
Cuando tenía solo 21 años, el genial físico británico fue diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA); murió en 2018 y dejó un legado brillante
7'minutos de lectura
Era un muchacho atolondrado, aficionado a las matemáticas y con cierto talento como para estudiar en Oxford, pero también algo descuidado y no tan afecto a la concentración y al esfuerzo que requiere, por ejemplo, un doctorado en física. También era, lo escribió él mismo, un joven con tendencia a tomar de más. Flaco y de andar desgarbado, no llamó la atención cuando tuvo dificultades para atarse los cordones y se cayó un par de veces.

