
El ocaso de la avenida Mitre, un ícono del centro de Avellaneda
Las marchas piqueteras y la crisis alejan a los comerciantes; la mano única, una traba más
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La tradicional avenida Mitre, centro comercial del partido bonaerense de Avellaneda, ya no es lo que solía ser. No hace muchos años, esa arteria rebosaba de vecinos y de turistas, que disfrutaban de las ofertas de una de las calles más comerciales del conurbano bonaerense. Hoy la mayoría de los comercios están cerrados. Hay mucha menos gente circulando por la calle.
La mayoría de los comerciantes consultados por La Nacion coincidieron en las causas del problema: la inseguridad, la crisis financiera y el cambio de mano de la avenida Mitre. Y hubo un punto de coincidencia casi absoluta a la hora de establecer un ranking de los problemas del distrito: la elección del puente Pueyrredón como sede de las protestas piqueteras, luego de que el 26 de junio de 2002 fueran asesinados en ese lugar Darío Santillán y Maximiliano Kosteki.
"Desde que los piqueteros comenzaron a cortar el puente, viene menos gente porque tienen miedo de no poder volver a la Capital. El caos vehicular es tremendo. La gente, además, tiene miedo de ser agredida por los protestantes", dijo Nicolás Palacios, dueño de una peluquería en la galería Paseo del Sol, en la avenida Mitre 529.
Palacios, que desde 1993 trabaja en la zona, precisó: "Los piqueteros suelen amenazar a los comerciantes que no cierran los negocios durante las protestas".
Proveedores temerosos
Mario Costas, dueño de la casa de indumentaria masculina Liberty, en Mitre al 600, explicó: "Desde que se corta el puente, muchos proveedores no quisieron ir a entregar los pedidos al negocio". Gabriel Kotik, dueño de una casa de venta de ropa de hombre y que hace nueve años que está en la zona, opinó como Costas: "Los cortes nos afectaron porque no hay tanta gente. Además, muchos con un buen poder adquisitivo se mudaron a barrios privados. No vienen más a comprar".
Cada 26 de junio, los piqueteros recuerdan el asesinato de Kosteki y de Santillán con una protesta en el puente Pueyrredón. Ambos murieron en la denominada masacre de Avellaneda, ocurrida hace siete años. Los comerciantes insisten en destacar que durante los días de protesta muchos deben cerrar los locales por temor a los destrozos.
Fuentes de la Municipalidad de Avellaneda, a cargo del intendente Baldomero Alvarez, dijeron a La Nacion que ahora los cortes han mermado y que, por eso, se revitalizó la zona. Precisaron que por la crisis financiera bajaron las ventas, y no por otros motivos. Pero los vecinos y comerciantes no piensan así.
El peluquero Palacios opinó: "La gente no compra como antes. Pero este problema comenzó hace años, sólo que ahora se agravó".
La caída de las ventas y el cierre de locales comerciales no es problema exclusivo de la avenida Mitre. "En las principales arterias comerciales, se está viendo un vaciamiento de los locales. El 67 por ciento de los comercios, de 127 ciudades del país, disminuyeron sus ventas", dijo el presidente de la Cámara Argentina de Comercio, Carlos De la Vega.
El cambio de mano en varias cuadras de la avenida también es un constante reclamo de los comerciantes. "Nos quitaron la circulación de gente", dijeron, palabras más palabras menos, todos los consultados. Esto ocurre desde 1992, en que un tramo de la avenida cambió de mano. Según el municipio, la modificación fue para mejorar la circulación vehicular.
"La gente no camina tanto por Mitre. Ahora se toman los colectivos en la avenida Belgrano. Hace años que venimos reclamando el cambio de mano", dijo Costas.
Las calles, más descuidadas
"Las veredas son un desastre. Están rotas porque no las mantienen y también porque la gente no las cuida. Los que transitan tienen la culpa de que las veredas estén tan sucias. Además, a partir de Mitre al 2000 no está bien iluminado y la gente no quiere andar por la zona de noche", dijo Verónica Prieto, dueña del local de lencería Casa de Moda en Muselina, situado en Mitre 663.
En la Municipalidad reconocieron que las veredas están descuidadas y que habría que hacer especial hincapié en arreglarlas. Sin embargo, no tienen planes próximos de mantenimiento.
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