
Endurecen el control de migraciones en Ezeiza y Aeroparque
Rigor: un nuevo sistema descubre a personas con causas que las inhabilitan para entrar o salir del país; en tres meses hubo 2487 casos.
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"Usted no puede viajar", le dice, terminante, un empleado de la oficina de Migraciones del aeropuerto de Ezeiza a una mujer que tiene un pasaje para Nueva York. Al pasar su pasaporte por el lector automático, la computadora informa que tiene una quiebra y que sobre ella pesa una orden judicial que la inhabilita para salir del país.
Sorpresa primero, escándalo después. Su reacción es la misma que la de miles argentinos que en estos días pasaron por el aeropuerto de Ezeiza, el metropolitano o la terminal de Buquebús, dispuestos a disfrutar de unas vacaciones en el exterior.
Desde hace tres meses, la Dirección Nacional de Migraciones informatizó esos tres puntos fronterizos para controlar los ingresos y egresos. Desde entonces, se detectaron a 2487 personas que intentaron entrar o salir del país con causas penales o civiles sobre sus hombros.
"Antes esto se hacía de forma manual, se comparaban las tarjetas de embarque con los oficios que enviaban los juzgados. Era imposible controlar que no saliera alguien que tenía una causa pendiente", asegura Carlos Muñoz, director de control migratorio.
Por las tres terminales, a diario salen y entran 15 mil personas, que representan, según esa dependencia, el 70 por ciento del movimiento migratorio del país. En temporada alta, la cifra asciende hasta 25 mil, y la tarea de asegurar que no ingrese o egrese un criminal con captura internacional, un juez con pedido de juicio político o un estafador se hace mucho más compleja.
"En realidad antes era imposible. Tenía que ser alguien muy conocido, que su rostro se identificara fácilmente y que el personal lo reconociera. Sólo ahora podemos decir que hacemos control migratorio", indica Muñoz.
El caso Trovato
A modo de demostración, tipea en su computadora: "Trovato, Francisco", el nombre del ex juez de instrucción que está preso desde abril de 1998 en el Escuadrón Buenos Aires de la Gendarmería Nacional y que el año último fue condenado a seis años de prisión por haber aceptado un vestidor, valuado en 19.000 pesos, a cambio de favorecer a una empresa constructora. La pantalla le devuelve un: "Inhabilitado para salir del país".
"En caso de ser personas con causas penales se da intervención de inmediato a la policía y al juzgado", explica Muñoz.
El nuevo sistema le permite a la gente de Migraciones evitar que se suban a un avión personas que tienen deudas pendientes, no sólo con la Justicia. "La reacción es siempre la misma: "No puede ser, esa es una quiebra viejísima, nunca tuve problemas para viajar". Y claro, antes controlar algo así era impensado", afirma Patricio Bustos, director de sistemas de Migraciones.
"Muchas veces son causas de las que los responsables fueron sobreseídos, pero si el juzgado no informó, nosotros no podemos hacer nada más que impedirle la salida del país hasta que su situación se rectifique", se justifica Muñoz. Según informó, 1738 de los pasajeros demorados pudieron continuar viaje al presentar el oficio del juzgado que los exoneraba.
El gran cambio, que comenzó a implementarse en marzo del año último, demandó ocho meses. Provisión de equipamiento, instalación de los nuevos programas y capacitación del personal. En los próximos seis meses se informatizarán lo principales aeropuertos del país para controlar el 85 por ciento del movimiento migratorio. Antes de marzo de 2005 deberán adaptarse todos los puntos fronterizos del país.
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