y que hoy continúa en manos de la misma familia.
El hotel de la calle Tucumán se fue renovando, pero ahora, por fin, reinauguró su lobby y lo acercó por medios de nuevas arcadas al también reformado y clásico bar.
Los pisos, paredes y techos del hall fueron modificados e iluminados de tal manera que vuelven a recordar que aquella época de esplendor no quedó en el olvido y, sin perder el estilo característico de hoteles europeos, la obra no olvidó rincones del bar y el restaurante. Allí, con una remozada barra recta, idéntica a la del 46 sigue primando el estilo Tudor y, en las mismas mesas del restaurante por las que pasaron El Agha Khan, César Milstein o Monserrat Caballé, siguen apareciendo exquisiteces como el lomo Claridge, el magret de pato o la pavita con salsa agridulce.
En la barra se siguen juntando pasajeros o amigos que rematan la jornada con un club sandwich, entre algún que otro Martini, Negroni o, simplemente, un buen escocés.
Y ese tramo de Tucumán sigue siendo "la cuadra del Claridge", el mismo edificio que proyectó el arquitecto Arturo Dubourg, con esas líneas art decó y la sobria fachada estilo Georgian cuyas columnas y sus adoquines de la entrada de automóviles recuerdan toda una época y, lo que es más importante, la reviven y la mantienen.




