
El óleo de Garay se vendió en la primera oferta por US$100.000
El empresario privado Rubén Dapeña adquirió la obra en el remate de Roldán.
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Rubén Dapeña, un empresario porteño desconocido por el establishment del arte y las antiguedades, es, desde anoche, el propietario del cuadro de Juan de Garay que quitó el sueño a políticos, directores de museos y familiares de antiguos dueños en los últimos días.
Dapeña, que para sorpresa de todos fue la única persona que hizo una oferta, se llevó el retrato del hidalgo por su precio de base: 100.000 dólares.
"Lo compré, primero, para disfrutar en forma privada y, segundo, para que lo haga la ciudad de Buenos Aires", aseguró a La Nación segundos después de adquirir el óleo.
Consultado sobre el significado de esta misteriosa "segunda parte", sonrió y dijo que dejaba eso "para que lo interprete la periodista".
Javier Roldán alegó que estaba muy emocionado y se retiró en ese momento del hall central del petit hotel de la calle Rodríguez Peña al 1600. "Está frustradísimo, después de tanta prensa, porque nadie haya pujado un poco más", comentó en voz alta uno de los presentes, haciendo eco de lo que muchos pensaban.
Todos con el comprador
El martillo de Roldán no había terminado de caer cuando el director del Museo Histórico Nacional, Juan José Cresto, ya estaba urgiendo al comprador a donarlo a su institución.
"Es fundamental que quede al alcance de todos. No me dieron fondos para comprarlo, pero sería un desastre que sólo una persona lo pueda disfrutar en su living", declaró a La Nación , mientras entregaba su tarjeta a Dapeña y le pedía que lo llame con urgencia.
El flamante poseedor del cuadro que para muchos no retrata al hidalgo español sino a su yerno, Hernando Arias de Saavedra, dijo sentirse muy feliz de haber adquirido la obra. "Esta era la única pieza por la que vine al remate", confesó en voz baja a este diario, mientras dos clientas envueltas en pieles lo retaban por hablar mientras la subasta seguía en proceso.
Pero el diálogo continuó: "Junto algunas piezas para mi disfrute personal, pero no soy coleccionista de arte, no hago de ello un comercio", comentó orgulloso. Aclaró que él no mandó hacer ningún estudio previo para investigar el origen del óleo.
Consultado sobre las razones de su compra, dijo: "Se trataba claramente de un impulso emocional, porque me ha conmovido poder hacerme de una obra de tan altísimo valor histórico".
A pesar de la controversia que rodea al cuadro, de la que La Nación dio cuenta ya a principios de este siglo, para Dapeña "no caben dudas" de que se trata del conquistador español.
Un antecedente
Pero no sólo la identidad del caballero del antiguo lienzo estaba en duda. Profundas discrepancias se desataron respecto de si la obra debería permanecer en Buenos Aires o en Santa Fe, ya que Garay fundó ambas ciudades.
Pero no es un caso único: "Una obra, de similar valor histórico, desató también un debate institucional hace algunos años -recordó Da- peña-. El cuadro de los constituyentes que hoy permanece en el Congreso de la Nación fue disputado por distintas jurisdicciones por muchos años".
Al enumerar las similitudes, agregó que "también tenía muchísimo valor histórico, y para los porteños más todavía".
Dapeña, que es separado y no tuvo objeciones en posar con la reproducción del retrato del catálogo de Roldán, dijo que se enteró por los medios y propagandas de la subasta de la obra.
Un deseo unánime
Entre los presentes en el hotel de ventas se encontraban el ex presidente de la Unión Industrial, Jorge Blanco Villegas (sin duda, el mayor comprador de la noche); el director del Museo Fernández Blanco, Mario Corcuera Ibáñez, y el curador del Museo de la Casa de Gobierno, José Ganduglia.
Sin perder las esperanzas por la ambigüedad de las declaraciones de Dapeña respecto del futuro de la obra, en el aire de Roldán flotaba un deseo unánime: "¡Que lo done!"




