
Enséñame a impedir
Por Mex Urtizberea Especial para lanacion.com
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El domingo me llamó mi cuñado Nicanor que estaba con mi hermana Felicitas cazando jirafas en Mozambique y me dijo que se iban a quedar unos días más. Me pidió que me hiciera cargo de mi sobrino Fitzgerald y lo llevara a su primer día de clases. Yo acepté inmediatamente por el cariño que le tengo a "Fitzy" y porque en la escuela a la que asiste, "Colegio Modelo Odontólogo Balbiani", hay muchos negocios por hacer. Cuando llegamos al colegio, el lunes a la mañana, vimos a un grupo de padres protestando en la puerta. "¿Qué les pasa?", pregunté. "No hay agua ni gas en el colegio", me respondieron a coro. Les dije que no se preocuparan que yo tenía una solución, pero a cambio me tendrían que nombrar jefe de compras de la cooperadora. Todos se quedaron en silencio y yo lo tomé como un sí: el que calla otorga. Ahí nomás, improvisé un pequeño discurso de asunción: "Maestros, alumnos, directivos, papás, mamás: el objetivo de mi mandato es hacer de esta escuela de poligrillos, una escuela de nivel internacional, que pueda aprovechar las oportunidades que da la globalización, y que las acciones de los alumnos coticen en las principales bolsas del mundo. Así, cada alumno estará obligado a sacarse buenas notas, o tendrá que hacerse cargo, junto a su familia, de las pérdidas. Aumentaremos así tanto el nivel educativo como nuestras ganancias". Todos me aplaudieron vivamente, y yo nombré a mi cuerpo de asesores.
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Ya en funciones, uno de mis asesores me informó sobre un tema preocupante: las autoridades del colegio querían pagar los arreglos de agua y gas con las reservas de la cooperadora. Eso no se puede permitir. Por suerte, me moví rápidamente y pude -a los pocos minutos- anunciar la solución del tema con un discurso en el salón de actos: "Quiero que lo que está pasando en el país –dije- nos sirva de ejemplo. Está mal usar reservas y así lo determinó la justicia. Tanto en el caso del Fondo de Desendeudamiento como en el de los fondos de la cooperadora de nuestro colegio. Mediante una medida cautelar que presenté esta mañana, logré que una jueza prohibiera el uso de las reservas de la cooperadora para la refacción de cañerías. Pero no se preocupen, porque el tema de la falta de agua y gas está solucionado: hemos firmado un acuerdo con una empresa de soda que nos proveerá ambos… Y todo sin tocar el dinero de la cooperadora… Por eso, a partir de hoy la escuela pasa a llamarse "Colegio Modelo Odontólogo Drago Sifones". Aplausos.

Al otro día, charlando con algunos padres, me di cuenta que no sólo les importaba el agua y el gas, también estaban preocupados por las notas de sus hijos y por la falta de diálogo con los profesores. Otros temas que había que solucionar. Pero nuevamente la realidad cotidiana me marcó el camino: lo ocurrido en el Senado es un ejemplo para todos los que somos fanáticos del diálogo. Ahí vimos cómo la oposición tomó el control de todas las comisiones con el único objetivo de dialogar mejor con el gobierno. Y para lograrlo Carlos Menem, María Eugenia Estenssoro, Hilda "Chiche" Duhalde, Carlos Reutemann, Rubén Giustiniani, Gerardo Morales, Luis Juez, Nito Artaza, Adolfo Rodríguez Saa, Norma Morandidni, Ernesto Sanz y el resto, hicieron que todas sus diferencias se transformen en puras coincidencias. Si ellos lo consiguieron, entonces nosotros, en el colegio, también. "Por eso –dije en un nuevo acto, micrófono en mano- vamos a lanzar un nuevo canal de diálogo con los alumnos. Un canal de diálogo amigo de las nuevas tecnologías y de las costumbres de los chicos: el mensaje de texto. Vos, alumno, mandá "Nota" al 202020 y podrás mejorar tu rendimiento escolar. Más mensajes mandás, más nota tenés". Aplausos.
Más tarde, me enteré que finalmente se había celebrado el primer casamiento gay en la ciudad. "En lo personal no estoy de acuerdo, pero lo peor que se puede hacer es discriminarlos", pensé. Por eso, convoqué a un nuevo acto, tomé el micrófono y les hablé a los concurrentes, entre los que se encontraba el mismísimo Odontólogo Balbiani. "Los gays nos invaden, primero hacían marchas, después uniones civiles, y ahora se casan. Pero no los vamos a discriminar, sobre todo teniendo en cuenta que gran parte de ellos tienen mucho poder adquisitivo. Por eso vamos a lanzar el «turno nocturno gay» de la escuela, desde jardín hasta terciario". El Odontólogo Balbiani estaba indignado, pero logré que aceptara a desgano el "turno nocturno gay" agregando al programa de estudios la materia "Instrucción para volver a ser normal".

Pero evidentemente las "máquinas de impedir" reaccionan ante cualquier innovación. Eso fue lo que hizo el Odontólogo Balbiani, quien empezó a venir todos los días al colegio sólo para hacer más difícil mi tarea, con la excusa de que quería controlar las finanzas. Así que me di por vencido y renuncié el jueves. Hoy viernes no llevé a Fitzgerald al colegio, nos quedamos dormidos. Hace un rato llamó Balbiani, estaba muy nervioso, me dijo que la escuela había quebrado y que era mi culpa. Yo simplemente me limité a contestarle: "Yo ya no tengo nada que ver con la jefatura de compras de la cooperadora. Evidentemente la escuela no tenía tantas reservas como pensaba, por eso había que llevar adelante políticas innovadoras como las mías. Así que usted, Odontólogo Balbiani, se puede ir al tratamiento de conducto de su hermana". Y le corté. Los adelantados somos incomprendidos… Estoy viviendo lo mismo que vivió Galileo Galilei.






