
El negociador policial relató cómo fue la precipitada salida del Banco Nación
Explicó que los delincuentes lo dejaron en el teléfono cuando iniciaron la fuga
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ROSARIO.- Los secretos de cómo la policía bonaerense negoció durante un día con los tres delincuentes que intentaron asaltar el Banco Nación de Villa Ramallo en 1999 y cómo se gestó la alocada represión que terminó con la muerte de uno de ellos y de dos de los rehenes que llevaban consigo fueron develados ayer en el juicio oral y público que se les sigue a los acusados del asalto.
El negociador policial con los delincuentes, Pablo Bressi, integrante del grupo Halcón declaró ayer que el juez federal Carlos Villafuerte Ruzo a cargo de la causa, había puesto un límite a las exigencias de los asaltantes a las 2 del 17 de diciembre de 1999 cuando llevaban más 20 horas conversando: se podía entregar la última llave del tesoro del banco donde estaban guardados 350.000 pesos, pero la última clave secreta que permitiría entrar en la bóveda no era negociable.
Bressi habló con el tono de un profesor de Harvard para explicar que tras la entrega del rehén Ricardo Pasquali y al no revelarles a los ladrones la contraseña secreta las negociaciones se estancaron por lo que sugirió "el asalto táctico", es decir la irrupción de los grupos de elite Halcón, de la policía bonaerense y GEOF de la Federal para liberar a los rehenes.
Villafuerte Ruzo se negó rotundamente. "Dijo que quería seguir negociando hasta el final", por eso comenzó a hablar con los asaltantes el abogado de uno de ellos, Carlos Varela, casualmente defensor en este juicio del rosarino Raúl Aguirre, otro imputado.
Juan Luciano, defensor de Carlos Martínez, el único ladrón que quedó vivo, aprovechó ayer para cargar sobre Bressi, presionándolo para que admitiera que el fracaso de la negociación se debió a su gestión.
La de ayer fue una audiencia emotiva: las voces del gerente Carlos Chaves, asesinado por la policía al disparar sobre ladrones y rehenes y la de Javier Hernández y Carlos Saldaña, los delincuentes muertos tras el robo se escucharon en la sala cuando se reprodujeron grabaciones de parte de las negociaciones.
Lo dejaron colgado
Luego Bressi relató que en plena conversación, a las 4 del 17 de diciembre, cuando hablaba por última vez con Saldaña y pretendía que le pasaran el teléfono a Chaves, lo dejaron colgado. "Luego se escuchó el chirrido de gomas, el griterío y los tiros."
Los ladrones habían decidido huir. Aún no se sabe por qué y si alguien se los sugirió desde fuera del banco a través de un handy que tenía la banda y que nunca fue secuestrado por la policía que intervino en la instrucción de la causa.
"Nadie dio la orden de disparar", dijo el oficial de la Policía Federal Pablo Moreno, otro de los testigos. Recordó que sólo el jefe del grupo Halcón de la policía bonaerense, Gerardo Ascasibar, indicó a los gritos a sus hombres que tirarán a los neumáticos del auto en el que huían los delincuentes junto con los rehenes.
Moreno, que era uno de los jefes operativos del grupo de elite GEOF de la Policía Federal, explicó con la erudición de un especialista en asaltos tácticos por qué la Policía Federal irrumpió en el banco, volando un cajero automático, cuando los rehenes y los ladrones ya habían salido mientras zumbaban sobre sus cabezas las balas de la policía bonaerense.
"Los planes no se cambian", dijo y aseguró que pretendieron "despejar" el área para asegurarse de que no quedaran víctimas ni delincuentes en el lugar.
"Me sorprenden los disparos", declaró en tiempo presente al referirse al momento del desenlace, cuando en el tiroteo murieron rehenes y delincuentes.
La sorpresa tenía un motivo. Relató con detalle cómo fue entrenado para asegurarse que los proyectiles en un eventual tiroteo no hieran a nadie adelante, atrás y a los costados del blanco elegido.
Bruno Corvo, el delegado del entonces Ministro d e Seguridad bonaerense Osvaldo Lorenzo, que renunció tras el desenlace del caso, completó el relato acerca de cómo empezaron los tiros: "Yo no escuché que el juez dijera nada", aseguró, aunque aclaró que Villafuerte Ruzo dirigía el operativo en persona. La conducta del juez ya fue analizada por el Consejo de la Magistratura que decidió cerrar el caso al entender que fue la policía quien precipitó el trágico final.
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