
Nacida en Nueva York y hoy con 57 años, tiene un síndrome definido como hipertimesia, que solo afecta a unas decenas de personas en el mundo
Podría ser un don, pero en general se lo vive como un martirio. Saber que cada momento que uno vive será recordado con detalle dentro de los vericuetos neuronales obliga a tomar recaudos, por ejemplo, al saber que algo particularmente malo o inquietante será del mismo modo evocado que el recuerdo de una felicidad. Se trata de un síndrome definido como hipertimesia, o memoria biográfica muy superior, en el que todo queda grabado en la memoria, todo. El cálculo es que hay apenas unas decenas de hipertimésicos en todo el mundo y la ciencia trata de descubrir cuál es el posible recorrido de las memorias, por qué quedan tan a mano para volver a la conciencia y por qué no se borran sino que se acumulan. Todo eso, por ahora, es un enigma científico-médico.

